Cabeza abajo, con el dolor disperso y las orbitas raídas . Cuando la mañana se cierra y la sordera de Dios es grito. Atosigada bajo las negras botas de un tiempo frenético en donde todo resplandor es fuego , iluminando de enfermedad este cuerpo. Escalando hiedras, arañando entrañas la esperanza aquí no levanta a los muertos.
Mahmud Darwish, en árabe محمود درويش (Al-Birwa 13 de marzo de 1941 - Houston 9 de agosto de 2008), en ocasiones transcrito en español como Mahmud Darwix y en otros idiomas como Mahmoud Darwish o Mahmoud Darwich, fue considerado el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos, nacido cerca de Acre el 13 de marzo de 1941 y fallecido en Houston (Estados Unidos) el 9 de agosto de 2008.
En su trabajo, Palestina se convirtió en una metáfora de la pérdida del Edén, el nacimiento y la resurrección, así como la angustia por el despojo y el exilio. El poeta Naomi Shihab Nye ha comentado sobre el trabajo de Darwish: "Darwish es el respiro esencial del pueblo palestino, el testigo elocuente del exilio y la pertenencia..." FUENTE: http://es.wikipedia.org/wiki/Mahmud_Darwish
LA TIERRA SE ESTRECHA PARA NOSOTROS
La tierra se estrecha para nosotros. Nos hacina en el último pasaje y nos despojamos de nuestos miembros para pasar.
La tierra nos exprime. ¡Ah, si fuéramos su trigo para morir y renacer! ¡Ah, si fuera nuestra madre para apiadarse de nosotros! ¡Ah, si fuéramos imágenes de rocas que nuestro sueño portara cual espejos! Hemos visto los rostros de los que matará el último de nosotros en la última defensa del alma.
Hemos llorado el cumpleaños de sus hijos. Y hemos visto los rostros de los que arrojarán a nuestros hijos por las ventanas de este último espacio. Espejos que pulirá nuestra estrella.
¿Adónde iremos después de las últimas fronteras? ¿Dónde volarán los pájaros después del último cielo? ¿Dónde dormirán las plantas después del último aire? Escribiremos nuestros nombres con vapor teñido de carmesí, cortaremos la mano al canto para que lo complete nuestra carne.
Aquí moriremos. Aquí, en el último pasaje. Aquí o ahí... nuestra sangre plantará sus olivos.
(Traducción de María Luis Prieto)
PASAPORTE (1970)
No me han reconocido en las sombras que difuminan mi color en el pasaporte. Mi desgarrón estaba expuesto al turista amante de postales. No me han reconocido… Ah, no prives de sol a la palma de mi mano, porque el árbol me conoce… Me conocen todas las canciones de la lluvia, no me dejes empalidecer como la luna.
Todos los pájaros que ha perseguido la palma de mi mano a la entrada del lejano aeropuerto, todos los campos de trigo, todas las cárceles todas las tumbas blancas todas las fronteras todos los pañuelos que se agitaron, todos los ojos estaban conmigo, pero ellos los borraron de mi pasaporte.
¿Despojado de nombre, de pertenencia, en una tierra que ha crecido con mis propias manos? Job ha llenado hoy el cielo con su grito: ¡no hagáis de mí un ejemplo otra vez!
Señores, señores profetas, no preguntéis su nombre a los árboles, no preguntéis por su madre a los valles: de mi frente se escinde la espada de la luz, y de mi mano brota el agua del río. Todos los corazones del hombre… son mi nacionalidad: ¡retiradme el pasaporte!
(Traducción de Luz Gómez García)
VENDRÁN OTROS BÁRBAROS (1986)
Vendrán otros bárbaros. Raptarán a la mujer del emperador. Sonarán los tambores. Suenan los tambores para que del Egeo a los Dardanelos los caballos se alcen sobre los cadáveres. ¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestras esposas con una carrera de caballos?
Será raptada la mujer del emperador. Sonarán los tambores. Ya llegan otros bárbaros. Bárbaros que llenan las ciudades vacías, apenas altas sobre el mar, más fuertes que la espada en tiempos de locura. ¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestros hijos con esta estirpe de impudicia?
Sonarán los tambores. Ya llegan otros bárbaros. Es raptada de su casa la mujer del emperador. Y en la casa se gesta la expedición militar que devuelva a la favorita a la cama de su señor. ¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver cincuenta mil muertos con este casamiento atropellado?
¿Nacerá un Homero después de nosotros?... ¿Abrirán las epopeyas sus puertas a todos?
(Traducción de Luz Gómez García)
POEMA DE BEIRUT (1984)
Manzana del mar, narciso de mármol, mariposa de piedra, Beirut, imagen del alma en el espejo. Descripción de la primera mujer, perfume de nubes. Beirut, de fatiga y oro, de Alandalús y Damasco. Plata, espuma, mandamientos de la tierra en plumas de palomas. Muerte de una espiga, exilio de una estrella entre mi amada y yo, Beirut. Jamás he oído a mi sangre pronunciar el nombre de una amante que duerme en mi sangre... duerme...
