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La Coctelera

LA NOVIA DE LA OSCURIDAD FANNY JEM WONG

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27 Mayo 2011

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS 27-05-2011

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS 27-05-2011

Publicado en LAS COSAS QUE DISFRUTO, MY SLIDE, POESÍA, POESÍA LIBRE, POESÍA ROMÁNTICA ,AMOR , PASIÓN Y TERNURA, RECUERDOS Y REGALOS, SENTIMIENTOS, SENTIMIENTOS , PENSAMIENTOS , REFLEXIONES , DIARIO con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el mayo 27, 2011 por fannyjemwong

ESTE SITIO DE ANGUSTIA

Uno quisiera siempre tener su mano amiga,
su buen pan compañero, su dulce café, su
amigo inseparable para cada momento.
Quisiera no encontrar un solo fruto amargo,
una casa sangrando, un niño abandonado,
un anciano caído debajo del fracaso.

Pero a veces los días se ponen grises,
nos miran con miradas enemigas,

y se ríen de nosotros,

se burlan de nosotros,

nos enseñan cadáveres de jornaleros tristes,

de muchachas vencidas, de niños sin tinero.

Se mira uno las uñas, como haciéndose viejo,

encoge las rodillas para no perecer,

y nada, nada bueno agita las campanas,

nada bueno florece en los hombros del mundo.

Entonces es que uno llama al apio y le dice,
llama al rábano amargo y le dice también

que esta corteza de hombre debe ser un castigo,

un paisaje maldito donde el hombre no quiere,

no soporta vivir porque le sorben sangre,

porque le chupan sangre hasta dejarlo ciego


Jorge Debravo

SOMOS UN SOLO LLANTO LOS TRES

Es fría la luz

Es fría la luz de la memoria
lo apenas entrevisto brilla
con insistencia
gira buscando el casco de botella
o el charco de lluvia

tras cualquier puerta que se abre
está la luna
tan grande y plana
tan fuera de lugar
como si de un cuadro se tratara
óleo sobre papel
endurecido por el tiempo

así cayeron en la mente
formas y colores
casualidades
azar que anuda sombras
vuelcos en la negra marmita
donde a borbotones
se cuecen gozo y espanto

crece el yeso de un cielo
mil veces lastimado
mil veces blanqueado
se borra el mundo y se vuelve
a escribir
hasta el último aliento

sólo esto
eternidad aparente
mísera astilla de luz en
la entraña
del animal
que apenas estuvo

Blanca Varela


Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.

NERUDA

Poema Puerto Supede Blanca Varela

a J.Bartolome.Está mi infancia en esta costa,
bajo el cielo tan alto,
cielo como ninguno, cielo,
sombra veloz, nubes de espanto,
oscuro torbellino de alas,
azules casas en el horizonte.
Junto a la gran morada sin ventanas,
junto a las vacas ciegas,

junto al turbio licor y al pájaro carnívoro.
¡Oh, mar de todos los días,
mar montaña,
boca lluviosa de la costa fría!

Allí destruyo con brillantes piedras la casa de mis padres,
allí destruyo la jaula de las aves pequeñas,
destapo las botellas y un humo negro
escapa y tiñe tiernamente el aire y sus jardines.

Están mis horas junto al río seco,

entre el polvo y sus hojas palpitantes,

en los ojos ardientes de esta tierra

adonde lanza el mar su blanco dardo.

Una sola estación,
un mismo tiempo de chorreantes dedos
y aliento de pescado.
Toda una larga noche entre la arena.

Amo la costa,
ese espejo muerto en donde el aire gira como loco,
esa ola de fuego que arrasa corredores,
círculos de sombra y cristales perfectos.

Aquí en la costa escalo un negro pozo,

voy de la noche hacia la noche honda,

voy hacia el viento que recorre

ciego pupilas luminosas y vacías,

o habito el interior de un fruto muerto,

esa asfixiante seda, ese pesado espacio

poblado de agua y pálidas corolas.

En esta costa soy el que despierta

entre el follaje de alas pardas,
el que ocupa esa rama vacía,

el que no quiere ver la noche.

Aquí en la costa tengo raíces,
manos imperfectas,
un lecho ardiente
en donde lloro a solas.

A la muy querida, a la muy bella
A la muy querida, a la muy bella
Que llena mi corazón de claridad,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad!

