Noches ardientes tú el único Rey de mis sueños Noches de esferas girando y en los vientos tibias espigas Áureo pincel recórreme presuroso los lienzos Aliento caliente trágate abismos, bosques y hondonadas.
Rama de amor encendida penetra la tierra sedienta Vientos dulces y salados dibuja en mí paisajes de grandes batallas. Flores del cerezo presuroso consume entre los labios. Copas de plata y almíbar derramándose dentro de tu boca.
Vientos envuelvan, acaricien ,desgarren Posesión absoluta, salvaje, delirios punzando febriles Laten abrazos en cada contorsión de los cuerpos Solo la muerte podría interrumpir, tan aguerrida batalla.
Giran enloquecidas las esferas de fuego dentro del vientre Agitación en la espalda, ojos desorbitados, crujir de huesos Grito desesperado, oscuridades que nunca te dirán ¡Basta! Tentáculos que se alargan, bocas y lenguas se desangran.
Mundo de opuestos, se fusionan todas sus extensiones Tejado de láminas de oro absorbiendo gotas de deseos Huracanes y polvo de estrellas es amor nuestro rojo lecho cuando el deseo y la pasión alcanzan nuestras terrazas azules.
FANNY JEM WONG LIMA PERÚ 06.11.05 (Jemwong)
TU JUSTO DERECHO
Enséñame amor a descubrir el sueño dorado en el atardecer encendido de tu tierno regazo en tus sentidos, en tu respiración ¡Gózame! Que necesito ser el centro de tu ardiente morada.
Enséñame como las palabras viajan entre la niebla, que el amor es más fuerte que la rosa eterna, que no tiene horas, ni medidas, y descansa donde reposa la senda escondida, del árbol que nos espera en su dulce abrazo.
Ser fuego, ser sol, ser luna, el universo todo... Llama iridiscente que cobije el mundo Ayúdame, calienta estas heladas manos y hazme arder entre metáforas.
Descubre en el verso, labios de cereza... La deliciosa y sabrosa fruta que madura en ti Siente el aroma a piel de loto, ebria, desnuda que silente se desliza, erizándose ansiosa.
Que en tus sueños se revelen rojos los secretos, en el vaivén azul , nubes de alcoba ¡Ven! La atmósfera esta cálida, rica y yo ansiosa por tus besos licenciosos.
Miradas cruzadas, alba perdida. ¡Cógeme! En este inmortal amarse sin retorno Incinérate en la hoguera de tu blanca página triste Llévale a lo más hondo este secreto ¡Quémale!
Vuela halcón, cúbreme vaporoso, llévame al nido Flaméame, solo tuyo es el firmamento Que ninguna de tus manos se detenga ¡Acaríciame! Aletea en mi vientre mi ave, mi dueño, mi eterno. Volemos, donde el cielo se hace verso, y besos llueven sobre la piel mojada.
Mi mente hoy surca aires extraños cual orgasmos Otra vez, no te detengas, indaga, explora Tómame la delantera es tu justo derecho Hoy seré diosa blanca, seré niña, seré madre... Todo lo que quieras seré... tuya solo tuya... Una hija de Eros, de Dionisio, luz y penumbra.
Fanny Jem Wong 09.01.06 LIMA -PERÚ
"Bajo la piel de una nutria se cobijaron todos los sueños" JEM (Jemwong)
El poeta Manuel Machado Ruiz nació en Sevilla, actual capital de la comunidad autónoma de Andalucía (España), el 29 de agosto del año 1874. Su padre (Antonio Machado Álvarez) era
un conocido folclorista sevillano de sobrenombre «Demófilo» y su madre Ana Ruiz. Su hermano fue otro poeta de talla similar y de trayectoria paralela: Antonio Machado.
De su padre heredó con creces el amor a lo auténtico del carácter popular andaluz. También su infancia debió transcurrir en un patio de Sevilla, en donde habría un alegre huerto con,
-al menos-, un limonero, en el seno del palacio de Las Dueñas, en donde su padre trabajaba como administrador de la ilustre casa ducal de Alba. Pero cuando Manuel tenía 9 años, Sevilla se les había quedado pequeña y hubo que buscar fortuna en la capital de España, que siempre acoge a todos con los brazos abiertos.
La familia se trasladó a Madrid y allí fue donde desarrolló lo importante de sus estudios que llegaron hasta la licenciatura de Filosofía y Letras. A partir de esos años, la familia Machado volvería a Sevilla en muy escasas ocasiones pero lo sevillano y lo andaluz siempre fue para él una referencia viva, aunque distante, por la nostalgia y el amor que derramaban sus padres hacia la tierra que les vio nacer.