De una lluvia sobre el mar aprendimos el nombre. Y del sabor del otoño y las naranjas de los que llegan del Sur, como nuestros antepasados, venimos a Beirut para venir a Beirut... De lluvia, hemos construido nuestra choza. El viento no corre y nosotros tampoco. Cual clavo hincado en la arcilla, el viento cava nuestro refugio y dormimos como hormigas en sus hormigueros. Cantamos en secreto:
Beirut es nuestra jaima. Beirut es nuestra estrella.
Estamos prisioneros en este tiempo lánguido. Los invasores nos entregaron a nuestra gente y apenas habíamos mordido la tierra cuando nuestro protector se abatió sobre las bodas y el recuerdo. Y repartimos nuestras canciones entre los guardias. De un rey en el trono a un rey en un féretro. Prisioneros en este tiempo lánguido, no hemos hallado, casi definitivamente, más que nuestra sangre, no hemos hallado lo que hace al sultán popular ni al carcelero afable, no hemos hallado nada que muestre nuestra identidad, excepto nuestra sangre escalando los muros... Cantamos en secreto:
Beirut es nuestra jaima. Beirut es nuestra estrella.
Ventana abierta al plomo del mar, una calle y una moaxaja nos roban. Beirut es la imagen de la sombra. Más bella que su poema, más sencilla que la charla. Nos seduce con mil comienzos abiertos y alfabetos nuevos.
Beirut es nuestra única jaima. Beirut es nuestra única estrella.
¿Nos hemos tendido en sus sauces para medir unos cuerpos que el mar ha borrado de nuestros cuerpos? De nuestros primeros nombres hemos venido a Beirut buscando los confines del Sur y un recipiente para el corazón derretido... ¿Nos hemos tendido en las ruinas para pesar el Norte con la medida de las cadenas? La sombra se ha inclinado hacia mí, me ha roto y me ha dispersado. La sombra se prolonga... Que los árboles que viajan de noche nos lleven de noche por el cuello cual racimo de muertos abatidos sin razón... Hemos venido de un país privado de su país, de la mano del árabe literal y de una fatiga... cual ruinas de esta tierra que se extiende del palacio del emir a nuestras celdas y de nuestros primeros sueños a... leña. Danos un muro para que podamos gritar: ¡Beirut! Danos un muro para que podamos ver un horizonte y una ventana de llamas. Danos un muro para que colguemos Sodoma, dividida en veinte reinos para vender petróleo... y árabes. Danos un muro para gritar en la península de Arabia:
Beirut es nuestra última jaima. Beirut es nuestra última estrella.
Un horizonte emplomado se ha esparcido por el horizonte. Senderos de conchas huecas... no caminos. Del océano al infierno, del infierno al Golfo, de la derecha a la derecha y al centro no he visto más que un patíbulo con una cuerda para dos millones de cuellos.
¡Beirut! ¿Dónde empieza el camino a las ventanas de Córdoba? Yo no emigraré dos veces ni te amaré dos veces. En el mar, no veo más que el mar... pero revoloteo por mis sueños e invoco a la tierra para que sea el cráneo de mi alma fatigada. Quiero caminar para caminar y caerme en el camino hacia las ventanas de Córdoba.
Beirut es testigo de mi corazón. De sus calles, emigro, y de mí, colgado en un poema infinito. Digo: mi fuego no muere... palomas en sus edificios, paz en sus escombros... Cierro la ciudad como si fuera un libro y porto la tierra menuda, como un saco de nubes. Me despierto y, en la ropa de mi cadáver, me busco. Nos reímos: todavía estamos vivos, como los gobernantes. Gracias al periódico que no ha anunciado que yo había caído allí por descuido... Abro pequeños caminos para el aire, mis pasos y los amigos pasajeros, el pérfido panadero y la imagen nueva del mar. Gracias, Beirut de brumas, gracias, Beirut de ruinas... Mi alma se ha roto. Lanzaré mi cadáver para que las invasiones me vuelvan a matar y los invasores me entreguen al poema... Porto el lenguaje sumiso cual nube por las aceras de la lectura y la escritura: "Este mar nos deja sus oídos y sus ojos" y regresa al mar por el mar.
... Y yo porto la tierra de Canaán, cuyas tumbas se han disputado los invasores pero no los narradores. De una piedra nacerá el Estado de gueto y de una piedra crearemos el estado de los amantes.
Improviso la despedida. Las pequeñas ciudades se ahogan en expresiones similares, la herida crece sobre la lanza y se alternan en acompañarme hasta el fin de este canto... Desciendo por la escalera que no conduce al refugio ni a las bodas, asciendo por la escalera que no conduce al poema... desvarío un poco para que vengan la lucidez y el verdugo... Grito: natividad, tortúrame para que grite, natividad... Por las invocaciones, cabalgo hacia Damasco con la esperanza de tener una visión. Siento vergüenza del eco de las campanas que me llegan oxidadas, le grito a Atenas: ¿cómo te puedes derrumbar en nosotros? Luego, susurro en las tiendas beduinas: mi rostro no está completamente maduro y mis venas rebosan trigo... Le pregunto al último islam: ¿en el comienzo fue el petróleo o la ira?
Deliro. Tal vez parezca extraño a los míos. Que los poetas se inquieten menos por mi lenguaje y yo lo limpiaré de ellos y del pasado... No he hallado en las palabras más utilidad que su deseo de cambiar de autor...