Ella se extiende en mi vida
Como un aire impregnado de sal,
Y en mi alma no saciada
Derrama el sabor de lo eterno.

Saquito siempre fresco que perfuma
La atmósfera de un reducto querido,
Incensario olvidado que echa humo
En secreto a través de la noche,

¿Cómo -amor incorruptible-
Definirte con acierto?
¡Grano de almizcle que yaces, invisible,
En el fondo de mi eternidad!

A la muy buena, a la muy bella,
Que constituye mi alegría y mi salud,
Al ángel, al ídolo inmortal,
¡Salud en la inmortalidad

Charles Baudelaire

Siempre

Siempre nos piden que entendamos

El punto de vista de los otros
Sin importar si es anticuado
Necio
Asqueroso.

A uno le piden
Que entienda
Amablemente
Todos los errores de los otros,
Sus vidas desperdiciadas,
Sobre todo si son de edad avanzada.

Pero su edad es lo único
En lo que nos fijamos.
Han envejecido mal
Porque han vivido sin enfoque
Se han negado a ver .
¿Que no es culpa suya?

Se me pide que oculte
Mi opinión ante ellos
Por miedo a su miedo.

La edad no es un crimen
Pero la vergüenza de una vida
Deliberadamente desperdiciada
Entre tantas vidas
Deliberadamente desperdiciadas
Sí lo es.

Charles Bukowski

Tengo una soledad tan concurrida
Tengo una soledad
Tan concurrida
Tan llena de nostalgias
Y de rostros de vos
De adioses de hace tiempo
Y besos bienvenidos
De primeras de cambio
Y de último vagón.

Tengo una soledad
Tan concurrida
Que puedo organizarla
Como una procesión
Por colores
Tamaños
Y promesas
Por época
Por tacto
Y por sabor.

Sin un temblor de más
Me abrazo a tus ausencias
Que asisten y me asisten
Con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
De noches y deseos
De risas y de alguna
Maldición.

Mis huéspedes concurren
Concurren como sueños
Con sus rencores nuevos
Su falta de candor
Yo les pongo una escoba
Tras la puerta
Porque quiero estar solo
Con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
Mira a otra parte
Con sus ojos de amor
Que ya no aman
Como víveres
Que buscan a su hambre
Miran y miran
Y apagan mi jornada.

Las paredes se van
Queda la noche
Las nostalgias se van
No queda nada.

Ya mi rostro de vos
Cierra los ojos
Y es una soledad
Tan desolada.

Mario Benedetti

Vivamus, mea Lesbia.
Vivamos, Lesbia mía, Cayo Valerio Cátulo.

V.
Vivamos, Lesbia mía, y amemos,
Si los sabios reprueban nuestros actos
Con excesivo escrúpulo, olvidémoslos.
Los astros se sumergen en el oeste
Para luego retornar:
Pero nosotros, cuando se extinga
La tenue luz de nuestras vidas,
Dormiremos una noche eterna.
Dadme mil besos, y después cien,
Mil besos más, y luego otros cien,
Comienza de nuevo y completa mil con cien más,
Cuando hayamos acumulado muchos miles,
Revolvamos todo y perdamos la cuenta,
Para que el malvado no pueda encantarnos,
Cuando sepa de los besos que compartimos.

Vivamus, mea Lesbia, atque amemus,
Rumoresque senum seueriorum
Omnes unius aestimemus assis.
Soles occidere et redire possunt:
Nobis, cum semel occidit breuis lux,
Nox est perpetua una dormienda.
Da mi basia mille, deinde centum,
Dein mille altera, dein secunda centum,
Deinde usque altera mille, deinde centum.
Dein, cum milia multa fecerimus,
Conturbabimus illa, ne sciamus,
Aut nequis malus inuidere possit,
Cum tantum sciat esse basiorum.

VII.
Preguntas cuántos besos tuyos, Lesbia,
Me satisfacen y superan.
Cuan grande es el número de arena libia,
Rica en laserpicio*, que se extiende por Cirene,
Entre el oráculo del tempestuoso Júpiter
Y el sagrado sepulcro del viejo Bato**;
O cuantas estrellas observan, cuando la noche calla,
Los furtivos amores de los hombres;
Tantos besos le satisfacen y le sobran
Al loco de Cátulo, que los curiosos
Jamás podrán contarlos
Ni mancillarlos con sus malas lenguas.