En Madrid, el joven Manuel empieza a dar a conocer sus primeras poesías. Con el transcurrir de los años, llegó a ser director de la Hemeroteca y Museo Municipal.
Creó varias revistas literarias de escasa duración, y colaboró en periódicos diarios de Europa y América. En el año 1938 -en plena guerra civil- fue designado para ocupar un sillón en la Real Academia Española. Manuel y Antonio, dos poetas hermanos que despuntaban en aquel Madrid de principios del siglo XX, ambos llegaron a colaborar en la creación teatral, siempre impregnada de situaciones que recordaban al típico ambiente andaluz. La obra cumbre de la creación teatral de los hermanos Machado, es sin duda, «La Lola se va a los Puertos» de la cual se han hecho un par de versiones cinematográficas.
Mansamente, insoportablemente, me dueles. Toma mi cabeza. Córtame el cuello. Nada queda de mí después de este amor.
Entre los escombros de mi alma, búscame, escúchame. En algún sitio, mi voz sobreviviente, llama, pide tu asombro, tu iluminado silencio.
Atravesando muros, atmósferas, edades, tu rostro (tu rostro que parece que fuera cierto) viene desde la muerte, desde antes del primer día que despertara al mundo.
¡Qué claridad de rostro, qué ternura de luz ensimismada, qué dibujo de miel sobre hojas de agua!
Amo tus ojos, amo, amo tus ojos. Soy como el hijo de tus ojos, como una gota de tus ojos soy. Levántame. De entre tus pies levántame, recógeme, del suelo, de la sombra que pisas, del rincón de tu cuarto que nunca ves en sueños. Levántame. Porque he caído de tus manos y quiero vivir, vivir, vivir.
Tu cuerpo está a mi lado Tu cuerpo está a mi lado Fácil, dulce, callado. Tu cabeza en mi pecho se arrepiente Con los ojos cerrados Y yo te miro y fumo Y acaricio tu pelo, enamorado. Esta mortal ternura con que callo Te está abrazando a ti mientras yo tengo Inmóviles mis brazos. Miro mi cuerpo, el muslo En que descansa tu cansancio, Tu blando seno oculto y apretado Y el bajo y suave respirar de tu vientre Sin mis labios. Te digo a media voz Cosas que invento a cada rato Y me pongo de veras triste y solo Y te beso como si fueras tu retrato. Tú, sin hablar, me miras Y te aprietas a mí y haces tu llanto Sin lágrimas, sin ojos, sin espanto. Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas Se ponen a escuchar lo que no hablamos
¿que se hicieron en la vida? Responde, Miseria Humana.
Calavera a quien feliz,
besa la luna de plata,
¿porque te encuentras ñata,
si era larga tu nariz?
¿Dónde está la masa gris,
de tu cerebro pensante?
donde en bello semblante,
y mejilla sonrojada,
a veces en noche helada,
quiso robarse un amante.
Aquí donde todo es calma,
contesta, cráneo vacío,
¿que se hizo tu poderío,
y el placer de tu alma?
¿Qué fue de tu aurina palma,
que te dio el amor un dia,
tu altivez, tu bisarria,
tus sonrisas que mintieron
dime – dime que se hicieron?
Oh, calavera sombría
A mis interrogaciones
el cráneo blanco callaba,
mientras la luna alumbraba
sarcófagos y panteones
Y dije sin aflicciones,
si eres el cráneo de aquélla
que en la vida sin querella
me despreció con desdén,
despréciame ahora también,
eclipsa otra vez mi estrella
Aquí en esta soledad,
donde solo cruza el cocuyo,
¿qué se hizo tu orgullo,
tu amor y tu vanidad?
¿Que se hizo tu potestad,
de persona soberana,
tan débil y tan galana?
