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Categoría: POESÍA FANTÁSTICA Y OCULTA

15 Marzo 2012

Poemas de Mahmud Darwish

Poemas de Mahmud Darwish

Mahmud Darwish, en árabe محمود درويش (Al-Birwa 13 de marzo de 1941 - Houston 9 de agosto de 2008), en ocasiones transcrito en español como Mahmud Darwix y en otros idiomas como Mahmoud Darwish o Mahmoud Darwich, fue considerado el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos, nacido cerca de Acre el 13 de marzo de 1941 y fallecido en Houston (Estados Unidos) el 9 de agosto de 2008.

En su trabajo, Palestina se convirtió en una metáfora de la pérdida del Edén, el nacimiento y la resurrección, así como la angustia por el despojo y el exilio. El poeta Naomi Shihab Nye ha comentado sobre el trabajo de Darwish: "Darwish es el respiro esencial del pueblo palestino, el testigo elocuente del exilio y la pertenencia..."
FUENTE:
http://es.wikipedia.org/wiki/Mahmud_Darwish


LA TIERRA SE ESTRECHA PARA NOSOTROS

La tierra se estrecha para nosotros. Nos hacina en el último pasaje y nos despojamos de nuestos miembros para pasar.

La tierra nos exprime. ¡Ah, si fuéramos su trigo para morir y renacer! ¡Ah, si fuera nuestra madre para apiadarse de nosotros! ¡Ah, si fuéramos imágenes de rocas que nuestro sueño portara cual espejos! Hemos visto los rostros de los que matará el último de nosotros en la última defensa del alma.

Hemos llorado el cumpleaños de sus hijos. Y hemos visto los rostros de los que arrojarán a nuestros hijos por las ventanas de este último espacio. Espejos que pulirá nuestra estrella.

¿Adónde iremos después de las últimas fronteras? ¿Dónde volarán los pájaros después del último cielo? ¿Dónde dormirán las plantas después del último aire? Escribiremos nuestros nombres con vapor teñido de carmesí, cortaremos la mano al canto para que lo complete nuestra carne.

Aquí moriremos. Aquí, en el último pasaje. Aquí o ahí... nuestra sangre plantará sus olivos.

(Traducción de María Luis Prieto)

PASAPORTE
(1970)

No me han reconocido en las sombras que
difuminan mi color en el pasaporte.
Mi desgarrón estaba expuesto
al turista amante de postales.
No me han reconocido… Ah, no prives
de sol a la palma de mi mano,
porque el árbol
me conoce…
Me conocen todas las canciones de la lluvia,
no me dejes empalidecer como la luna.

Todos los pájaros que ha perseguido
la palma de mi mano a la entrada del lejano aeropuerto,
todos los campos de trigo,
todas las cárceles
todas las tumbas blancas
todas las fronteras
todos los pañuelos que se agitaron,
todos los ojos
estaban conmigo, pero ellos
los borraron de mi pasaporte.

¿Despojado de nombre, de pertenencia,
en una tierra que ha crecido con mis propias manos?
Job ha llenado hoy el cielo con su grito:
¡no hagáis de mí un ejemplo otra vez!

Señores, señores profetas,
no preguntéis su nombre a los árboles,
no preguntéis por su madre a los valles:
de mi frente se escinde la espada de la luz,
y de mi mano brota el agua del río.
Todos los corazones del hombre… son mi nacionalidad:
¡retiradme el pasaporte!

(Traducción de Luz Gómez García)

VENDRÁN OTROS BÁRBAROS
(1986)

Vendrán otros bárbaros. Raptarán a la mujer del emperador.
Sonarán los tambores.
Suenan los tambores para que del Egeo a los Dardanelos los caballos
se alcen sobre los cadáveres.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestras esposas
con una carrera de caballos?

Será raptada la mujer del emperador. Sonarán los tambores.
Ya llegan otros bárbaros.
Bárbaros que llenan las ciudades vacías, apenas altas sobre el mar,
más fuertes que la espada en tiempos de locura.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver nuestros hijos
con esta estirpe de impudicia?

Sonarán los tambores. Ya llegan otros bárbaros.
Es raptada de su casa la mujer del emperador.
Y en la casa se gesta la expedición militar que devuelva
a la favorita a la cama de su señor.
¿Y a nosotros qué? ¿Qué tienen que ver cincuenta mil muertos
con este casamiento atropellado?

¿Nacerá un Homero después de nosotros?...
¿Abrirán las epopeyas sus puertas a todos?

(Traducción de Luz Gómez García)

POEMA DE BEIRUT
(1984)

Manzana del mar, narciso de mármol,
mariposa de piedra, Beirut, imagen del alma en el espejo.
Descripción de la primera mujer, perfume de nubes.
Beirut, de fatiga y oro, de Alandalús y Damasco.
Plata, espuma, mandamientos de la tierra en plumas de palomas.
Muerte de una espiga, exilio de una estrella entre mi amada y yo, Beirut.
Jamás he oído a mi sangre pronunciar el nombre de una amante que duerme en mi sangre... duerme...

De una lluvia sobre el mar aprendimos el nombre. Y del sabor del otoño y
las naranjas de los que llegan del Sur, como nuestros antepasados,
venimos a Beirut para venir a Beirut...
De lluvia, hemos construido nuestra choza. El viento no corre y
nosotros tampoco. Cual clavo hincado en
la arcilla, el viento cava nuestro refugio y dormimos como hormigas en sus hormigueros.
Cantamos en secreto:

Beirut es nuestra jaima.
Beirut es nuestra estrella.

Estamos prisioneros en este tiempo lánguido.
Los invasores nos entregaron a nuestra gente
y apenas habíamos mordido la tierra cuando nuestro protector se abatió
sobre las bodas y el recuerdo. Y repartimos nuestras canciones entre los guardias.
De un rey en el trono
a un rey en un féretro.
Prisioneros en este tiempo lánguido,
no hemos hallado, casi definitivamente, más que nuestra sangre,
no hemos hallado lo que hace al sultán popular
ni al carcelero afable,
no hemos hallado nada que muestre nuestra identidad,
excepto nuestra sangre escalando los muros...
Cantamos en secreto:

Beirut es nuestra jaima.
Beirut es nuestra estrella.

Ventana abierta al plomo del mar,
una calle y una moaxaja nos roban.
Beirut es la imagen de la sombra.
Más bella que su poema, más sencilla que la charla.
Nos seduce con mil comienzos abiertos y alfabetos nuevos.

Beirut es nuestra única jaima.
Beirut es nuestra única estrella.

¿Nos hemos tendido en sus sauces para medir unos cuerpos que el mar ha borrado de nuestros cuerpos?
De nuestros primeros nombres hemos venido a Beirut
buscando los confines del Sur y un recipiente para el corazón
derretido...
¿Nos hemos tendido en las ruinas para pesar el Norte con la medida de las cadenas?
La sombra se ha inclinado hacia mí, me ha roto y me ha dispersado.
La sombra se prolonga...
Que los árboles que viajan de noche nos lleven de noche por el cuello
cual racimo de muertos abatidos sin razón...
Hemos venido de un país privado de su país,
de la mano del árabe literal y de una fatiga...
cual ruinas de esta tierra que se extiende del palacio del emir a nuestras celdas
y de nuestros primeros sueños a... leña.
Danos un muro para que podamos gritar: ¡Beirut!
Danos un muro para que podamos ver un horizonte y una ventana de llamas.
Danos un muro para que colguemos Sodoma,
dividida en veinte reinos
para vender petróleo... y árabes.
Danos un muro
para gritar en la península de Arabia:

Beirut es nuestra última jaima.
Beirut es nuestra última estrella.