Adiós a lo que veremos al alba que nos desgarrará dentro de poco, a una ciudad que nos retornará a otra ciudad para que se prolonguen nuestro éxodo y nuestra sabiduría. Adiós a las espadas y a las palmeras, a una paloma que volará de dos corazones consumidos de pasado, a un techo de tejas... ¿El combatiente ha venido por allí, como un obús en la guerra? ¿Su estallido ha roto las tazas de té en el café? Veo ciudades en papel armado de reyes y uniformes caqui, veo ciudades que coronan a sus conquistadores. Unas veces Oriente es la antítesis de Occidente y otras es la imagen y la mercancía de Occidente... Veo ciudades que coronan a sus conquistadores y exportan mártires para importar whisky y las últimas novedades del sexo y la tortura... ¿El combatiente ha venido por allí, como un obús en la guerra? ¿Su estallido ha roto las tazas de té en el café? Veo ciudades que cuelgan a sus amantes en ramas de hierro y dispersan los nombres al alba... ... Al alba viene el guardián del único ídolo. ¿De quién nos despediremos, salvo de esta cárcel? ¿Qué tienen que perder los prisioneros?
Caminamos hacia una canción lejana, hacia la libertad inicial y, por primera vez en la vida, palpamos la belleza del mundo... Este alba es azul y el aire es visible y comestible, como los higos... Ascendemos. Uno, tres, ciento y mil en el nombre de un pueblo dormido a estas horas. Al alba, al alba, concluimos el poema y ordenamos la confusión en los cajones del alba. Bendita sea la vida. Benditos sean los vivos sobre la tierra, no bajo el yugo de los tiranos. ¡Viva la vida! ¡Viva la vida!
Luna sobre Baalbek y sangre en Beirut. Dime, preciosa, quién te ha convertido en una yegua de zafiros, dime quién te ha arrojado a dos ríos en un ataúd. Ojalá tuviera tu corazón para morir en el momento de mi muerte.
... De un edificio sin sentido a un sentido sin edificios, hemos encontrado la guerra... ¿Es Beirut un espejo para que lo rompamos y penetremos en sus fragmentos o nosotros somos espejos que quiebra el aire? Ven, soldado, háblame del policía: ¿Has llevado mis flores a la ventana? ¿Has transmitido mi silencio a los que amo y al primer mártir? ¿Tus muertos han muerto en ti por mí y por el mar o me han atacado y me han arrancado de la mano de una mujer que preparaba el té para mí y la flauta para los combatientes? ¿La iglesia ha cambiado tras vestir a su obispo con uniforme militar o ha cambiado la presa? ¿Ha cambiado la iglesia o hemos cambiado nosotros?
Las calles nos rodean. Saca a Beirut de Beirut y repártela entre las ciudades. El resultado: un espacio para el refugio. Posa a Beirut en Beirut y sácala de las ciudades. El resultado: una taberna. ... Caminamos entre explosiones - ¿Nos acostumbraremos a esta muerte?
- Nos acostumbraremos a la vida y al deseo insaciable. - ¿Conoces a todos los muertos? - Conozco a los enamorados por sus miradas y veo a las asesinas satisfechas con sus encantos y sus ardides.
... ¿Nos inclinaremos para que pase la bomba? Nos acordamos de los primeros días de la guerra. - ¿Nuestro poema ha sido en vano? - No, no lo creo. - Pero entonces, ¿por qué la guerra precede al poema? - Pedimos a la piedra el ritmo pero éste no viene, y los poetas tienen divinidades antiguas.
Pasa una bomba. Entremos al bar del hotel Commodore. El silencio de Rimbaud me encanta, al igual que sus cartas en las que habla de África. - Yo he perdido a Cavafy. - ¿Por qué? - Me dijo: no te marches de Alejandría buscando otra. - Yo he encontrado a Kafka dormido bajo mi piel, adaptado a la túnica de la pesadilla y al policía que llevamos dentro. - Libradme de mis manos. - ¿Qué ves en el horizonte? - Otro horizonte. - ¿Conoces a todos los muertos? - Y a los que nacerán... Nacerán bajo los árboles, nacerán bajo la lluvia, nacerán de las piedras, nacerán de estallidos, nacerán de espejos, nacerán de rincones, nacerán de derrotas, nacerán de anillos, nacerán de capullos, nacerán del comienzo, nacerán de la narración, nacerán
sin final. Nacerán, crecerán y los matarán. Y nacerán, nacerán, nacerán...
Explica lo siguiente: Beirut (mar-guerra-tinta-lucro)
El mar: blanco o emplomado, verde en abril, azul, pero si se enfada, enrojece todos los meses. El mar: se ha inclinado hacia mi sangre para ser la imagen de los que amo.
La guerra: destruye nuestra obra de teatro para que la representemos sin texto ni guión. La guerra: memoria de los primitivos y de los civilizados. La guerra: comienza en la sangre. La guerra: se acaba en el aire. La guerra: hace un agujero en nuestra sombra para pasar de una puerta a otra.
La tinta: está destinada a la lengua literal, a los oficiales, a los espectadores de nuestras canciones y a los que se rinden ante el paisaje del mar triste. La tinta: hormigas negras o un maestro. La tinta: nuestro istmo seguro.