Responde, Miseria Humana
Y de pronto dijo la calavera:
Vanidad de vanidades
solamente son tus galas,
Oh, mariposa sin alas,
llorad a tus liviandades
Las éticas realidades,
realidades que te circundan,
con profundo marasmo,
donde infecundo es el amor,
aquí es donde terminan
las vanidades del mundo
Aquí en este Camposanto
se terminan los amores,
el poderío y el encanto,
las alegrías y los dolores,
secan los ojos el llanto,
y el mundo vivo suspira
Aquí no llega la ira,
de la muchedumbre inquieta,
aquí se termina el poeta,
y se enmudece la lira
En este mundo idealista,
de egoísmo y de censura,
tan sólo la sepultura,
es la que no es egoísta
Ella recibe humanista,
al santo y al condenado,
al pobre, al acaudalado,
al perverso, al bueno,
al caco y al honrado,
al bruto y al ilustrado
Al rodad el ataúd,
y abrirse la sepultura,
se igualan en linea oscura,
el crimen y la virtud
Y en eterna laxitud
queda todo movimiento
lanza quejidos el viento,
y la soledad aterra,
y ruedan sobre la tierra
cráneos sin pensamiento
Aquí en este Camposanto,
termina del vate el canto,
del músico su sonido,
y el cerebro se consume
Aquí quedó el sofoco,
y sólo queda el recuerdo,
aquí tanto vale un cuerdo
como lo que vale un loco.
Todo corazón se aterra
al llegar a esta Mansión,
viendo cavar el cajón,
que se comerá la tierra
Cuando una tumba se cierra,
el alma gime asustada,
y esta humana bandada,
que a otros vienen a enterrar,
mañana en este lugar,
serán polvo y serán nada
En esta Mansión Glacial,
donde el fatuo refleja,
se pudre la carne vieja,
como la carne jovial,
Aquí el necio se hace igual
al urbano de ilustrada
sociedad civilizada
y aquí la Diosa Riqueza,
es igual a la pobreza,
todo aquí es polvo y es nada
Y decía la calavera:
Aquí en este erial,
donde sucumbir es ley,
el esqueleto de un Rey,
al de un esclavo es igual
Aquí con este toque funeral,
de la sonora campana,
queda la cabeza cana,
como la de un negro pelo,
y ñata donde recelosa,
es la Calavera Humana
Tan sólo el dolor es fuerte,
la vida es vano capullo,
yo vi acobardarse mi orgullo,
bajo el peso de la muerte
Llorar en estos desiertos,
es una cosa muy vaga,
porque el llanto nada paga,
ni resucita a los muertos
Que de paños recubiertos,
está la loza fría,
aquí en un tétrico día,
cae el que peca y el que no peca,
así haciendo horrible mueca,
la calavera decía
Aqui esta la gran verdad,
que sobre el orgullo pesa,
aquí la gentil belleza,
es igual a la fealdad
Aquí acaba la maldad,
y acaba también la bondad
apreciada aquí la mujer casada,
es igual a la soltera,
me decía la calavera,
con su voz apagada
Como la primera estrella,
o la flor del Tulipán,
a quien las auroras dan,
el rocío que se delie,
Aquí el que de mi se ríe,
de el mañana se reirán
Yo escuché aquella cosa
y todo lleno de espanto
salí de aquel Camposanto
como veloz mariposa
La luna pura y radiosa
vertía su lumbre fugaz
y la calavera audaz
dijo al mirarme correr
“Aquí tienes que volver,
y calavera serás”
Ante razón tan sentida,
sentí por el cuerpo mío
un extraño escalofrío
casi perdiendo la vida
Llegué a mi celda cristiana
meditando que mañana,
por firme ley de la parca
debo habitar la comarca
de la Gran Miseria Humana.
GABRIEL ESCORCIA GRAVINI
Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: quiero la luz y el trigo de tus manos amadas pasar una vez más sobre mí su frescura: sentir la suavidad que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento, que huelas el aroma del mar que amamos juntos y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo y a ti te amé y canté sobre todas las cosas, por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena, para que se pasee mi sombra por tu pelo, para que así conozcan la razón de mi canto.
No llores porque tus manos pierdan la cordura, el mal de amores nos viste de ansiedades enrojece los labios los humedece, erecta nuestros deseos y despierta esa locura por la que tú gimes en estos momentos.
XXX
¿Dónde estás amada mía? ¿Dónde debo satisfacer mis deseos? si te has ido y me abandonas y me dejas vacío.
¿Dónde puede recoger tu último beso? Dónde embriagarme de tus aromas si ya no yaces en mi lecho y la sábanas lloran de desconsuelo.
Escaleras sin peldaños mis penas son para mí, cadenas de desengaños, tributos que al mundo dí.
Tienen diferente forma y diferente matiz, pero unidas por los años, mis penas, o mis engaños, como sucesión de daños, son escaleras en mí. De mi barroco cerebro, el alma destila intacta; en cambio mi cuerpo pacta venganzas contra los dos.