Un horizonte emplomado se ha esparcido por el horizonte.
Senderos de conchas huecas... no caminos.
Del océano al infierno,
del infierno al Golfo,
de la derecha a la derecha y al centro
no he visto más que un patíbulo
con una cuerda
para dos millones de cuellos.

¡Beirut! ¿Dónde empieza el camino a las ventanas de Córdoba?
Yo no emigraré dos veces
ni te amaré dos veces.
En el mar, no veo más que el mar...
pero revoloteo por mis sueños
e invoco a la tierra para que sea el cráneo de mi alma fatigada.
Quiero caminar
para caminar
y caerme en el camino
hacia las ventanas de Córdoba.

Beirut es testigo de mi corazón.
De sus calles, emigro, y de mí,
colgado en un poema infinito.
Digo: mi fuego no muere...
palomas en sus edificios,
paz en sus escombros...
Cierro la ciudad como si fuera un libro
y porto la tierra menuda, como un saco de nubes.
Me despierto y, en la ropa de mi cadáver, me busco.
Nos reímos: todavía estamos vivos,
como los gobernantes.
Gracias al periódico que no ha anunciado que yo había caído allí por descuido...
Abro pequeños caminos para el aire, mis pasos y los amigos pasajeros,
el pérfido panadero y la imagen nueva del mar.
Gracias, Beirut de brumas,
gracias, Beirut de ruinas...
Mi alma se ha roto. Lanzaré mi cadáver para que las invasiones me vuelvan a matar
y los invasores me entreguen al poema...
Porto el lenguaje sumiso cual nube
por las aceras de la lectura y la escritura:
"Este mar nos deja sus oídos y sus ojos"
y regresa al mar por el mar.

... Y yo porto la tierra de Canaán, cuyas tumbas se han disputado los invasores
pero no los narradores.
De una piedra nacerá el Estado de gueto
y de una piedra crearemos el estado de los amantes.

Improviso la despedida.
Las pequeñas ciudades se ahogan en expresiones similares,
la herida crece sobre la lanza y se alternan en acompañarme
hasta el fin de este canto...
Desciendo por la escalera que no conduce al refugio ni a las bodas,
asciendo por la escalera que no conduce al poema...
desvarío un poco para que vengan la lucidez y el verdugo...
Grito: natividad, tortúrame para que grite, natividad...
Por las invocaciones, cabalgo hacia Damasco
con la esperanza de tener una visión.
Siento vergüenza del eco de las campanas que me llegan oxidadas,
le grito a Atenas: ¿cómo te puedes derrumbar en nosotros?
Luego, susurro en las tiendas beduinas:
mi rostro no está completamente maduro y mis venas rebosan trigo...
Le pregunto al último islam:
¿en el comienzo fue el petróleo
o la ira?

Deliro. Tal vez parezca extraño a los míos.
Que los poetas se inquieten menos por mi lenguaje
y yo lo limpiaré de ellos y del pasado...
No he hallado en las palabras más utilidad que su deseo
de cambiar de autor...

Adiós a lo que veremos
al alba que nos desgarrará dentro de poco,
a una ciudad que nos retornará a otra ciudad
para que se prolonguen nuestro éxodo y nuestra sabiduría.
Adiós a las espadas y a las palmeras,
a una paloma que volará de dos corazones consumidos de pasado,
a un techo de tejas...
¿El combatiente ha venido por allí,
como un obús en la guerra?
¿Su estallido ha roto las tazas de té en el café?
Veo ciudades en papel armado de reyes y uniformes caqui,
veo ciudades que coronan a sus conquistadores.
Unas veces Oriente es la antítesis de Occidente
y otras es la imagen y la mercancía
de Occidente...
Veo ciudades que coronan a sus conquistadores
y exportan mártires para importar whisky
y las últimas novedades del sexo y la tortura...
¿El combatiente ha venido por allí,
como un obús en la guerra?
¿Su estallido ha roto las tazas de té en el café?
Veo ciudades que cuelgan a sus amantes
en ramas de hierro
y dispersan los nombres al alba...
... Al alba viene el guardián del único ídolo.
¿De quién nos despediremos, salvo de esta cárcel?
¿Qué tienen que perder los prisioneros?

Caminamos hacia una canción lejana,
hacia la libertad inicial
y, por primera vez en la vida, palpamos la belleza del mundo...
Este alba es azul
y el aire es visible y comestible, como los higos...
Ascendemos.
Uno,
tres,
ciento
y mil
en el nombre de un pueblo dormido a estas horas.
Al alba, al alba, concluimos el poema
y ordenamos la confusión en los cajones del alba.
Bendita sea la vida.
Benditos sean los vivos
sobre la tierra,
no bajo el yugo de los tiranos.
¡Viva la vida!
¡Viva la vida!

Luna sobre Baalbek
y sangre en Beirut.
Dime, preciosa, quién te ha convertido
en una yegua de zafiros,
dime quién te ha arrojado
a dos ríos en un ataúd.
Ojalá tuviera tu corazón
para morir en el momento de mi muerte.

... De un edificio sin sentido a un sentido sin edificios, hemos encontrado la guerra...
¿Es Beirut un espejo para que lo rompamos y penetremos en sus fragmentos
o nosotros somos espejos que quiebra el aire?
Ven, soldado, háblame del policía:
¿Has llevado mis flores a la ventana?
¿Has transmitido mi silencio a los que amo y al primer mártir?
¿Tus muertos han muerto en ti por mí y por el mar
o me han atacado y me han arrancado de la mano de una mujer
que preparaba el té para mí y la flauta para los combatientes?
¿La iglesia ha cambiado tras vestir a su obispo con uniforme militar
o ha cambiado la presa?
¿Ha cambiado la iglesia
o hemos cambiado nosotros?

Las calles nos rodean.
Saca a Beirut de Beirut y repártela entre las ciudades.
El resultado: un espacio para el refugio.
Posa a Beirut en Beirut y sácala de las ciudades.
El resultado: una taberna.
... Caminamos entre explosiones
- ¿Nos acostumbraremos a esta muerte?

- Nos acostumbraremos a la vida y al deseo insaciable.
- ¿Conoces a todos los muertos?
- Conozco a los enamorados por sus miradas
y veo a las asesinas satisfechas con sus encantos y sus ardides.

... ¿Nos inclinaremos para que pase la bomba?
Nos acordamos de los primeros días de la guerra.
- ¿Nuestro poema ha sido en vano?
- No, no lo creo.
- Pero entonces, ¿por qué la guerra precede al poema?
- Pedimos a la piedra el ritmo pero éste no viene,
y los poetas tienen divinidades antiguas.