Quaeris, quot mihi basiationes
tuae, Lesbia, sint satis superque.
quam magnus numerus Libyssae harenae
lasarpiciferis iacet Cyrenis,
oraclum Iouis inter aestuosi
et Batti ueteris sacrum sepulcrum;
aut quam sidera multa, cum tacet nox,
furtiuos hominum uident amores;
tam te basia multa basiare
uesano satis et super Catullo est,
quae nec pernumerare curiosi
possint nec mala fascinare lingua.

LXXV.
A tal estado ha llegado mi alma por tu culpa, Lesbia mía,
Y de tal forma ella se ha perdido por su fidelidad,
Que ya no es capaz de amarte con bondad,
Aunque te conviertas en la mejor,
Ni dejar de desearte, hagas lo que hagas.

Huc est mens deducta tua, mea Lesbia, culpa,
atque ita se officio perdidit ipsa suo,
ut iam nec bene uelle queat tibi, si optima fias,
nec desistere amare, omnia si facias.

LXXXV.
Odio y amo: ¿Porqué lo hago, acaso preguntas?
No lo sé, pero siento que sucede y me atormenta.

Odi et amo: quare id faciam, fortasse requiris.
nescio, sed fieri sentio et excrucior.


LASERPICIO

Bato, personaje de la mitología griega

Si tú me dices ven
Si tú me dices ven, lo dejo todo
No volveré siquiera la mirada
Para mirar a la mujer amada
Pero dímelo fuerte, de tal modo
Que tu voz como toque de llamada,
Vibre hasta el más íntimo recodo del ser,
Levante el alma de su lodo
Y hiera el corazón como una espada.

Si tú me dices ven, todo lo dejo
Llegaré a tu santuario casi viejo,
Y al fulgor de la luz crepuscular,
Mas he de compensarte mi retardo,
Difundiéndome, ¡Oh Cristo!, como un nardo
De perfume sutil, ante tu altar

      1. .

Amado Nervo

El Amor Engañoso.
Charles Baudelaire.

Cuando te veo cruzar, oh mi amada indolente,
Paseando el hastío de tu mirar profundo,
Suspendiendo tu paso tan armonioso y lento
Mientras suena la música que se pierde en los tejados.

Cuando veo, en el reflejo de la luz que la acaricia,
tu frente coronada de un mórbido atractivo;

donde las luces últimas del sol traen a la aurora,

y, como los de un cuadro, tus fascinantes ojos.

Me digo: ¡qué bella es! ¡qué lozanía extraña!
El ornado recuerdo, pesada y regia torre,

la corona, y su corazón, prensado como fruta,

y su cuerpo, están prestos para el más sabio amor.

¿Serás fruto que en otoño da maduros sabores?
¿Vaso fúnebre que aguarda ser colmado por las lágrimas?

¿Perfume que hace soñar en aromas desconocidos,

Almohadón acariciante o canasto de flores?

Sé que hay ojos arrasados por la cruel melancolía
Que no guardan escondido ningún precioso secreto,

Bellos arcones sin joyas, medallones sin reliquias;

más vacíos y más lejanos, ¡oh cielos!, que esos dos ojos tuyos.

Pero ¿no basta que seas la más sutil apariencia,
alegrando al corazón que huye de la verdad?

¿Qué más da tontería en ti, o peor aún, la indiferencia?

Te saludo adorno o máscara. Sólo adoro tu belleza

Me gustas
por tu rebeldía
por tu alma guerrillera
por tus inconfesables travesuras
de niña consentida.
Me gustas
por dejar que tu alas
se oxiden de monotonías
por pintar con manchas
inmaculados lienzos
impolutos.
Me gustas
por tu mirada
de mujer lasciva
por tus senos turgentes
y tus ingles
desbocadas.
Me gustas
porque entre tus palabras,
tus pinturas
y tu máscara
se cuelan retazos de tu alma,
de esa alma
que cada día
me enamora.

AUTOR José Ramón Varela

QUE ETERNA ES LA NOCHE
CUANDO A MI LADO
AL BORDE DE MI LECHO
PALPO ENTRE LAS SOMBRAS
BUSCANDO TU CALOR
Y NO TE ENCUENTRO.
Qué frías son las sábanas
qué vacío presiento
qué soledad tan cruel
es tu ausencia

Es tan grande mi deseo
tan inmensa mi locura
que al admirarte me enloquezco
.