Todo mi sér en pos de un final que no realiza; mas ya mi alma se desliza y a los dos ya los libera, presintiéndoles ribera de total penetración
VI
Yo soy cóncava y convexa; dos medios mundos a un tiempo: el turbio que muestro afuera, y el mío que llevo dentro. Son mis dos curvas-mitades tan auténticas en mí, que a honduras y liviandades toda mi esencia les dí.
Y en forma tal conviví con negro y blanco extremosos, que a un mismo tiempo aprendí infierno y cielo tortuosos. Son mis viejas raíces empolvadas la extraña clave de mi cautiverio; atada estoy al polvo y su misterio, llevo ajenas esencias ignoradas.
En mis poros están ya señaladas las cicatrices de un eterno imperio; el polvo en mí ha marcado su cauterio, soy víctima de culpas olvidadas.
En polvorienta forma me presiento y a las nuevas raíces sobresalto he de legar, con mi angustioso aliento.
Si tú eres la yegua de ámbar Yo soy el camino de sangre Si tú eres la primera nevada Yo soy el que enciende el brasero del alba Si tú eres la torre de la noche Yo soy el clavo ardiendo en tu frente Si tú eres la marea matutina Yo soy el grito del primer pájaro Si tú eres la cesta de naranjas Yo soy el cuchillo de sol Si tú eres el altar de piedra Yo soy la mano sacrílega Si tú eres la tierra acostada Yo soy la caña verde Si tú eres el salto del viento Yo soy el fuego enterrado Si tú eres la boca del agua Yo soy la boca del musgo Si tú eres el bosque de las nubes Yo soy el hacha que las parte Si tú eres la ciudad profanada Yo soy la lluvia de consagración Si tú eres la montaña amarilla Yo soy los brazos rojos del liquen Si tú eres el sol que se levanta Yo soy el camino de la sangre
Beso soy, sombra con sombra Beso soy, sombra con sombra. Beso, dolor con dolor, Por haberme enamorado. Corazón sin corazón, De las cosas, del aliento Sin sombra de la creación. Sed con agua en la distancia, Pero sed alrededor. Corazón en una copa Donde me la bebo yo Y no se lo bebe nadie, Nadie sabe su sabor. Odio, vida: ¡cuánto odio Sólo por amor! No es posible acariciarte Con las manos que me dio El fuego de más deseo, El ansia de más ardor. Varias alas, varios vuelos Abaten en ellas hoy Hierros que cercan las venas Y las muerden con rencor. Por amor, vida, abatido, Pájaro sin remisión. Sólo por amor odiado, Sólo por amor. Amor, tu bóveda arriba Y yo abajo siempre, amor, Sin otra luz que estas ansias, Sin otra iluminación. Mírame aquí encadenado, Escupido, sin calor A los pies de la tiniebla Más súbita, más feroz, Comiendo pan y cuchillo Como buen trabajador Y a veces cuchillo solo, Sólo por amor. Todo lo que significa Golondrinas, ascensión, Claridad, anchura, aire, Decidido espacio, sol, Horizonte aleteante, Sepultado en un rincón. Espesura, mar, desierto, Sangre, monte rodador, Libertades de mi alma Clamorosas de pasión, Desfilando por mi cuerpo, Donde no se quedan, no, Pero donde se despliegan, Sólo por amor. Porque dentro de la triste Guirnalda del eslabón, Del sabor a carcelero Constante y a paredón, Y a precipicio en acecho, Alto, alegre, libre soy. Alto, alegre, libre, libre. Sólo por amor. No, no hay cárcel para el hombre. No podrán atarme, no. Este mundo de cadenas Me es pequeño y exterior. ¿Quién encierra una sonrisa? ¿Quién amuralla una voz? A lo lejos tú, más sola Que la muerte, la una y yo. A lo lejos tú, sintiendo En tus brazos mi prisión, En tus brazos donde late La libertad de los dos. Libre soy, siénteme libre.
escrito el 8-II-1935, que originalmente llevaba el título de Jeroglíficos:
En ocasiones solemos coger la pluma y escribimos, sobre una hoja en blanco, signos que dicen esto y aquello: todos los conocen, es un juego que tiene sus reglas.
Si viniera, en cambio, algún salvaje o loco, y, curioso observador, acercase a sus ojos una de esas hojas con su campo rúnico, otra imagen del mundo, extraña, de ahí lo observaría.