Pasa una bomba. Entremos al bar del hotel Commodore.
El silencio de Rimbaud me encanta,
al igual que sus cartas en las que habla de África.
- Yo he perdido a Cavafy.
- ¿Por qué?
- Me dijo: no te marches de Alejandría buscando otra.
- Yo he encontrado a Kafka dormido bajo mi piel,
adaptado a la túnica de la pesadilla y al policía que llevamos dentro.
- Libradme de mis manos.
- ¿Qué ves en el horizonte?
- Otro horizonte.
- ¿Conoces a todos los muertos?
- Y a los que nacerán...
Nacerán
bajo los árboles,
nacerán
bajo la lluvia,
nacerán
de las piedras,
nacerán
de estallidos,
nacerán
de espejos,
nacerán
de rincones,
nacerán
de derrotas,
nacerán
de anillos,
nacerán
de capullos,
nacerán
del comienzo,
nacerán
de la narración,
nacerán

sin final.
Nacerán, crecerán y los matarán.
Y nacerán, nacerán, nacerán...

Explica lo siguiente:
Beirut (mar-guerra-tinta-lucro)

El mar: blanco o emplomado, verde en abril,
azul, pero si se enfada, enrojece todos los meses.
El mar: se ha inclinado hacia mi sangre
para ser la imagen de los que amo.

La guerra: destruye nuestra obra de teatro para que la representemos sin texto ni guión.
La guerra: memoria de los primitivos y de los civilizados.
La guerra: comienza en la sangre.
La guerra: se acaba en el aire.
La guerra: hace un agujero en nuestra sombra para pasar de una puerta a otra.

La tinta: está destinada a la lengua literal, a los oficiales, a los espectadores de nuestras canciones
y a los que se rinden ante el paisaje del mar triste.
La tinta: hormigas negras o un maestro.
La tinta: nuestro istmo seguro.

El lucro: derivado de la guerra interminable,
desde que nuestros cuerpos se han vestido con el arado,
desde la primera cacería de antílope
hasta la aparición de los socialistas en Asia y en África.
El lucro: nos gobierna,
nos expulsa de los utensilios y de las palabras,
roba nuestra carne
y la vende.
Beirut: zocos en el mar,
economía que destruye la producción
para construir restaurantes y hoteles...
un Estado en una calle o en un apartamento,
un café que, como el girasol, torna hacia el sol,
descripción de la migración y de la belleza libre,
paraíso de los minutos,
un asiento en la pluma de un pájaro,
montañas que descienden al mar,
mar que asciende hacia las montañas,
gacela degollada con el ala de un gorrión
y un pueblo que no ama la sombra.
Beirut: calles en los barcos.
Beirut: puerto para la unión de las ciudades.

Se ha vuelto contra nosotros y nos ha abandonado, dándonos la espalda.
Beirut, traicionará otra nube a los que te miran?
Arquitectura que se amolda a los deseos de las nuevas castas,
musgo de los días entre el flujo y el reflujo,

desechos que vuelan desde los peldaños hacia el trono,
arquitectura de la descomposición y la composición,
mezcla de caminantes por las aceras precediendo al terremoto.
Ha girado volviéndonos la espalda.
Su arquitectura, en línea con el mundo, mira hacia el nuevo mercado
en el que se compra y se vende, sube y baja según el precio del dólar
y del lingote de oro, que sube y baja según el precio de la sangre oriental.
No... Beirut es la brújula del combatiente...
Llevaremos a los niños al mar para que confíen en nosotros...
soberano es el rey nuevo
y la voz de Fayruz, repartida equitativamente entre dos comunidades,
nos guía hacia lo que convierte a los enemigos en una familia
y a Líbano en una espera entre dos etapas de nuestra sangrienta historia.

¿El camino se ha estrechado
y de tus pasos nace la senda, compañero?
- Asediado por el mar y los libros sagrados.
- ¿Es nuestro fin?
- No. Persistiremos como las antigüedades, como un cráneo coronando los días, persistiremos,
como el aire y la mirada de los mártires, persistiremos...
mezclando la noche con la barricada, esperando lo que ignoramos,
ocultando el mundo árabe en un andrajo llamado unidad,
compartiendo la noche:
- Layla no me cree,
pero yo creo a sus pezones cuando se agitan...
ella me seduce por su elegancia al caminar:
caderas de antílope, piernas de gacela, alas de gorrión, resplandor de vela.
Cada vez que la abrazo, llama a las balas perdidas.
- Soberano es el rey nuevo.
¿Hasta cuándo nos divertiremos con esta muerte?
- No sé, pero velaremos por un poeta en el recital.
- ¿A qué partido pertenece?
- Al partido de la defensa de los bancos extranjeros y del asalto al parlamento.
- ¿Hasta cuándo se multiplicarán los partidos y desaparecerán las clases sociales, compañero nocturno?
- No sé.
Pero tal vez te mate o tú me mates a mí
si discrepamos en la definición de la feminidad.
- Ella es la brasa que viene de las piernas,
nos quema.
- Ella es el pecho que respira las olas,
nos ahoga.
- Ella son los ojos que destruyen la génesis del universo.
- Ella es el cuello que se puede beber.
- Ella son los labios llamando al astro salado.
- Ella es lo enigmático.
- Ella es lo evidente.
- Te mataré. Mi revólver está preparado. Soberano es el rey,
el revólver está preparado.
Beirut, forma para la forma,
geometría de las ruinas...

Miércoles, sábado. La vendedora de anillos.
Barrera de inspección. Un pescador. Riqueza.
Lengua y anarquía. Noche del lunes.
Ellos han subido las escaleras
y se han llevado lo que han podido. Quien no es de los nuestros
es del bando de los árabes, de su raza. Ganado.
Martes. Jueves. Miércoles.
Ellos tomaron noventa guitarras y cantaron
en torno al banquete de asado humano.

Luna sobre Baalbek,
sangre sobre Beirut.
Dime, preciosa, quién te ha convertido
en yegua de zafiros.
dime quién te ha arrojado
a dos ríos en un ataúd.
Ojalá tuviera tu corazón
para morir en el momento de mi muerte.