I

AMANTES SECRETOS

Premiado en Érato y editado por el Ateneo de Sevilla.

Entre los mugidos de las bestias
tus tediosos bostezos
despertaron mi letargo
y el brillo de azules soles
se instaló al verte
reflejada en mi mirada.

Hoy
tu locura exilia mi cordura

y titilo

al presentir que aún late la vida

en nuestros cuerpos autistas.

proscribimos las noches gélidas

que compartimos con difuntos.

Desempolvamos la pasiones dormidas

descalzado la ternura.

Mi aliento fresco

ciega tu tímida mirada.

Tus dedos temblorosos

resbalan por mi piel.

El encuentro soñado

de tu boca con mis labios,

el sutil cosquilleo en tu cuello

al posar mis ribetes carnosos

en lento descenso hacia tus senos.

Se erectan tus pezones

al sentir el calor de mi lengua,

mis besos, libando tus pechos,

como niño, como hombre,

Percibo tu estremecimiento

al paso lento por tu pubis

y me invitas en silencio

entreabriendo tu secreto

a embriagarme con la humedad de tu aroma,

a saciar mi sed con tu néctar

y penetro en ti con mi lengua

en un suave ir y venir

de arriba abajo,

entre espasmos de dicha,

y mudos gemidos de gozo.

Tus muslos enredados en mi cuello,

mi cabeza atrapada

entre tus ingles desbocadas,

el fuego ardiendo en mis entrañas.

Deseos irrefrenables de amazona

cabalgando sobre mi cuerpo,

mi cauce de aguas blancas

se desborda en tus entrañas,

colmándote de mí

antes de yacer rendidos

en un eterno abrazo,

meciendo nuestra dicha

entre vergüenzas tímidas

de una mujer pudorosa

amando a un hombre.

Mi locura y tu cordura,

tu júbilo y mi deleite

el amor de dos almas gemelas

al silencio condenadas.


~

II
Tengo frío
mis dedos entumecidos
no alcanzan tu piel
de escarcha y rocío,
mis caricias son témpanos de hielo
donde parpadean
esas gotas heladas
que se pierden
entre las gélidas soledades
de tus sabanas.
Miro tu cuerpo desnudo
ese cuerpo que no será mío,
esos labios que me niegan tus besos
esos senos que no amamantaran mis desvelos,
esos glúteos, macizos que anhelo
y esas manos
que se niegan a acunarme
en tu regazo.
Sí tengo frío
un frío intenso
que llena mi cuerpo
de vacíos.

~

III
Me gustas
por tu rebeldía
por tu alma guerrillera
por tus inconfesables travesuras
de niña consentida.
Me gustas
por dejar que tu alas
se oxiden de monotonías
por pintar con manchas
inmaculados lienzos
impolutos.
Me gustas
por tu mirada
de mujer lasciva
por tus senos turgentes
y tus ingles
desbocadas.
Me gustas
porque entre tus palabras,
tus pinturas
y tu máscara
se cuelan retazos de tu alma,
de esa alma
que cada día
me enamora.


~

IV
Tras los misteriosos secretos de tu puerto
hoy descubierto por estos ojos inocentes
plancho mis cartas náuticas,
arrancho con alimentos mi fardel
arrío las estachas que me amarran
a los muelles del hastío
y zarpo.
Singladura solitaria
en busca tus paraísos cálidos
tierra húmeda y boscosa
donde se esconden voluptuosos tesoros,
isla deshabitada
que pretendo colonizar
hincando mi estandarte
en las faldas del monte
venusiano
floreado con coros de murmullos
dulcemente expirados,
y fondearé mi nave
en la rada húmeda
del puerto de tus encantos.
Y navegaremos entre suspiros
hasta embarrancar
en las mullidas playas
que ocultan los lienzos blancos
de tu lecho.