Acaso un salón de mágicos retratos; vería la A y la B como un hombre o animal moverse, como los ojos, cabellos y miembros, allí pensativos, impulsados aquí por el instinto; leería como en la nieve las huellas de las cornejas, correría, reposaría, sufriría y volaría con ellas y vería trasguear entre los signos negros, fijos, o deslizarse entre los breves trazos, de cualquier creación, las posibilidades. Vería arder el amor, al dolor contraerse, y se admiraría, reiría, lloraría, temblaría, pues tras las mejillas de aquella escritura el mundo entero, con su ciego impulso, pequeño se le antojaría, embrujado, exiliado entre los signos que, con rígida marcha, avanzan prisioneros y tanto se asemejan que impulso vital y muerte, deseos y pesares, fraternizan hasta hacerse indiscernibles…
Gritos de intolerable angustia lanzaría finalmente el salvaje, atizaría el fuego y, entre golpes de frente y letanías, la blanca hoja entregaría a las llamas. Luego, tal vez adormilado, sentiría cómo ese No-mundo, ese espejismo insoportable lentamente retorna a lo Nunca-sido, al Ningún-lado, y suspiraría, sonreiría, sanaría…
UN SUEÑO
Salones que cruzamos con timidez, un centenar de rostros que desconocemos… Con lentitud, una tras otra, las luces palidecen. Allí cuando su brillo se hace gris cuando se ciega con el atardecer, un rostro me parece familiar, la memoria del amor encuentra conocidos los rostros que antes fueron extraños. Oigo nombres de padres, hermanos, camaradas, así como de héroes, de mujeres, poetas que yo reverencié cuando muchacho. Pero ninguno de ellos me concede siquiera una mirada. Como las llamas de una vela se desvanecen en la nada dejan en el entristecido corazón sonidos de poemas olvidados, oscuridad, lamentos en torno de los días ya encauzados en leyenda y en sueño de una luz disfrutada alguna vez.
ESCRITO EN LA ARENA
Que lo hermoso y lo hechicero sea tan sólo hálito y tormenta, y que lo encantador y lo precioso y lo propicio nunca permanezca: que flor y nube y pompa de jabón, fuegos artificiales, risas de los niños, mirada de mujer en el espejo y tantas otras cosas tan maravillosas que se extinguen, apenas descubiertas, duren sólo un instante, eso penosamente lo sabemos. No nos es tan querido lo duradero, inmóvil: piedra preciosa con un fuego frío, pesada barra de oro refulgente; y las mismas estrellas extrañas, alejadas, no parecen iguales a nosotros, seres transitorios, pues la hondura del alma no la alcanzan. Parece que lo hermoso, que lo amable tienda a la destrucción, tan cerca siempre de la muerte, y que lo más precioso, los tonos de la música que desde el nacimiento huyen, se desvanecen, hálito son tan sólo, ríos, persecución. Y por un dolor tenue derribados de un soplo, pues tampoco se dejan detener por el tiempo que dura este latido, tampoco exorcizar; sonido tras sonido, casi apenas tocados, se esfuman y se escurren desde allí.
Así está nuestro corazón lealmente entregado, fraternalmente a lo fugaz, la vida, lo que mana, no a lo que, sólido, posee duración. Pronto lo permanente nos fatiga, joyas, roca y mundo estrellado, a nosotros, en el eterno cambio a la deriva, almas de viento y pompas de jabón, al tiempo unidos, y fugaces, a quienes el rocío de una hoja rosa, a quienes el cortejo de unas aves, la muerte del espejo de las nubes, el brillo de la nieve, el arco iris, la mariposa que voló, nosotros, a quienes el sonido de una risa que al pasar nos rozara nos parece una fiesta o nos causa dolor. Amamos todo aquello que nos es semejante, y entendemos lo que el viento escribe sobre la arena.
Por dentro Mis ojos grandes, pegados Al aire, son los del cielo. Miran profundos, me miran, Me están mirando por dentro. Yo pensativo, sin ojos, Con los párpados abiertos, Tanto dolor disimulo Como desgracias enseño. El aire me está mirando Y llora en mi oscuro cuerpo; Su llanto se entierra en carne, Va por mi sangre y mis huesos, Se hace barro y raíces busca Con las que brotar del suelo. Mis ojos grandes, pegados Al aire, son los del cielo. En la memoria del aire Estarán mis sufrimientos. Manuel Altolaguirre
si solo perdurar es la estrategia duele entonces pensar que aun estas vivo no alcanzan las excusas al motivo para saber que cuestiones privilegia esa mente que juega aun traviesa con la muerte que se torna un adjetivo.
Si vivir es un verbo-sustantivo sin mas alcurnia que la mano que se besa coloca la corona a tu boca de princesa y hazla reina en el mundo sutil de los esclavos.