Hemos incendiado nuestras naves y hemos colgado nuestros astros en las murallas.
Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego, proclamamos:
Beirut es una manzana,
el corazón no ríe
y nuestro asedio es un oasis
en un mundo agonizante.
Haremos bailar a la plaza
y casaremos a las lilas.
Hemos incendiado nuestras naves y hemos colgado nuestros astros en las murallas.
No hemos buscado a los antepasados en los árboles de las genealogías,
no hemos viajado fuera del pan puro y de nuestra ropa de barro,
no hemos enviado la fotografía de nuestros padres a las conchas de los lagos antiguos.
No hemos nacido para preguntar: ¿Cómo se ha producido el paso de lo inorgánico
a lo orgánico?
No hemos nacido para preguntar...
hemos nacido sin importar cómo
y nos hemos propagado, como las hormigas por la estera,
luego nos hemos transformado en caballos de tiro...
Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego,
hemos quemado nuestras naves y hemos abrazado nuestros fusiles.
Despertaremos a esta tierra que se ha apoyado en nuestra sangre.
La despertaremos y, de sus células, extraeremos a nuestros muertos.
Lavaremos sus cabellos con nuestras lágrimas blancas,
en sus manos, verteremos la leche del alma para que se despierten
y les rociaremos los párpados con nuestras voces:
Levantaos, seres queridos, regresad a casa,
volved al viento que, de nuestros costados, ha arrancado el sur de la tierra,
volved al mar que no recuerda ni a los muertos ni a los vivos.
Volved de nuevo
porque no hemos seguido en vano vuestras huellas.
Aquí, nuestras naves se han quemado
y no tenemos una tierra, salvo la vuestra, para defender sus curvas y su trigo.
Os defenderemos del olvido, os protegeremos
con las armas forjadas para nosotros con vuestras manos.
Tejeremos para vosotros con un cráneo
y con una rodilla resbalada
porque no tenemos una tierra, salvo la vuestra, en la que clavar nuestros pies...
Volved, que nosotros os protegeremos
"aunque seamos inmolados sobre las piedras".
No abandonaremos la plaza del silencio que ha igualado vuestras manos.
La rescataremos y os rescataremos.
Aquí, nuestras naves se han quemado
y hemos acampado en el viento que, aquí, se ahoga en vosotros.
Y aunque todos los ejércitos de la tierra escalen este muro humano,
no abandonaremos la geografía de vuestra sangre.
Aquí, nuestras naves se han quemado.
De vosotros... de un brazo que jamás nos abrazará,
construiremos nuestro puente en vosotros.
El sol nos ha abrasado,
vuestras cajas torácicas nos han ensangrentado,
vuestros exilios han desgastado nuestras articulaciones
"y aunque seamos inmolados sobre las piedras"
no diremos "sí"
porque de nuestra sangre a nuestra sangre se extienden las fronteras de la tierra.
De nuestra sangre a nuestra sangre se extiende
el cielo de vuestros ojos y el campo de vuestras manos.
Os llamamos
y el eco responde cual patria.
Os llamamos
y el eco responde cual cuerpo
de cemento.
Nosotros, erguidos sobre las líneas de fuego, proclamamos que
no abandonaremos la trinchera
mientras dure la noche.
Beirut es para lo absoluto
y nuestros ojos son para la arena.
En el comienzo, no fuimos creados,
en el comienzo fue el verbo
y ahora, en la trinchera,
aparecen los síntomas de la gestación.

Manzana en el mar, mujer de sangre amasada de arcos.
ajedrez de palabras,
resto del alma, llamada de socorro del rocío,
luna quebrada sobre la mastaba de la noche.
Beirut, amatista que grita ardiendo viva en el dorso de palomas,
sueño que portaremos cuando queramos y colgaremos en nuestros cuellos.
Beirut, azucena de escombros
y primer beso. Panegírico de lilas. Abrigo para el mar y los muertos,
techo para los astros y las jaimas,
poema de piedra, encuentro de dos alondras ocultas en un pecho...
Cielo amargo sentado, pensativo, en una piedra,
rosa sonora, Beirut, voz decisiva entre la víctima y el sable.
Y un niño, perdido en todas las tablas de las leyes
y en los espejos,
que se ha dormido.

(Traducción de María Luisa Prieto)

NOSOTROS AMAMOS LA VIDA
(1986)

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella,
bailamos entre dos mártires y erigimos entre ellos un alminar de violetas o una palmera.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Robamos un hilo al gusano de seda para construir nuestro cielo y concluir este éxodo.
Abrimos la puerta del jardín para que el jazmín salga a las calles cual hermosa mañana.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

Allá donde estemos, cultivamos plantas que crecen deprisa y recogemos mártires.
Soplamos en la flauta el color de la lejanía, dibujamos un relincho en el polvo del camino
y escribimos nuestros nombres piedra tras piedra. ¡Oh, relámpago! Ilumina para nosotros la noche, ilumínala un poco.

Nosotros amamos la vida cuando hallamos un camino hacia ella.

(Traducción de María Luis Prieto)

LA ÚLTIMA TARDE EN ESTA TIERRA
(1992)

La última tarde en esta tierra cortamos nuestros días
de nuestros arbustos y contamos los corazones que nos llevaremos
y los que dejaremos, allí. La última tarde
no nos despedimos de nada, y no encontramos tiempo para nuestro fin.
Todo permanece en su estado, el lugar renueva nuestros sueños
y a sus visitantes. De pronto no somos capaces de ironizar
porque el lugar está preparado para acoger al vacío. Aquí, la última tarde
gozamos de las montañas rodeadas de nubes. Conquista y reconquista
y un tiempo antiguo que entrega a este tiempo nuevo las llaves de nuestras puertas.
Entrad en nuestras casas, conquistadores, y bebed nuestro vino
de nuestra sencilla moaxaja, porque nosotros somos la noche en su medianoche, y no hay
alba portada por un jinete procedente de la última llamada a la oración.
Nuestro té es verde y caliente, bebedlo. Nuestros pistachos son frescos, comedlos,
y las camas son verdes, de madera de cedro, rendíos al sueño
después de este largo asedio, y dormid sobre el plumón de nuestros sueños.
Las sábanas están preparadas, los perfumes colocados en la puerta y los espejos son numerosos.
Entrad para que nosotros salgamos del todo. Dentro de poco buscaremos lo que
fue nuestra Historia en torno a la vuestra en los países lejanos
y al final nos preguntaremos: ¿Al Andalus estuvo
aquí o allí? ¿Sobre la tierra... o en el poema?

(Traducción de María Luisa Prieto)

NO DESEO DEL AMOR SINO EL COMIENZO
(1992)

No deseo del amor sino el comienzo. Sobre las plazas
de mi Granada las palomas remiendan el vestido de este día.
En las jarras hay vino abundante para la fiesta que nos sucederá,
en las canciones hay ventanas suficientes para que eclosionen las flores de granado.
Dejo el jazmín en su maceta y mi pequeño corazón
en la alacena de mi madre. Dejo mi sueño riendo en el agua
y al alba en la miel de los higos. Dejo mi hoy y mi ayer
en el pasaje hacia la plaza de la naranja donde vuelan las palomas.
¿Soy yo ese que ha descendido a tus pies para que asciendan las palabras
cual luna blanca en la leche de tus noches? Golpea al aire
para que yo vea, azul, la calle de mi flauta. Golpea a la tarde
para que yo vea como entre tú y yo languidece este mármol.
Las ventanas están vacías de los jardines de tu chal. En otro
tiempo sabía mucho de ti y recogía la gardenia
de tus diez dedos. En otro tiempo poseía perlas
en torno a tu cuello y un nombre grabado en un anillo del que surgía la noche.
No deseo del amor sino el comienzo. Las palomas han volado
sobre el techo del último cielo. Han volado y volado.
Quedará después de nosotros abundante vino en las jarras
y un poco de tierra es suficiente para que nos encontremos y la paz arraigue.

(Traducción de María Luisa Prieto)

¿CUÁNTAS VECES TERMINARÁ LO NUESTRO?
(1995)

Contempla sus días en el humo de los cigarros,
mira el reloj de bolsillo:
si pudiera, pausaría su sonido
para aplazar la maduración de la avena.
Él sale de sí mismo agotado, impaciente.
El tiempo de la mies ha llegado.
Las espigas son pesadas, las hoces descuidadas
y el país
se aleja ahora de su puerta profética.
El verano del Líbano me habla de
mis viñas en el Sur.
El verano del Líbano me habla
del más allá de la naturaleza,
pero mi camino hacia Dios comienza
desde una estrella en el Sur...