V
Con tu encuentro
se apagaron las noches de invierno
tu calor, rozando tímido
mi cuerpo
me traslada hasta las noches estrelladas
que brotan de los candiles
de tu mirada.
Me deslizo por el tobogán de las dichas
en un ir venir sin salir de ti,
me desboco como el potrillo
por primera vez cabalgado
siento el fuerte abrazo
de tus muslos de amazona
sujetando mi ardoroso galope
entre los cauces húmedos
de tus ingles.
Dómame hasta caer rendido
como el poyuelo recién nacido
acurrucado entre los murmullos
insondables de tu éxtasis.
Atrapa esta rebeldía de adolescente
que has despertado en mi cuerpo
hazla tuya, entre enternecedores mimos
y apasionadas contracciones,
quiero marear mi inocencia
entre los espasmo profundos de tu vientre
quiero romperme en mil pedazos
gritar de desconsuelo
cuando mi vuelo
anide
en lo más profundo de tu sentimiento.


VI
Hoy tengo frío,
mucho frío,
es el gélido aliento
de tus silencios
helándome el alma.
Déjame que anide
entre tus brazos
que tu calor me hospede
que tus besos me calienten
y tu manos, entre friegas
y caricias
prendan el fuego
en mis entrañas.
Hoy, amada mía
tengo frío

VII
QUE ETERNA ES LA NOCHE
CUANDO A MI LADO
AL BORDE DE MI LECHO
PALPO ENTRE LAS SOMBRAS
BUSCANDO TU CALOR
Y NO TE ENCUENTRO.
Qué frías son las sábanas
qué vacío presiento
qué soledad tan cruel
es tu ausencia
y tu silencio.
Por qué, dime por qué
te encierras en esa celda
por qué lloras
por qué te castigas
a vivir sola
teniéndome a mí
que deseo compartir
tus soledades, tu vida
y tu lecho.


VIII

AROMAS
Aún dura la resaca
de aquel embriagante aroma
a té verde, esparcido por mi piel,
relajante masaje
fluyendo de tus dedos
hasta al alcanzar el límite de mi espalda.
Cordura desbocada que pide más,
¡continúa!
Desciende con tus manos sutiles
hasta hallar el cono de mis entrañas.
Volteaste mis caprichos
en un volver a comenzar,
deslizas tu lengua húmeda
por mis tostadas areolas,
pestañean erectos mis senos
y tiemblo al percibir
la lenta peregrinación
de tu boca hacia mis ingles,
voltearme una vez más
vuelve a recomenzar.
Frescas y frutales fragancias
preñadas con la pócima de tus carias
erizando mi piel.
Renacer entre susurros y sonrisas,
te esperan abiertas mis extremidades
celosas de no sentirse invadidas,
hechizadas del fresco aroma de té verde
que en el cenit de mi pasión
perfumó mi alma de mujer.
Relajante penetración,
henchida de aromas que alimentan mi deseo,
comienzo de una danza rítmica,
empeñado desde lejanos ayeres en no bailarla,
fusión de dos cuerpos
entre aromas de primavera,
el blancas lluvias derramadas
en mis entrañas,
el milagro de olvidar desencuentros
licuándonos de nuevo
en un solo ser
resucitando de nuevo
de viejos sueños
despertando
mi amor.

IX
ANTES DE QUE LA NOCHE SE VISTA DE ARRUGAS

Antes de que la noche se vista de arrugas
y broten de tus candiles perlas celestes

recuerda lo que me debes.

En el primogénito, danzaremos,

en el benjamín nos amaremos.

Sentirás en tu piel despuntar los erizos

entre bálsamos de sortilegios,

el calor húmedo de mi lengua

recorrerá todos los poros de tu cuerpo,

nevará en los valles

y los cráteres de tu pecho vomitarán erupciones,

frío intenso de miedos

caldeados de tierna pasiones.

Hoy te estrenas de mujer

entre vetustos algodones,

acomódate en las planicies de mi abdomen,

vela tu mirada a la viejas traiciones,

hoy te resucitas a la vida

y al goce de nuevas sensaciones.

X

Es tan grande mi deseo
tan inmensa mi locura
que al admirarte me enloquezco.

Quiero que se pierda mi boca
entre los orificios de tu cuerpo

que mi lengua humedezca

tus senos erectos,

que su cálida humedad

se entremezcle con tus efluvios,

arrodillarme ante ti

entreabierta,

y mientras acaricias mis largos cabellos

apresados entre tus ingles acogedoras

me embriague de ti

hasta saciar mi sed

y tu deseo.

XI

Esta noche te soñaré entre mis sábanas
sueños húmedos donde se bañan mis soledades
sueños mecidos entre suspiros
al ritmo lento de tus ternuras.