Si solo perdurar es lo primario sin cruzar el puente que atraviesa ten en cuenta que serás depositario de todo el dolor del mercenario que muere solo, en espera de su presa.
Arremete al amor aun quijotesca aunque las balas hieran tus osarios que al llegar habrá una vida, y aunque muerta sabrás que fuiste reina y tendrás una sonrisa como tumba en lo que es hoy tu terreno de calvarios.-
Walter Faila
Qué duro estar prensado sin remedio Qué duro estar prensado sin remedio Entre los muebles tristes de la pena, Sacar de todas partes tedio y tedio Como un innumerable mar de arena. Qué duro ir por la vida haciendo sueños Y encontrárselos todos en el suelo, Andrajosos, sin alma, pedigüeños, Como un largo telón de desconsuelo. Y qué duro caer sobre una cama Donde nadie nos mira ni nos ama, Donde sólo la sábana se mueve. Y qué duro pensar que no hay remedio, Que aquí y allá no brota siempre el tedio Como una nube gris que llueve y llueve
Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos: quiero la luz y el trigo de tus manos amadas pasar una vez más sobre mí su frescura: sentir la suavidad que cambió mi destino. Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero, quiero que tus oídos sigan oyendo el viento, que huelas el aroma del mar que amamos juntos y que sigas pisando la arena que pisamos. Quiero que lo que amo siga vivo y a ti te amé y canté sobre todas las cosas, por eso sigue tú floreciendo, florida, para que alcances todo lo que mi amor te ordena, para que se pasee mi sombra por tu pelo, para que así conozcan la razón de mi canto.
NERUDA
El hijo del ensueño
EL HIJO DEL SUEÑO ¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes qué es eso: Ver nacer la vida del fondo de un beso Por un inefable milagro de amor. Un beso que llene la cuna vacía Y que ingenuamente nos mire y sonría, ¡Un beso hecho flor! ¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo. Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya; Y miro moverse con pueril empeño Las pequeñas manos de nuestro pequeño, Como si quisieran sujetar un sueño Que llega y se va. En el agua fresca de nuestras ternuras Mojará las alas de sus travesuras Como una paloma que aprende a volar. Y será violento, loco y peregrino, Y amará igualmente la mujer y el vino Y el cielo y el mar. Con la sed amarga de la adolescencia Beberá en la fuente turbia de la ciencia. ¡Mi tierno cantor! Irá por el mundo con su lira al hombro Dejando un reguero de rosas de asombro Y aún áureo fulgor. Cruzará al galope la árida llanura Pálido de ensueño, loco de aventura Y ebrio de ideal. Y en su desvarío de viajes remotos Volverá algún día con los remos rotos, Trayendo en los labios un sabor de sal. Caminante absurdo, de caminos muertos Pasará su sombra sobre los desiertos En una infinita peregrinación, Y su alucinada pupila inconforme Verá en su destino grabada Una enorme interrogación. Pero será inútil su tenaz andanza Persiguiendo un sueño que jamás se alcanza. Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo, La meta de todas sus ansias de hombre y poeta, Porque en las mujeres de su vida inquieta No hallará ninguna parecida a ti. Que tú eres la rosa de una sola vida, La rosa que nadie verá repetida Porque al deshojarse secará el rosal. Y como en el mundo ya no habrá esa rosa, Él irá en su búsqueda infructuosa
En pos de una igual
José Ángel Buesa
De repente. Se me ocurre así, repentinamente, regalarte unas palabras, unas notas, unas frases, un poema; tú lo haces constantemente sin tregua, sin descanso, me regalas tu risa, tus encantos. Tal vez sin darte cuenta o a propósito, me acompañas, en mis sueños, en mi calma. tal vez sin darte cuenta o a propósito, te has metido en mi corazón, en mi vida, en mi alma. Déjame que te regale, aunque sea a propósito o sin darme cuenta, unas palabras, unas frases, un poema. Déjame que te muestre, aunque sea a propósito o sin darme cuenta, un sentimiento, una luz, un emblema. Déjame que te diga de qué forma lo siento, deja que acuda a tu encuentro déjame que te escriba. Tal vez sin darme cuenta o a propósito, para ti hice este poema si asi se le puede llamar
La niña de la lámpara azul En el pasadizo nebuloso Calcula mágico sueño de Estambul, Su perfil presenta destelloso La niña de la lámpara azul. Ágil y risueña se insinúa, Y su llama seductora brilla, Tiembla en su cabello la garúa De la playa de la maravilla. Con voz infantil y melodiosa El fresco aroma de abedul, Habla de una vida milagrosa La niña de la lámpara azul. Con cálidos ojos de dulzura Y besos de amor matutino, Me ofrece la bella criatura Un mágico y celeste camino. De encantación en un derroche, Hiende leda, vaporoso tul; Y me guía a través de la noche La niña de la lámpara azul.