- ¿Me hablas, padre?
- Ellos han fijado una tregua en la isla de
Rodas, hijo.
- ¿Y qué tenemos nosotros que ver con eso, padre?
- Y se ha terminado todo.
- ¿Cuántas veces terminará lo nuestro, padre?
- Ya se ha terminado. Han cumplido con su deber:
Han disparado con fusiles rotos contra los aviones enemigos.
Hemos cumplido con nuestro deber. Nos hemos alejado de
los acedaraques para no mover la gorra del jefe militar.
Hemos vendido los anillos de nuestras mujeres
para que cazaran pájaros, hijo.

- ¿Pero entonces, padre, nos quedaremos aquí,
bajo el sauce del viento,
entre los cielos y el mar?
- Hijo mío, todo aquí
se asemejará a algo de allí.
Seremos a nuestra imagen y semejanza
por las noches,
y la estrella eterna de la semejanza
nos consumirá.

- Padre, aligérame del peso de tus palabras.
- He dejado las ventanas abiertas al arrullo
de las palomas,
he dejado mi rostro en el brocal del pozo,
he dejado a las palabras charlando a su antojo,
colgadas en el armario,
he dejado a la oscuridad en su noche,
envuelta en la lana de mi espera,
he dejado a las nubes tendiendo sus zaragüelles
en la higuera,
he dejado al sueño engendrando al sueño
y he dejado a la paz sola,
allí en la tierra...
- ¿Estabas soñando en mi vigilia, padre?
- Levántate. Regresaremos, hijo mío.

(Traducción de María Luisa Prieto)

DE UN CIELO A OTRO SEMEJANTE
PASAN LOS SOÑADORES
(1995)

Dejamos nuestra infancia a la
mariposa cuando dejamos
un poco de aceite en los peldaños,
pero olvidamos saludar a nuestra hierbabuena,
olvidamos saludar furtivamente a nuestro mañana
tras nosotros.
La tinta del mediodía sería blanca si no estuviera
el libro de la mariposa en torno nuestro.

Mariposa, fiel a ti misma, sé como
quieras,
antes y después de mi nostalgia.
Deja que sea tu ala y que mi locura viva
conmigo cálida.
Mariposa, madre de ti misma, no me abandones
a la suerte que me destinan.
No me abandones.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores,
séquito de la mariposa,
portando espejos de agua.
Nosotros podemos ser como anhelamos.
De un cielo
a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa teje con la aguja de luz
los atavíos de su comedia.
La mariposa nace de sí misma
y danza en el fuego de su tragedia.

Mitad Fénix. Lo que le ha rozado nos roza.
Una semejanza agazapada entre luz y fuego,
entre dos caminos.
No. Nuestro amor no es descuido ni sabiduría.
Siempre así, así... así.
De un cielo
a otro semejante
pasan los soñadores.

La mariposa es agua que ansía volar.
Se escapa del sudor de las muchachas y crece
en la nube de los recuerdos.
La mariposa no declama el poema,
es tan ligera que rompe las palabras
como rompen los sueños los soñadores.

Que esté.
Que nuestro mañana esté con nosotros
y también nuestro pasado.
Que nuestro hoy esté presente en el banquete de
este día,
preparado para la fiesta de la mariposa.
Y los soñadores pasan sanos y salvos
de un cielo a otro semejante.

De un cielo a otro semejante, pasan los soñadores.

(Traducción de María Luisa Prieto)

SIN EXILIO, ¿QUIÉN SOY?
(1999)

Extranjero a orillas del río, como al río... me ata
a tu nombre el agua. Nada me devuelve de mi lejanía
a mi palmera: ni la paz ni la guerra. Nada
me incorpora a los Evangelios. Nada...
Nada brilla mientras sube y baja la marea
entre el Tigris y el Nilo. Nada
me apea del bajel de Faraón. Nada
me tiene o hace que yo tenga una idea: ni la nostalgia
ni la promesa. ¿Qué haré? ¿Qué
haré sin exilio, sin una larga noche
que escrute el agua?

Me ata
a tu nombre
el agua...
Nada me lleva de las mariposas de mi sueño
a mi realidad: ni el polvo ni el fuego. ¿Qué
haré sin la rosa de Samarcanda? ¿Qué
haré en una plaza que bruñe a los rapsodas con piedras
lunares? Tú y yo nos hemos vuelto tan ligeros como nuestros hogares
a merced de los vientos lejanos. Hemos trabado amistad con los raros
seres que habitan las nubes... Nos hemos liberado
del peso de la tierra de la identidad. ¿Qué haremos... qué
sin exilio, sin una larga noche
que escrute el agua?

Me ata
a tu nombre
el agua...
Sólo tú quedas de mí, sólo
yo de ti, un extranjero que acaricia el muslo de su extranjera: Oh
extranjera, ¿qué vamos a fabricar en esta calma
que apuramos... en esta siesta entre dos mitos?
Nada nos tiene: ni el camino ni la casa.
¿Fue este camino así desde el principio,
o acaso nuestros sueños hallaron una yegua
de los mongoles sobre la colina y nos sustituyeron?
¿Qué haré?
¿Qué
sin
exilio?

(Traducción de Luz Gómez García)

TENGO LA SABIDURÍA DEL CONDENADO A MUERTE
(2003)

Tengo la sabiduría del condenado a muerte:
No tengo cosas que me posean.
He escrito mi testamento con mi sangre:
“¡Confiad en el agua, moradores de mis canciones!”.
He dormido ensangrentado y coronado con mi mañana...
He soñado que el corazón de la tierra era mayor que
Su mapa
Y más claro que sus espejos y mi cadalso.
He creído que una nube blanca me
Ascendía,
Como si yo fuera una abubilla con el viento por alas.
Y al alba, la llamada del sereno
Me despierta de mi sueño y de mi lenguaje:
Vivirás en otro cadáver.
Modifica tu último testamento.
Se ha retrasado la fecha de la segunda ejecución.
¿Hasta cuándo?, pregunto.
Esperaré a que mueras más.
No tengo cosas que me posean, respondo,
He escrito mi testamento con mi sangre:

“¡Confiad en el agua,
moradores de mis canciones!”
Y yo, aunque fuera el último,
Encontraría las palabras suficientes...
Cada poema es un cuadro.
Pintaré ahora para las golondrinas
El mapa de la primavera,
para los que pasan por la acera, el azufaifo
y para las mujeres el lapislázuli...
El camino me llevará
Y yo le llevaré a hombros
Hasta que las cosas recobren su imagen
Verdadera,
Luego oiré lo genuino:
Cada poema es una madre
Que busca a su hijo en las nubes,
Cerca del pozo de agua.
“Hijo, te daré el relevo.
Estoy encinta”.
Cada poema es un sueño.
He soñado que soñaba.
Me llevará y le llevaré
Hasta que escriba la última línea
En el mármol de la tumba:
“Me he dormido para volar”.
Y llevaré al Mesías zapatos de invierno
Para que camine como los demás
Desde lo alto de la montaña hasta el lago.