El lucro: derivado de la guerra interminable, desde que nuestros cuerpos se han vestido con el arado, desde la primera cacería de antílope hasta la aparición de los socialistas en Asia y en África. El lucro: nos gobierna, nos expulsa de los utensilios y de las palabras, roba nuestra carne y la vende. Beirut: zocos en el mar, economía que destruye la producción para construir restaurantes y hoteles... un Estado en una calle o en un apartamento, un café que, como el girasol, torna hacia el sol, descripción de la migración y de la belleza libre, paraíso de los minutos, un asiento en la pluma de un pájaro, montañas que descienden al mar, mar que asciende hacia las montañas, gacela degollada con el ala de un gorrión y un pueblo que no ama la sombra. Beirut: calles en los barcos. Beirut: puerto para la unión de las ciudades.
Se ha vuelto contra nosotros y nos ha abandonado, dándonos la espalda. Beirut, traicionará otra nube a los que te miran? Arquitectura que se amolda a los deseos de las nuevas castas, musgo de los días entre el flujo y el reflujo,
desechos que vuelan desde los peldaños hacia el trono, arquitectura de la descomposición y la composición, mezcla de caminantes por las aceras precediendo al terremoto. Ha girado volviéndonos la espalda. Su arquitectura, en línea con el mundo, mira hacia el nuevo mercado en el que se compra y se vende, sube y baja según el precio del dólar y del lingote de oro, que sube y baja según el precio de la sangre oriental. No... Beirut es la brújula del combatiente... Llevaremos a los niños al mar para que confíen en nosotros... soberano es el rey nuevo y la voz de Fayruz, repartida equitativamente entre dos comunidades, nos guía hacia lo que convierte a los enemigos en una familia y a Líbano en una espera entre dos etapas de nuestra sangrienta historia.
¿El camino se ha estrechado y de tus pasos nace la senda, compañero? - Asediado por el mar y los libros sagrados. - ¿Es nuestro fin? - No. Persistiremos como las antigüedades, como un cráneo coronando los días, persistiremos, como el aire y la mirada de los mártires, persistiremos... mezclando la noche con la barricada, esperando lo que ignoramos, ocultando el mundo árabe en un andrajo llamado unidad, compartiendo la noche: - Layla no me cree, pero yo creo a sus pezones cuando se agitan... ella me seduce por su elegancia al caminar: caderas de antílope, piernas de gacela, alas de gorrión, resplandor de vela. Cada vez que la abrazo, llama a las balas perdidas. - Soberano es el rey nuevo. ¿Hasta cuándo nos divertiremos con esta muerte? - No sé, pero velaremos por un poeta en el recital. - ¿A qué partido pertenece? - Al partido de la defensa de los bancos extranjeros y del asalto al parlamento. - ¿Hasta cuándo se multiplicarán los partidos y desaparecerán las clases sociales, compañero nocturno? - No sé. Pero tal vez te mate o tú me mates a mí si discrepamos en la definición de la feminidad. - Ella es la brasa que viene de las piernas, nos quema. - Ella es el pecho que respira las olas, nos ahoga. - Ella son los ojos que destruyen la génesis del universo. - Ella es el cuello que se puede beber. - Ella son los labios llamando al astro salado. - Ella es lo enigmático. - Ella es lo evidente. - Te mataré. Mi revólver está preparado. Soberano es el rey, el revólver está preparado. Beirut, forma para la forma, geometría de las ruinas...
Miércoles, sábado. La vendedora de anillos. Barrera de inspección. Un pescador. Riqueza. Lengua y anarquía. Noche del lunes. Ellos han subido las escaleras y se han llevado lo que han podido. Quien no es de los nuestros es del bando de los árabes, de su raza. Ganado. Martes. Jueves. Miércoles. Ellos tomaron noventa guitarras y cantaron en torno al banquete de asado humano.
Luna sobre Baalbek, sangre sobre Beirut. Dime, preciosa, quién te ha convertido en yegua de zafiros. dime quién te ha arrojado a dos ríos en un ataúd. Ojalá tuviera tu corazón para morir en el momento de mi muerte.