Esa eres tu amor de mi vida mi niña de la lampara azul
Árbol de mi alma Como un ave que cruza el aire claro Siento hacia mí venir tu pensamiento Y acá en mi corazón hacer su nido. Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas Como los labios frescos de un mancebo En su primer abrazo a una hermosura; Cuchichean las hojas: tal parecen Lenguaraces obreras y envidiosas, A la doncella de la casa rica En preparar el tálamo ocupadas: Ancho es mi corazón, y es todo tuyo: Todo lo triste cabe en él, y todo Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere De hojas secas, y polvo, y derruidas Ramas lo limpio: bruño con cuidado Cada hoja, y los tallos: de las flores Los gusanos y el pétalo comido Separo: oreo el césped en contorno Y a recibirte, oh pájaro sin mancha, ¡Apresto el corazón enajenado!
Hagamos un trato
Cuando sientas tu herida sangrar Cuando sientas tu voz sollozar Cuenta conmigo. Compañera, Usted sabe Puede contar Conmigo No hasta dos O hasta diez, Sino contar Conmigo. Si alguna vez Advierte Que la miro a los ojos Y una veta de amor Reconoce en los míos No alerte sus fusiles Ni piense “qué delirio”, A pesar de la veta O tal vez porque existe Usted puede contar Conmigo. Si otras veces Me encuentra Huraño sin motivo No piense “qué flojera”, Igual puede contar Conmigo. Pero hagamos un trato, Yo quisiera contar Con usted, Es tan lindo Saber que usted existe, Uno se siente vivo Y cuando digo esto Quiero decir contar Aunque sea hasta dos Aunque sea hasta cinco, No ya para que acuda Presurosa en mi auxilio Sino para saber A ciencia cierta Que usted sabe que puede Contar conmigo.
He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo. Haces cosas diariamente y piensas Y yo pienso y recuerdo y estoy solo. A la misma hora nos recordamos algo Y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya Somos, y una locura celular nos recorre Y una sangre rebelde y sin cansancio. Se me va a hacer llagas este cuerpo solo, Se me caerá la carne trozo a trozo. Esto es lejía y muerte. El corrosivo estar, el malestar Muriendo es nuestra muerte. Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado Quién eres, dónde estás, cómo te llamas. Yo soy sólo una parte, sólo un brazo, Una mitad apenas, sólo un brazo. Te recuerdo en mi boca y en mis manos. Con mi lengua y mis ojos y mis manos Te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne, A siembra, a flor, hueles a amor, y a mí. En mis labios te sé, te reconozco, Y giras y eres y miras incansable Y toda tú me suenas Dentro del corazón como mi sangre. Te digo que estoy solo y que me faltas. Nos faltamos, amor, y nos morimos Y nada haremos ya sino morirnos. Esto lo sé, amor, esto sabemos. Hoy y mañana, así, y cuando estemos En estos brazos simples y cansados, Me faltarás, amor, nos faltaremos. Jaime Sabines
Desnudo, ansioso, hoy te aguarda el piano, un cajón antiguo de cedro oscuro y raso blanco cárcava seria, robusta, altiva y arrogante. Pégale sobre sus infaustas teclas dolientes ponle encima tus rojas manos, recórrelo todo.
II
Que brote de él su creadora alma prisionera. Tócalo con tu amor ágilmente, con firmeza repica las vibraciones de su celeste arpa. Lentamente en el vaivén de sus blancas olas siente el escalofrió de mi alma agónica en ti.
III
Acarícialo despacio y sin temores, ábrelo que él resuma hoy nuestra trágica historia. En el concierto de las teclas que lloran complacidas al sentir tus tibias falanges. Y te embriaguen con todos los sonidos de sus cuerdas y de sus tímidos martillos.
IV
Entre piezas negras y blancas, recibirás en regalo, una comparsa de tristes llantos. Hoy viste el mejor de tus trajes negros en medio del viejo salón de paños dorados.
V
Allí te espera amado, impaciente el teclado por el resto de su vida para ti inmolado. A pesar de que las horas negras lo visiten en el umbral del sueño del tiempo infinito.
VI
Cuando el blanco polvo de los años se acueste en la tétrica playa de la ingratitud y el olvido. Toca amor sobre él ácidas y tristes melodías una tras otra sin aplazamiento extírpaselas, saca del corazón las alicaídas notas sangrientas al compás de estremecedores besos nocturnos.