FUENTE
http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/Diario/poemas_darwish.html

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27 Mayo 2011

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS -2 27-05-2011

REGALOS DEL CAZADOR DE VERSOS 27-05-2011

Publicado en LAS COSAS QUE DISFRUTO, MY SLIDE, POESÍA, POESÍA LIBRE, POESÍA ROMÁNTICA ,AMOR , PASIÓN Y TERNURA, RECUERDOS Y REGALOS, SENTIMIENTOS, SENTIMIENTOS , PENSAMIENTOS , REFLEXIONES , DIARIO con etiquetas , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , el mayo 27, 2011 por fannyjemwong

XXIX

No llores
porque tus manos
pierdan la cordura,
el mal de amores
nos viste de ansiedades
enrojece los labios
los humedece,
erecta nuestros deseos
y despierta
esa locura
por la que tú gimes
en estos momentos.

XXX

¿Dónde estás amada mía?
¿Dónde debo satisfacer mis deseos?
si te has ido
y me abandonas
y me dejas vacío.

¿Dónde puede recoger tu último beso?
Dónde embriagarme de tus aromas
si ya no yaces en mi lecho
y la sábanas lloran
de desconsuelo.

Textos de: José Ramón Varela   Jrvarela@corme.net

Poemas de Pita Amor

Escaleras sin peldaños
mis penas son para mí,
cadenas de desengaños,
tributos que al mundo dí.

Tienen diferente forma
y diferente matiz,
pero unidas por los años,
mis penas, o mis engaños,
como sucesión de daños,
son escaleras en mí.

De mi barroco cerebro,
el alma destila intacta;
en cambio mi cuerpo pacta
venganzas contra los dos.

Todo mi sér en pos
de un final que no realiza;
mas ya mi alma se desliza
y a los dos ya los libera,
presintiéndoles ribera
de total penetración

VI

Yo soy cóncava y convexa;
dos medios mundos a un tiempo:
el turbio que muestro afuera,
y el mío que llevo dentro.
Son mis dos curvas-mitades
tan auténticas en mí,
que a honduras y liviandades
toda mi esencia les dí.

Y en forma tal conviví
con negro y blanco extremosos,
que a un mismo tiempo aprendí
infierno y cielo tortuosos.

Son mis viejas raíces empolvadas
la extraña clave de mi cautiverio;
atada estoy al polvo y su misterio,
llevo ajenas esencias ignoradas.

En mis poros están ya señaladas
las cicatrices de un eterno imperio;
el polvo en mí ha marcado su cauterio,
soy víctima de culpas olvidadas.

En polvorienta forma me presiento
y a las nuevas raíces sobresalto
he de legar, con mi angustioso aliento.

Mas conquistando el aire por asalto,
nada tengo que ver con lo que siento,
soy cómplice infeliz de algo más alto

http://www.amor.com.mx/poemas_de_pita_amor.htm


Movimiento

Si tú eres la yegua de ámbar
Yo soy el camino de sangre
Si tú eres la primera nevada
Yo soy el que enciende el brasero del alba
Si tú eres la torre de la noche
Yo soy el clavo ardiendo en tu frente
Si tú eres la marea matutina
Yo soy el grito del primer pájaro
Si tú eres la cesta de naranjas
Yo soy el cuchillo de sol
Si tú eres el altar de piedra
Yo soy la mano sacrílega
Si tú eres la tierra acostada
Yo soy la caña verde
Si tú eres el salto del viento
Yo soy el fuego enterrado
Si tú eres la boca del agua
Yo soy la boca del musgo
Si tú eres el bosque de las nubes
Yo soy el hacha que las parte
Si tú eres la ciudad profanada
Yo soy la lluvia de consagración
Si tú eres la montaña amarilla
Yo soy los brazos rojos del liquen
Si tú eres el sol que se levanta
Yo soy el camino de la sangre

Octavio Paz

    1. .

Beso soy, sombra con sombra
Beso soy, sombra con sombra.
Beso, dolor con dolor,
Por haberme enamorado.
Corazón sin corazón,
De las cosas, del aliento
Sin sombra de la creación.
Sed con agua en la distancia,
Pero sed alrededor.

Corazón en una copa
Donde me la bebo yo
Y no se lo bebe nadie,
Nadie sabe su sabor.
Odio, vida: ¡cuánto odio
Sólo por amor!

No es posible acariciarte
Con las manos que me dio
El fuego de más deseo,
El ansia de más ardor.
Varias alas, varios vuelos
Abaten en ellas hoy
Hierros que cercan las venas
Y las muerden con rencor.

Por amor, vida, abatido,
Pájaro sin remisión.
Sólo por amor odiado,
Sólo por amor.

Amor, tu bóveda arriba
Y yo abajo siempre, amor,
Sin otra luz que estas ansias,
Sin otra iluminación.
Mírame aquí encadenado,
Escupido, sin calor
A los pies de la tiniebla
Más súbita, más feroz,
Comiendo pan y cuchillo
Como buen trabajador
Y a veces cuchillo solo,
Sólo por amor.

Todo lo que significa
Golondrinas, ascensión,
Claridad, anchura, aire,
Decidido espacio, sol,
Horizonte aleteante,
Sepultado en un rincón.
Espesura, mar, desierto,
Sangre, monte rodador,
Libertades de mi alma
Clamorosas de pasión,
Desfilando por mi cuerpo,
Donde no se quedan, no,
Pero donde se despliegan,
Sólo por amor.

Porque dentro de la triste
Guirnalda del eslabón,
Del sabor a carcelero
Constante y a paredón,
Y a precipicio en acecho,
Alto, alegre, libre soy.
Alto, alegre, libre, libre.
Sólo por amor.

No, no hay cárcel para el hombre.
No podrán atarme, no.
Este mundo de cadenas
Me es pequeño y exterior.
¿Quién encierra una sonrisa?
¿Quién amuralla una voz?
A lo lejos tú, más sola
Que la muerte, la una y yo.
A lo lejos tú, sintiendo
En tus brazos mi prisión,
En tus brazos donde late
La libertad de los dos.
Libre soy, siénteme libre.

Sólo por amor

Miguel Hernández

.

Hermann Hesse

Poemas de Hermann Hesse.

Letras

escrito el 8-II-1935, que originalmente llevaba el título de Jeroglíficos:

En ocasiones solemos coger la pluma
y escribimos, sobre una hoja en blanco,

signos que dicen esto y aquello: todos los conocen,

es un juego que tiene sus reglas.

Si viniera, en cambio, algún salvaje o loco,
y, curioso observador, acercase a sus ojos

una de esas hojas con su campo rúnico,

otra imagen del mundo, extraña, de ahí lo observaría.

Acaso un salón de mágicos retratos;
vería la A y la B como un hombre o animal

moverse, como los ojos, cabellos y miembros,

allí pensativos, impulsados aquí por el instinto;

leería como en la nieve las huellas de las cornejas,

correría, reposaría, sufriría y volaría con ellas

y vería trasguear entre los signos negros, fijos,

o deslizarse entre los breves trazos,

de cualquier creación, las posibilidades.

Vería arder el amor, al dolor contraerse,

y se admiraría, reiría, lloraría, temblaría,

pues tras las mejillas de aquella escritura

el mundo entero, con su ciego impulso,

pequeño se le antojaría, embrujado, exiliado

entre los signos que, con rígida marcha,

avanzan prisioneros y tanto se asemejan

que impulso vital y muerte, deseos y pesares,

fraternizan hasta hacerse indiscernibles…

Gritos de intolerable angustia lanzaría
finalmente el salvaje, atizaría el fuego y,

entre golpes de frente y letanías,

la blanca hoja entregaría a las llamas.