Soñaré ser tu almohada
donde reposa tu cabeza,

soñaré ser tu colchón

donde reposa tu cuerpo

y soñaré ser tu cuna

donde se mecen tus deseos.

Y soñaré que te hago mía
que penetro en ti

resbalando entres las mucosas

de la caverna donde escondes tu tesoro,

navegaré hasta el infinito fondo

donde se encrespan los espasmos

y a coro cantaremos

entre gemidos y suspiros

los gozos que el uno al otro

nos regalamos.

XII

Se ruborizan mis pudores
con sólo imaginarlo.
mi cuerpo
sumergido en tus entrañas,
mi boca
besando tus promontorios,
mis pies
enredados en tu cintura,
tus gemidos
revoloteando en
mi oídos,
yo en ti,
tú en mí,
unidos,
penetrados
gozándonos
en un éxtasis sensual
hasta alcanzar
a tocar con los dedos
el cielo.

XII

Te deseo
desnuda,
con tus ingles desbocadas,
con tus nalgas
en tensión,
con tu boca
en mis vergüenzas
y mi boca
en el cuenco
húmedo
de tu feminidad.

XIII

¿Y eso?
eso es mi mortificación
el saberte viva
y no poseerte.
el ver mis ojos
reflejados en tu mirada,
mudos ecos
de mis deseos,
el ver tu turgentes senos
moldeados por otras manos,
tus muslos
cabalgando sujeta
de otras bridas,
tus labios
posándose en otro nido.

¿Y eso?
eso es amor,

amor mío.

XVII

Y tú ¿Me lo preguntas?
Tú que me robaste el corazón
tú que de deseos me embriagas.
Hoy declaras al mundo
que estoy prisionero
de tu mirada,
tu que esclavizaste mi voluntad
hurtaste mis caricias,
robaste mi virilidad
todo te lo di,
el cuerpo
el alma
a cambio de libar
el néctar de tu cuenco
a cambio de danzar
con mi hombría
en las profundidades
de tu cavidad,
a cambio de lamer
tus inhiestos volcanes
de lava blanca,
a cambio
de besar tu boca.
Y hoy proclamas al viento
que soy todo tuyo.
Acaso crees
que habiéndome embriagado
con tu cuerpo
¿Deseo ser de otra?

XVIII

No me pidas amor mío,
que olvide aquella noche,
donde tu cuerpo sobre el mío
anidó entre gemidos,
quiero seguir alimentándome
en tus senos,
saciando mi sed
en tu cuenco,
meciéndome entre tus suspiros
preso entre tus ingles.
Quiero morir
amándote
hasta el último halo de vida,
quiero morder tu cuello
arañar tu espalda,
tirar de tus cabellos,
quiero gritar
en el justo momento
en que deposito en ti
mi blanca hombría
en el exacto instante
en que entre espasmos
me dueles entre goces.

XIX
¡Tengo sed!

Tengo hambre,

tengo sueño…

tras esta larga pesadilla

de tu ausencia.

Mis manos perdieron el tacto,

las labios la humedad

en el vacío al que me condenas

¡No quiero vivir!

sin vivir en ti,

sin acurrucarme en tu regazo

amamantándome en las fuentes

de tu senos,

saciando mi apetito

entre tus ingles,

muriendo exhausto

en el último suspiro

tras depositar

en tus pliegues

el néctar blanco

de mi cálida

virilidad.

XX

Hoy no puedo escribirte mis deseos
serian demasiado sinceros,
demasiado carnales
demasiado necesarios.
Y prefiero silenciar mis sueños
soñar entre bastidores
con tus pechos
con tus muslos
y tus besos.
Soñar despierto mientras camino
perdido entre las calles
en una vigilia de sexo.
Pero…
no lo olvides,
te deseo.

XXI

Y pensar
que pese al tiempo transcurrido
aún se erizan mis recuerdos
cuando el aroma de los jazmines
me embriaga de fragancias
y evoco aquel flujo de humedades
derramado entre tus ingles,
aquel que prendió la mecha
de esta ciega borrachera,
aquel que olvidar no puedo
porque aún despierta mis deseos
de penetrar en ti
y volver, una y mil veces,
a acunarme entre tus gemidos,
atrapado,
preso,
encadenado
a tus muslos lozanos,
percibiendo tus mordiscos,
los arañazos en mi espalda
y el abrazo postrero
que acunaba nuestro amor
después de habernos amado.