Hemos incendiado nuestras naves y hemos colgado nuestros astros en las murallas. Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego, proclamamos: Beirut es una manzana, el corazón no ríe y nuestro asedio es un oasis en un mundo agonizante. Haremos bailar a la plaza y casaremos a las lilas. Hemos incendiado nuestras naves y hemos colgado nuestros astros en las murallas. No hemos buscado a los antepasados en los árboles de las genealogías, no hemos viajado fuera del pan puro y de nuestra ropa de barro, no hemos enviado la fotografía de nuestros padres a las conchas de los lagos antiguos. No hemos nacido para preguntar: ¿Cómo se ha producido el paso de lo inorgánico a lo orgánico? No hemos nacido para preguntar... hemos nacido sin importar cómo y nos hemos propagado, como las hormigas por la estera, luego nos hemos transformado en caballos de tiro... Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego, hemos quemado nuestras naves y hemos abrazado nuestros fusiles. Despertaremos a esta tierra que se ha apoyado en nuestra sangre. La despertaremos y, de sus células, extraeremos a nuestros muertos. Lavaremos sus cabellos con nuestras lágrimas blancas, en sus manos, verteremos la leche del alma para que se despierten y les rociaremos los párpados con nuestras voces: Levantaos, seres queridos, regresad a casa, volved al viento que, de nuestros costados, ha arrancado el sur de la tierra, volved al mar que no recuerda ni a los muertos ni a los vivos. Volved de nuevo porque no hemos seguido en vano vuestras huellas. Aquí, nuestras naves se han quemado y no tenemos una tierra, salvo la vuestra, para defender sus curvas y su trigo. Os defenderemos del olvido, os protegeremos con las armas forjadas para nosotros con vuestras manos. Tejeremos para vosotros con un cráneo y con una rodilla resbalada porque no tenemos una tierra, salvo la vuestra, en la que clavar nuestros pies... Volved, que nosotros os protegeremos "aunque seamos inmolados sobre las piedras". No abandonaremos la plaza del silencio que ha igualado vuestras manos. La rescataremos y os rescataremos. Aquí, nuestras naves se han quemado y hemos acampado en el viento que, aquí, se ahoga en vosotros. Y aunque todos los ejércitos de la tierra escalen este muro humano, no abandonaremos la geografía de vuestra sangre. Aquí, nuestras naves se han quemado. De vosotros... de un brazo que jamás nos abrazará, construiremos nuestro puente en vosotros. El sol nos ha abrasado, vuestras cajas torácicas nos han ensangrentado, vuestros exilios han desgastado nuestras articulaciones "y aunque seamos inmolados sobre las piedras" no diremos "sí" porque de nuestra sangre a nuestra sangre se extienden las fronteras de la tierra. De nuestra sangre a nuestra sangre se extiende el cielo de vuestros ojos y el campo de vuestras manos. Os llamamos y el eco responde cual patria. Os llamamos y el eco responde cual cuerpo de cemento. Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego, proclamamos que no abandonaremos la trinchera mientras dure la noche. Beirut es para lo absoluto y nuestros ojos son para la arena. En el comienzo, no fuimos creados, en el comienzo fue el verbo y ahora, en la trinchera, aparecen los síntomas de la gestación.
Manzana en el mar, mujer de sangre amasada de arcos. ajedrez de palabras, resto del alma, llamada de socorro del rocío, luna quebrada sobre la mastaba de la noche. Beirut, amatista que grita ardiendo viva en el dorso de palomas, sueño que portaremos cuando queramos y colgaremos en nuestros cuellos. Beirut, azucena de escombros y primer beso. Panegírico de lilas. Abrigo para el mar y los muertos, techo para los astros y las jaimas, poema de piedra, encuentro de dos alondras ocultas en un pecho... Cielo amargo sentado, pensativo, en una piedra, rosa sonora, Beirut, voz decisiva entre la víctima y el sable. Y un niño, perdido en todas las tablas de las leyes y en los espejos, que se ha dormido.
(Traducción de María Luisa Prieto)
NOSOTROS AMAMOS LA VIDA (1986)
Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella, bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.
Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo. Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.
Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires. Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.
Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.
(Traducción de María Luis Prieto)
LA ÚLTIMA TARDE EN ESTA TIERRA (1992)
La última tarde en esta tierra cortamos nuestros días de nuestros arbustos y contamos los corazones que nos llevaremos y los que dejaremos, allí. La última tarde no nos despedimos de nada, y no encontramos tiempo para nuestro fin. Todo permanece en su estado, el lugar renueva nuestros sueños y a sus visitantes. De pronto no somos capaces de ironizar porque el lugar está preparado para acoger al vacío. Aquí, la última tarde gozamos de las montañas rodeadas de nubes. Conquista y reconquista y un tiempo antiguo que entrega a este tiempo nuevo las llaves de nuestras puertas. Entrad en nuestras casas, conquistadores, y bebed nuestro vino de nuestra sencilla moaxaja, porque nosotros somos la noche en su medianoche, y no hay alba portada por un jinete procedente de la última llamada a la oración. Nuestro té es verde y caliente, bebedlo. Nuestros pistachos son frescos, comedlos, y las camas son verdes, de madera de cedro, rendíos al sueño después de este largo asedio, y dormid sobre el plumón de nuestros sueños. Las sábanas están preparadas, los perfumes colocados en la puerta y los espejos son numerosos. Entrad para que nosotros salgamos del todo. Dentro de poco buscaremos lo que fue nuestra Historia en torno a la vuestra en los países lejanos y al final nos preguntaremos: ¿Al Andalus estuvo aquí o allí? ¿Sobre la tierra... o en el poema?
(Traducción de María Luisa Prieto)
NO DESEO DEL AMOR SINO EL COMIENZO (1992)
No deseo del amor sino el comienzo. Sobre las plazas de mi Granada las palomas remiendan el vestido de este día. En las jarras hay vino abundante para la fiesta que nos sucederá, en las canciones hay ventanas suficientes para que eclosionen las flores de granado. Dejo el jazmín en su maceta y mi pequeño corazón en la alacena de mi madre. Dejo mi sueño riendo en el agua y al alba en la miel de los higos. Dejo mi hoy y mi ayer en el pasaje hacia la plaza de la naranja donde vuelan las palomas. ¿Soy yo ese que ha descendido a tus pies para que asciendan las palabras cual luna blanca en la leche de tus noches? Golpea al aire para que yo vea, azul, la calle de mi flauta. Golpea a la tarde para que yo vea como entre tú y yo languidece este mármol. Las ventanas están vacías de los jardines de tu chal. En otro tiempo sabía mucho de ti y recogía la gardenia de tus diez dedos. En otro tiempo poseía perlas en torno a tu cuello y un nombre grabado en un anillo del que surgía la noche. No deseo del amor sino el comienzo. Las palomas han volado sobre el techo del último cielo. Han volado y volado. Quedará después de nosotros abundante vino en las jarras y un poco de tierra es suficiente para que nos encontremos y la paz arraigue.