Luego, tal vez adormilado, sentiría

cómo ese No-mundo, ese espejismo

insoportable lentamente retorna

a lo Nunca-sido, al Ningún-lado,

y suspiraría, sonreiría, sanaría…

UN SUEÑO

Salones que cruzamos con timidez,
un centenar de rostros que desconocemos…
Con lentitud, una tras otra,
las luces palidecen.
Allí cuando su brillo se hace gris
cuando se ciega con el atardecer,
un rostro me parece familiar,
la memoria del amor encuentra
conocidos los rostros
que antes fueron extraños.
Oigo nombres de padres,
hermanos, camaradas,
así como de héroes, de mujeres, poetas
que yo reverencié cuando muchacho.
Pero ninguno de ellos
me concede siquiera una mirada.
Como las llamas de una vela
se desvanecen en la nada
dejan en el entristecido corazón
sonidos de poemas olvidados,
oscuridad, lamentos
en torno de los días ya encauzados
en leyenda y en sueño
de una luz disfrutada alguna vez.

ESCRITO EN LA ARENA

Que lo hermoso y lo hechicero
sea tan sólo hálito y tormenta,
y que lo encantador y lo precioso
y lo propicio nunca permanezca:
que flor y nube y pompa de jabón,
fuegos artificiales, risas de los niños,
mirada de mujer en el espejo
y tantas otras cosas tan maravillosas
que se extinguen, apenas descubiertas,
duren sólo un instante,
eso penosamente lo sabemos.
No nos es tan querido
lo duradero, inmóvil:
piedra preciosa con un fuego frío,
pesada barra de oro refulgente;
y las mismas estrellas
extrañas, alejadas, no parecen
iguales a nosotros, seres transitorios,
pues la hondura del alma no la alcanzan.
Parece que lo hermoso, que lo amable tienda a la destrucción,
tan cerca siempre de la muerte,
y que lo más precioso, los tonos de la música
que desde el nacimiento
huyen, se desvanecen,
hálito son tan sólo, ríos, persecución.
Y por un dolor tenue derribados de un soplo,
pues tampoco se dejan detener
por el tiempo que dura este latido, tampoco exorcizar;
sonido tras sonido, casi apenas tocados,
se esfuman y se escurren desde allí.

Así está nuestro corazón
lealmente entregado,
fraternalmente a lo fugaz,
la vida, lo que mana,
no a lo que, sólido, posee duración.
Pronto lo permanente nos fatiga, joyas,
roca y mundo estrellado,
a nosotros, en el eterno cambio a la deriva,
almas de viento y pompas de jabón,
al tiempo unidos, y fugaces,
a quienes el rocío de una hoja rosa,
a quienes el cortejo de unas aves,
la muerte del espejo de las nubes,
el brillo de la nieve, el arco iris,
la mariposa que voló, nosotros,
a quienes el sonido de una risa
que al pasar nos rozara
nos parece una fiesta
o nos causa dolor. Amamos todo aquello
que nos es semejante, y entendemos
lo que el viento escribe sobre la arena.

Por dentro
Mis ojos grandes, pegados
Al aire, son los del cielo.
Miran profundos, me miran,
Me están mirando por dentro.

Yo pensativo, sin ojos,
Con los párpados abiertos,
Tanto dolor disimulo
Como desgracias enseño.

El aire me está mirando
Y llora en mi oscuro cuerpo;
Su llanto se entierra en carne,
Va por mi sangre y mis huesos,
Se hace barro y raíces busca
Con las que brotar del suelo.

Mis ojos grandes, pegados
Al aire, son los del cielo.
En la memoria del aire
Estarán mis sufrimientos.

Manuel Altolaguirre

PERDURAR

si solo perdurar es la estrategia
duele entonces pensar que aun estas vivo
no alcanzan las excusas al motivo
para saber que cuestiones privilegia
esa mente que juega aun traviesa
con la muerte que se torna un adjetivo.

Si vivir es un verbo-sustantivo
sin mas alcurnia que la mano que se besa
coloca la corona a tu boca de princesa
y hazla reina en el mundo sutil de los esclavos.

Si solo perdurar es lo primario
sin cruzar el puente que atraviesa
ten en cuenta que serás depositario
de todo el dolor del mercenario
que muere solo, en espera de su presa.

Arremete al amor aun quijotesca
aunque las balas hieran tus osarios
que al llegar habrá una vida, y aunque muerta
sabrás que fuiste reina
y tendrás una sonrisa como tumba
en lo que es hoy tu terreno de calvarios.-

Walter Faila

Qué duro estar prensado sin remedio
Qué duro estar prensado sin remedio
Entre los muebles tristes de la pena,
Sacar de todas partes tedio y tedio
Como un innumerable mar de arena.

Qué duro ir por la vida haciendo sueños
Y encontrárselos todos en el suelo,
Andrajosos, sin alma, pedigüeños,
Como un largo telón de desconsuelo.

Y qué duro caer sobre una cama
Donde nadie nos mira ni nos ama,
Donde sólo la sábana se mueve.

Y qué duro pensar que no hay remedio,
Que aquí y allá no brota siempre el tedio
Como una nube gris que llueve y llueve

Jorge Debravo


Cuando yo muera quiero tus manos en mis ojos:
quiero la luz y el trigo de tus manos amadas
pasar una vez más sobre mí su frescura:
sentir la suavidad que cambió mi destino.
Quiero que vivas mientras yo, dormido, te espero,
quiero que tus oídos sigan oyendo el viento,
que huelas el aroma del mar que amamos juntos
y que sigas pisando la arena que pisamos.
Quiero que lo que amo siga vivo
y a ti te amé y canté sobre todas las cosas,
por eso sigue tú floreciendo, florida,
para que alcances todo lo que mi amor te ordena,
para que se pasee mi sombra por tu pelo,
para que así conozcan la razón de mi canto.


NERUDA

El hijo del ensueño

EL HIJO DEL SUEÑO
¡Un hijo! Tú sabes, tú sientes qué es eso:
Ver nacer la vida del fondo de un beso
Por un inefable milagro de amor.
Un beso que llene la cuna vacía
Y que ingenuamente nos mire y sonría,
¡Un beso hecho flor!
¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.
Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;
Y miro moverse con pueril empeño
Las pequeñas manos de nuestro pequeño,
Como si quisieran sujetar un sueño
Que llega y se va.

En el agua fresca de nuestras ternuras
Mojará las alas de sus travesuras
Como una paloma que aprende a volar.
Y será violento, loco y peregrino,
Y amará igualmente la mujer y el vino
Y el cielo y el mar.
Con la sed amarga de la adolescencia
Beberá en la fuente turbia de la ciencia.
¡Mi tierno cantor!

Irá por el mundo con su lira al hombro
Dejando un reguero de rosas de asombro
Y aún áureo fulgor.
Cruzará al galope la árida llanura
Pálido de ensueño, loco de aventura
Y ebrio de ideal.

Y en su desvarío de viajes remotos
Volverá algún día con los remos rotos,
Trayendo en los labios un sabor de sal.
Caminante absurdo, de caminos muertos
Pasará su sombra sobre los desiertos
En una infinita peregrinación,
Y su alucinada pupila inconforme
Verá en su destino grabada
Una enorme interrogación.