VII
Que la canción melancólica aleje de ti la risa y retumben millones de tristezas adoloridas. El glorioso concierto de la muerte llene el salón de las estrellas cautivas y las hadas muertas.
VIII
Que los faunos bailen desnudos y descalzos sobre su fastuosa y sacrílega cola antigua. Desclava toda su calida madera, hiérrelo vibradle furioso hasta el último acorde gris.
IX
Pasea tus manos en la luz y en la penumbra con pasión filarmónica de excitación y goce. Desentierra los milenarios acordes de la cueva del precioso teclado cadencioso omnipotente.
X
Haz que su alma se pronuncie con lisuras dentro de la oscura caja musical de la muerte. Mostrándole todos los sufrimientos y quejidos de la vida que llevan los dolores y las congojas.
XI
Se alcen sus notas por la circunferencia finita y se quiebren los cristales de toda ventana. Las brujas huyan al final de las horas sombrías y que la noche llore torrentes de horrenda sangre
XII
El magistral piano negro va derramando su alma en cada nota que al salir se cristaliza en llama. Entre las viejas partituras de grandiosas obras se refinan y aminoran los conciertos de tristezas de un contenido que él condenado piano solloza
XIII
Tierna serenata de un ataúd que implora y llora al sentir tus manos sobre su triste teclado. Una voz se asfixia dentro de negra caja sonora y el aire entero se llena de notas de oro y plata.
XIV
Sinfonía de inmensa tristeza que entre sollozos te dice: sufro dolor de oscuridad y de muerte. callado, inerte, sombrío mi paso al helado paso al infierno que se debate entre el amor y olvido.
XV.
Toca la tumba, mi sagrado aposento negro ¡Amado! que desde todos los tiempos ansío que mi cuerpo ennegrecido por los deseos sea por tus dedos surcado y profanado.
JEM WONG 11.02.2005
En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.
DESTACADO POETA SONORENSE, ENTRE SUS MAGNIFICAS OBRAS TENEMOS "CON LA TINTA DEL ALMA"
"SONORENSE DE NACIMIENTO POETA POR VOCACION DE ESPIRITU ROMANTICO Y SENSIBLE BOHEMIO POR CONVICCION ESCLAVO DEL PENSAMIENTO AGRADECIDO CON DIOS Y CON LA VIDA APRENDIZ DE ESCRITOR, TRASHUMANTE DE LAS LETRAS Y LOS BUENOS SNTIMIENTOS BUSCANDO QUIEN LES DE VIDA ALGUIEN COMO TU, AMABLE LECTOR."
Con las palabras desnudas, con la complejidad de cada imágen retratada sobre espumosas sábanas convertidas en inmortales poemas... ¡Te amé!
Con la complicidad inconfesable de mis actos, de mis absurdos e irracionales actos, a pesar del raudo paso del tiempo, a pesar de tus agridulces llamados... ¡Te amé!
Cuando la vida se apagaba en la garganta, entre inusitados silencios y petrificados cantos, entre sonrisas dormidas y gélidos adioses, entre rubíes sombríos y espejos muertos... ¡Te amé!
A sabiendas de que serías angustiosa espera, manuscrito extraviado, contradictorio abrazo, dulce cruz, penosa procesión, amarga e inevitable condena... ¡Te amé!
Con mis locuras que fueron tantas, con mis extremos tan complejos, con la ambivalencia de mis alocados actos, Entre sollozos, quejidos y puños apretados... ¡Te amé!
Con mis ¡Te amos! aprisionados por tus besos, entre calcinadas caricias y desbocados palpitares con mis carnes, con mis huesos, con mi ombligo, con mi centro entre gritos desesperados y seguidillas de placeres... ¡Te amé!
A pesar de ti, a pesar de mí, a pesar de todo y de todos, de una manera endemoniada, incoherente, estúpida, absurda, desmedida, compulsiva, ciega... ¡Te amé!
Conciente de que eras agua de otro molino A pesar de que serías viento helado, dura loza, patética corona de mirada esquiva, frágil memoria, eterno desatino cruel jugada del destino... ¡Te amé!
FANNY JEM WONG 25-01-08
"Los ecos de mis cantos serán por siempre azules" JEM
FANNY JEM WONG MIÑÁN
Magister en Psicología Educativa, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable ,por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo
Fanny Jem Wong | Crea tu insignia
FANNY JEM WONG MI POESÍA SOY YO
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