(Traducción de María Luisa Prieto)
¿CUÁNTAS VECES TERMINARÁ LO NUESTRO? (1995)
Contempla sus días en el humo de los cigarros, mira el reloj de bolsillo: si pudiera, pausaría su sonido para aplazar la maduración de la avena. Él sale de sí mismo agotado, impaciente. El tiempo de la mies ha llegado. Las espigas son pesadas, las hoces descuidadas y el país se aleja ahora de su puerta profética. El verano del Líbano me habla de mis viñas en el Sur. El verano del Líbano me habla del más allá de la naturaleza, pero mi camino hacia Dios comienza desde una estrella en el Sur...
- ¿Me hablas, padre? - Ellos han fijado una tregua en la isla de Rodas, hijo. - ¿Y qué tenemos nosotros que ver con eso, padre? - Y se ha terminado todo. - ¿Cuántas veces terminará lo nuestro, padre? - Ya se ha terminado. Han cumplido con su deber: Han disparado con fusiles rotos contra los aviones enemigos. Hemos cumplido con nuestro deber. Nos hemos alejado de los acedaraques para no mover la gorra del jefe militar. Hemos vendido los anillos de nuestras mujeres para que cazaran pájaros, hijo.
- ¿Pero entonces, padre, nos quedaremos aquí, bajo el sauce del viento, entre los cielos y el mar? - Hijo mío, todo aquí se asemejará a algo de allí. Seremos a nuestra imagen y semejanza por las noches, y la estrella eterna de la semejanza nos consumirá.
- Padre, aligérame del peso de tus palabras. - He dejado las ventanas abiertas al arrullo de las palomas, he dejado mi rostro en el brocal del pozo, he dejado a las palabras charlando a su antojo, colgadas en el armario, he dejado a la oscuridad en su noche, envuelta en la lana de mi espera, he dejado a las nubes tendiendo sus zaragüelles en la higuera, he dejado al sueño engendrando al sueño y he dejado a la paz sola, allí en la tierra... - ¿Estabas soñando en mi vigilia, padre? - Levántate. Regresaremos, hijo mío.
(Traducción de María Luisa Prieto)
DE UN CIELO A OTRO SEMEJANTE PASAN LOS SOÑADORES (1995)
Dejamos nuestra infancia a la mariposa cuando dejamos un poco de aceite en los peldaños, pero olvidamos saludar a nuestra hierbabuena, olvidamos saludar furtivamente a nuestro mañana tras nosotros. La tinta del mediodía sería blanca si no estuviera el libro de la mariposa en torno nuestro.
Mariposa, fiel a ti misma, sé como quieras, antes y después de mi nostalgia. Deja que sea tu ala y que mi locura viva conmigo cálida. Mariposa, madre de ti misma, no me abandones a la suerte que me destinan. No me abandones.
De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores, séquito de la mariposa, portando espejos de agua. Nosotros podemos ser como anhelamos. De un cielo a otro semejante pasan los soñadores.
La mariposa teje con la aguja de luz los atavíos de su comedia. La mariposa nace de sí misma y danza en el fuego de su tragedia.
Mitad Fénix. Lo que le ha rozado nos roza. Una semejanza agazapada entre luz y fuego, entre dos caminos. No. Nuestro amor no es descuido ni sabiduría. Siempre así, así... así. De un cielo a otro semejante pasan los soñadores.
La mariposa es agua que ansía volar. Se escapa del sudor de las muchachas y crece en la nube de los recuerdos. La mariposa no declama el poema, es tan ligera que rompe las palabras como rompen los sueños los soñadores.
Que esté. Que nuestro mañana esté con nosotros y también nuestro pasado. Que nuestro hoy esté presente en el banquete de este día, preparado para la fiesta de la mariposa. Y los soñadores pasan sanos y salvos de un cielo a otro semejante.
De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores.
(Traducción de María Luisa Prieto)
SIN EXILIO, ¿QUIÉN SOY? (1999)
Extranjero a orillas del río, como al río... me ata a tu nombre el agua. Nada me devuelve de mi lejanía a mi palmera: ni la paz ni la guerra. Nada me incorpora a los Evangelios. Nada... Nada brilla mientras sube y baja la marea entre el Tigris y el Nilo. Nada me apea del bajel de Faraón. Nada me tiene o hace que yo tenga una idea: ni la nostalgia ni la promesa. ¿Qué haré? ¿Qué haré sin exilio, sin una larga noche que escrute el agua?
Me ata a tu nombre el agua... Nada me lleva de las mariposas de mi sueño a mi realidad: ni el polvo ni el fuego. ¿Qué haré sin la rosa de Samarcanda? ¿Qué haré en una plaza que bruñe a los rapsodas con piedras lunares? Tú y yo nos hemos vuelto tan ligeros como nuestros hogares a merced de los vientos lejanos. Hemos trabado amistad con los raros seres que habitan las nubes... Nos hemos liberado del peso de la tierra de la identidad. ¿Qué haremos... qué sin exilio, sin una larga noche que escrute el agua?