XXII

Te sentiste morir
como una flor ajada
entre los hastíos
de las graves monotonías
porque yo no estaba.

Y una voz plausible
agitó tu calma,

llenaste tus vacíos

entre sus brazos,

embriagándote de sus melifluas

caricias, entre sus besos

y la hiel de su saliva.

Ahora que mi alma peregrina
vuelve con el deseo

de hospedarse en tu regazo

encuentro mi cama

ocupada, otro cuerpo

se mece entre las sábanas.

Nada te reprocho
amada mía,

volaré entre mares de silencio

buscando nuevos cobijos

que me acunen entre sus muslos.

XXIII

Larga se hizo la noche
de tu ausencia.
Te esperé
hasta desangrar
mis lágrimas
con tu recuerdo.
Al ahuyentar mis fantasmas
mis pasos cansinos
le arrojaron al asfalto
camine entre sollozos.
Solos
mi soledad
tu recuerdo
y yo
te buscando
sin encontrarte.
Hoy recibo un sobre sin remitente
y dentro
la foto del delito
tú en los brazos
de otro hombre.
Otra besando tus ingles,
otras manos acariciando
tus nalgas,
otro cuerpo
penetrando en tu cuerpo
y yo,
mientras,
muriendo de frío.

XXIV

Vienes
y vas,
eres como las olas del mar,
por instantes llenas mi vida
de fluidos salinos
pata luego condenarme
a la más yermo estío,
se secan mis lágrimas
cuando humedeces mis pasiones
y brotan desconsoladas
cuando entre silencios
me abandonas
en el lecho que un día
calentaron tus nalgas.

XXV

AMOR
permite que antes de que comience la batalla,
antes que rendidos caigamos entre las sabanas
masajes con ternura tus piernas cansinas
y despeje tu mente de las ansias que te produce
el trabajo.

Quiero poseerte relajada
sin esas angustias

con las que llegas

después de toda una jornada

enclaustrada entre las cuatro paredes

de la cárcel donde te ganas la vida.

Déjame que saboree despacio
el jugo que mana en tu fuente

déjame que sorbo a sorbo

me embriague

libando el néctar de tus placeres

quiero que riegues mi boca

con los espasmos de tu goce,

luego cuando ya hayas alcanzado las cimas

y desees prolongar tu deleite

penetraré en tus entrañas

para dejar mi blanca semilla.

Hoy te deseo despierta
que te agites mientras danzas,

abrazada a mí, unida a mis

incontinencias.

Quiero bailar contigo,
mecer tu cuerpo
al ritmo del mío,
apretar tu figura maciza,
sentir el hueco de tus ingles
en mis muslos,
tus senos aplastados
contra mi pecho
y la yemas de mis dedos
resbalando desde tu cuello
hasta los glúteos.

XVI

¿Dudas de mis deseos?
Dudas de que seas tú el blanco
de mis palabras,
el punto exacto donde convergen
mis antojos,
la hembra que ansío.
Tú eres la dueña
del cuenco húmedo
del que deseo sorber los efluvios
que satisfagan mi hambre
de mujer.
Tú eres la causa
de mis desvelos
el motivo de mi demencia,
la razón de mi locura,
mi destino.
Eres tú, amada mía,
la causa de todos mis males
de todas mis hambres
de todas mis necesidades
eres el sentido
con el que lleno mi vida.

XXVII

Hoy estas triste
por la ausencia
incomoda que se posa
en tus entrañas.
Triste por el vacío
que agita tu locura,
que desgarra tu soledades
y ahoga la esperanza.

Espérame
Con tus muslos abiertos.

con tus labios pedigüeños,

dame tiempo

que aunque es largo el camino

ya estoy llegando.

XXVIII

Sola y desnuda
para mí,
para que cubra tu cuerpo
con mis besos,
Quiero vestirte
con mis caricia,
percibir el temblor
escapar por tus ingles,
y los suspiros
rendidos
tras la ocupación
de tu cuerpo.

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LA NOVIA DE LA OSCURIDAD FANNY JEM WONG

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FANNY JEM WONG MIÑÁN Magister en Psicología Educativa, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable ,por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo Fanny Jem Wong | Crea tu insignia
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