Me ata a tu nombre el agua... Sólo tú quedas de mí, sólo yo de ti, un extranjero que acaricia el muslo de su extranjera: Oh extranjera, ¿qué vamos a fabricar en esta calma que apuramos... en esta siesta entre dos mitos? Nada nos tiene: ni el camino ni la casa. ¿Fue este camino así desde el principio, o acaso nuestros sueños hallaron una yegua de los mongoles sobre la colina y nos sustituyeron? ¿Qué haré? ¿Qué sin exilio?
(Traducción de Luz Gómez García)
TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE (2003)
Tengo la sabiduría del condenado a muerte: No tengo cosas que me posean. He escrito mi testamento con mi sangre: “¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”. He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana... He soñado que el corazón de la tierra era mayor que Su mapa Y más claro que sus espejos y mi cadalso. He creído que una nube blanca me Ascendía, Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas. Y al alba, la llamada del sereno Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje: Vivirás en otro cadáver. Modifica tu último testamento. Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución. ¿Hasta cuándo?, pregunto. Esperaré a que mueras más. No tengo cosas que me posean, respondo, He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!” Y yo, aunque fuera el último, Encontraría las palabras suficientes... Cada poema es un cuadro. Pintaré ahora para las golondrinas El mapa de la primavera, para los que pasan por la acera, el azufaifo y para las mujeres el lapislázuli... El camino me llevará Y yo le llevaré a hombros Hasta que las cosas recobren su imagen Verdadera, Luego oiré lo genuino: Cada poema es una madre Que busca a su hijo en las nubes, Cerca del pozo de agua. “Hijo, te daré el relevo. Estoy encinta”. Cada poema es un sueño. He soñado que soñaba. Me llevará y le llevaré Hasta que escriba la última línea En el mármol de la tumba: “Me he dormido para volar”. Y llevaré al Mesías zapatos de invierno Para que camine como los demás Desde lo alto de la montaña hasta el lago.
“Envejecen los carros diversamente adornados de los reyes, envejece también el cuerpo del hombre; solo la virtud de los hombres justos no envejece”.
Dejo constancia que esta historia, está inspirada en un cuento de mitología China que mi padre alguna vez me leyó A la memoria de mi amado abuelo Ricardo Wong León (Wong Lyón Angán) y a mí padre Julio Víctor Wong Espinoza (Wong Wu Yong)
Desearía engullirme la luna y las estrellas, recorrer tantos senderos como algún día soñamos, caminar por la alameda entre árboles olvidados…
Hoy sin ti los veo sucios y a mí como una rana oscura que contiene osamenta, carne verde, sangre seca, células de sarnas, solitarias, inhóspitas circunferencias.
Desearía abrirme el corazón en la puerta de oro del cielo o bajar al río del infierno y quemar esta voz desesperada presa en este frio mundo ante esferas sin finales…
Recuerdos de amor eterno, ardientes puñales pulen las frescas carnes, pero también son padre mío, pétalos de rosas humanas cayendo suaves con el aire.
En tus ojos hay amor una lejana mirada en tu faz una leve y pálida sonrisa no logro explicar tu ausencia y en la mente retumban ríos de preguntas embriagadas. ¿Quién se atreve a robarme el alma? ¿Por qué ruiseñor no cantas?
Desconsuelo es tu muerte, desesperación, dolor que atraviesa, roe, destroza, desgarra y pide sangre. Vuelvo a caminar entre círculos inhóspitos, entre espesas brumas, entre sombras oscuras que son tumbas del alma helada.
Hablamos padre tantas veces de la muerte osada ¿Cómo podría no quedar petrificada? ¿Cómo podría no llorar? Si debía limpiar tu cuerpo amado… aún tibio… Estás muerto…. Muerto…pienso con frenesí ¿Cómo hacer para poder apartarme de ti?
Una tormenta de furia azota mis cansinos huesos, venzo el dolor, los miedos, voy… te sigo en la alameda.
Avanzo sollozando ante círculos sin fin, gotas ácidas de piedra me dicen que las órbitas se me quiebran yo las oigo…. yo las oigo…. yo las oigo….
Al aire entre brumas, mi voz entre tumbas, un ruiseñor canta triste muy despacio amor. Hela su adolorido canto mis oídos, y solo te oigo a ti señor en las noches de penumbras, con voz lastimera y terrible pesar.
Una oscura y raída mano levántese su afilada hacha cortando las verdes hojas, tu padre detuviste tu canto los ruidos cesan, cerraron las puertas.
Me dirijo ciega hacia los círculos, y las lágrimas escondo en el rincón más lejano de mi alma en nuestra casa, papá…papá para hundirme en el silencio ¡Sola! ya no puedo detener el tiempo…
Ese tiempo que no es arena, ese rayo de luz que pasa y orquesta nuestra marcha… pronto mis huesos secos te alcanzan.
Son los últimos caminos, voy tras tu blanco ataúd… con los pies en silencio, cansados, con los ojos áridos cual desiertos. entre brumas, un silbido canta un cisne herido…
En caravana, hadas doradas, alrededor mil pequeños duendecillos rodean el frío lecho, entre pétalos de flores ojos negros ¡Ya no lloras! ¡Ya no sufres! solo a Dios espera….
Dos enormes bolas de acero son tus ojos que no brillan… Ante las brasas ardientes en mil fuegos, mi último beso padre mío para después dejarte bajo la loza fría…
Ríe fuerte payaso ríe, No ves que a la gente no le importa tu pesar, Iluminada esta la gran carpa, es día de fiesta La función debe de empezar Luce gracioso y gentil Se siempre un amigo cordial Ponte la enorme nariz colorada Y tus zapatos de charol con cintas azuladas
Señores de la audiencia Ya comienza la función Ríe fuerte payaso, ríe Vas por buena senda sigue No ves que todos te aplauden Magistrales arcos iris Sean hoy tus amplias sonrisas No viertas gotas de sangre Sobre el colorido traje No es momento de llantos, ni de congojas
Límpiate esos lagrimones No ves acaso que ensucian el piso Estúpido payaso Sino te gusta vete es tu decisión A nadie le importa Tu orfandad o tus miedos. Llora solo por dentro ruiseñor herido Que no te escuchen cálmate A cuestas dices cargar toda tu pena Pero a la humanidad no importa Ese es solo tu problema
Lloras por el candor, por la fe Lloras por la pureza, la lealtad La amistad, el amor, los sueños, la verdad Pero entiende payaso tonto Aquí solo vienen a reír, solamente a reír Si te desgarras o te duele Finge amiguito que no nada pasa Las verdades por suerte Tienen de contraparte las mentiras
Ríe fuerte payaso ríe No seas como la arena Mensajera de dolor y calamidad. Mira graban todo lo que dices, Te toman bellas fotos y las exhiben No te sientes un actor importante, Ves hay muchas pruebas sobre tu arte No llores tonto payaso Cósete la herida y esconde la pena
Entiende a nadie le importas Solo quieren carcajadas y dulces Y globos, no quieren desgracias No buscan espantos, ni verdades Estas resultan siempre dolorosas
¿Qué dices? Que te duele Que te mueres Y a quién le importa jaaaaaaaaa
Ríe fuerte payaso, ríe Ya se abre el telón Recuerda tu acto en la cuerda floja Cae con fuerza eso les gusta JEM WONG 15.09.05
"Si del dolor nacen mis versos bienvenido seas dolor" JEM
Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul...
Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirada azul!
Quedé como en éxtasis... Con febril premura, «¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par.
...Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, ¡y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar!
AUTOR: AMADO NERVO
Amado (Ruiz de) Nervo y Ordaz era el seudónimo de Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo y Ordaz, poeta y prosista mexicano, perteneciente al movimiento modernista. Nació el 27 de agosto de 1870 en la ciudad de Tepic, en ese entonces en Jalisco, hoy Nayarit, y murió en Montevideo, Uruguay el 24 de mayo de 1919. Fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana, no pudo ser miembro de número por residir en el extranjero.1
Poeta, autor también de novelas y ensayos, al que se encasilla habitualmente como modernista por su estilo y su época, clasificación frecuentemente matizada por incompatible con el misticismo y tristeza del poeta, sobre todo en sus últimas obras, acudiéndose entonces a combinaciones más complejas de palabras terminadas en "-ismo", que intenta reflejar sentimiento religioso y melancolía, progresivo abandono de artificios técnicos, incluso de la rima, y elegancia en ritmos y cadencias como atributos del estilo de Nervo.
El sonoro nombre de Amado Nervo, frecuentemente tomado por seudónimo, era en realidad el que le habían dado al nacer, tras la decisión de su padre de simplificar su verdadero apellido, Ruiz de Nervo. Él mismo bromeó alguna vez sobre la influencia en su éxito de un nombre tan adecuado a un poeta.
Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame, escúchame. En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura de luz ensimismada, qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame. Porque he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir.
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi/Vendrá la muerte y tendrá tus ojos Traducción de Baizabal On 19:50 Verrà la morte e avrà i tuoi occhi
Verrà la morte e avrà i tuoi occhi, questa morte che ci accompagna dal mattino alla sera, insonne, sorda, come un vecchio rimorso o un vizio assurdo. I tuoi occhi saranno una vana parola, un grido taciuto, un silenzio. Così li vedi ogni mattina quando su te sola ti pieghi nello specchio. O cara speranza, quel giorno sapremo anche noi che sei la vita e sei il nulla
Per tutti la morte ha uno sguardo. Verrà la morte e avrà i tuoi occhi. Sarà come smettere un vizio, come vedere nello specchio riemergere un viso morto, come ascoltare un labbro chiuso. Scenderemo nel gorgo muti.
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, esta muerte que nos acompaña del amanecer al ocaso, insomne, sorda, como un viejo remordimiento, o un vicio absurdo. Tus ojos serán una vana palabra, un grito callado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sobre ti sola te doblas en el espejo. Oh querida esperanza, ese día sabremos también que eres la vida y eres la nada.
Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como dejar un vicio, como mirar en el espejo emerger un rostro muerto, como escuchar un labio cerrado. Bajaremos al abismo mudos.
FANNY JEM WONG MIÑÁN
Magister en Psicología Educativa, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable ,por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo
Fanny Jem Wong | Crea tu insignia
FANNY JEM WONG MI POESÍA SOY YO
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