Pero será inútil su tenaz andanza
Persiguiendo un sueño que jamás se alcanza.
Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo,
La meta de todas sus ansias de hombre y poeta,
Porque en las mujeres de su vida inquieta
No hallará ninguna parecida a ti.
Que tú eres la rosa de una sola vida,
La rosa que nadie verá repetida
Porque al deshojarse secará el rosal.
Y como en el mundo ya no habrá esa rosa,
Él irá en su búsqueda infructuosa

En pos de una igual

José Ángel Buesa


De repente.
Se me ocurre así, repentinamente,
regalarte unas palabras,
unas notas, unas frases, un poema;
tú lo haces constantemente
sin tregua, sin descanso,
me regalas tu risa, tus encantos.
Tal vez sin darte cuenta
o a propósito, me acompañas,
en mis sueños, en mi calma.
tal vez sin darte cuenta
o a propósito, te has metido
en mi corazón, en mi vida,
en mi alma.
Déjame que te regale,
aunque sea a propósito
o sin darme cuenta,
unas palabras, unas frases,
un poema.
Déjame que te muestre,
aunque sea a propósito
o sin darme cuenta,
un sentimiento, una luz,
un emblema.
Déjame que te diga
de qué forma lo siento,
deja que acuda a tu encuentro
déjame que te escriba.
Tal vez sin darme cuenta
o a propósito,
para ti hice este poema
si asi se le puede llamar

José María Eguren

La niña de la lámpara azul
En el pasadizo nebuloso
Calcula mágico sueño de Estambul,
Su perfil presenta destelloso
La niña de la lámpara azul.

Ágil y risueña se insinúa,
Y su llama seductora brilla,
Tiembla en su cabello la garúa
De la playa de la maravilla.

Con voz infantil y melodiosa
El fresco aroma de abedul,
Habla de una vida milagrosa
La niña de la lámpara azul.

Con cálidos ojos de dulzura
Y besos de amor matutino,
Me ofrece la bella criatura
Un mágico y celeste camino.

De encantación en un derroche,
Hiende leda, vaporoso tul;
Y me guía a través de la noche
La niña de la lámpara azul.

Esa eres tu amor de mi vida
mi niña de  la lampara azul

Árbol de mi alma
Como un ave que cruza el aire claro
Siento hacia mí venir tu pensamiento
Y acá en mi corazón hacer su nido.
Ábrese el alma en flor: tiemblan sus ramas
Como los labios frescos de un mancebo
En su primer abrazo a una hermosura;
Cuchichean las hojas: tal parecen
Lenguaraces obreras y envidiosas,
A la doncella de la casa rica
En preparar el tálamo ocupadas:
Ancho es mi corazón, y es todo tuyo:
Todo lo triste cabe en él, y todo
Cuanto en el mundo llora, y sufre, y muere
De hojas secas, y polvo, y derruidas
Ramas lo limpio: bruño con cuidado
Cada hoja, y los tallos: de las flores
Los gusanos y el pétalo comido
Separo: oreo el césped en contorno
Y a recibirte, oh pájaro sin mancha,
¡Apresto el corazón enajenado!

Hagamos un trato

Cuando sientas tu herida sangrar
Cuando sientas tu voz sollozar
Cuenta conmigo.

Compañera,
Usted sabe
Puede contar
Conmigo
No hasta dos
O hasta diez,
Sino contar
Conmigo.

Si alguna vez
Advierte
Que la miro a los ojos
Y una veta de amor
Reconoce en los míos
No alerte sus fusiles
Ni piense “qué delirio”,
A pesar de la veta
O tal vez porque existe
Usted puede contar
Conmigo.

Si otras veces
Me encuentra
Huraño sin motivo
No piense “qué flojera”,
Igual puede contar
Conmigo.

Pero hagamos un trato,
Yo quisiera contar
Con usted,
Es tan lindo
Saber que usted existe,
Uno se siente vivo
Y cuando digo esto
Quiero decir contar
Aunque sea hasta dos
Aunque sea hasta cinco,
No ya para que acuda
Presurosa en mi auxilio
Sino para saber
A ciencia cierta
Que usted sabe que puede
Contar conmigo.

Mario Benedetti

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.
Haces cosas diariamente y piensas
Y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
Y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
Somos, y una locura celular nos recorre
Y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
Se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
Muriendo es nuestra muerte.

Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
Quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
Una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
Te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
A siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
Y giras y eres y miras incansable
Y toda tú me suenas
Dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
Y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
En estos brazos simples y cansados,
Me faltarás, amor, nos faltaremos.

Jaime Sabines

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21 Mayo 2011

Mario H. Russo - El Piano de Fanny Jem Wong

EL PIANO

I

Desnudo, ansioso, hoy te aguarda el piano,
un cajón antiguo de cedro oscuro y raso blanco
cárcava seria, robusta, altiva y arrogante.
Pégale sobre sus infaustas teclas dolientes
ponle encima tus rojas manos, recórrelo todo.

II

Que brote de él su creadora alma prisionera.
Tócalo con tu amor ágilmente, con firmeza
repica las vibraciones de su celeste arpa.
Lentamente en el vaivén de sus blancas olas
siente el escalofrió de mi alma agónica en ti.

III

Acarícialo despacio y sin temores, ábrelo
que él resuma hoy nuestra trágica historia.
En el concierto de las teclas que lloran
complacidas al sentir tus tibias falanges.
Y te embriaguen con todos los sonidos
de sus cuerdas y de sus tímidos martillos.

IV

Entre piezas negras y blancas, recibirás
en regalo, una comparsa de tristes llantos.
Hoy viste el mejor de tus trajes negros
en medio del viejo salón de paños dorados.

V

Allí te espera amado, impaciente el teclado
por el resto de su vida para ti inmolado.
A pesar de que las horas negras lo visiten
en el umbral del sueño del tiempo infinito.

VI

Cuando el blanco polvo de los años se acueste
en la tétrica playa de la ingratitud y el olvido.
Toca amor sobre él ácidas y tristes melodías
una tras otra sin aplazamiento extírpaselas,
saca del corazón las alicaídas notas sangrientas
al compás de estremecedores besos nocturnos.

VII

Que la canción melancólica aleje de ti la risa
y retumben millones de tristezas adoloridas.
El glorioso concierto de la muerte llene el salón
de las estrellas cautivas y las hadas muertas.

VIII

Que los faunos bailen desnudos y descalzos
sobre su fastuosa y sacrílega cola antigua.
Desclava toda su calida madera, hiérrelo
vibradle furioso hasta el último acorde gris.

IX

Pasea tus manos en la luz y en la penumbra
con pasión filarmónica de excitación y goce.
Desentierra los milenarios acordes de la cueva
del precioso teclado cadencioso omnipotente.

X

Haz que su alma se pronuncie con lisuras
dentro de la oscura caja musical de la muerte.
Mostrándole todos los sufrimientos y quejidos
de la vida que llevan los dolores y las congojas.

XI

Se alcen sus notas por la circunferencia finita
y se quiebren los cristales de toda ventana.
Las brujas huyan al final de las horas sombrías
y que la noche llore torrentes de horrenda sangre

XII

El magistral piano negro va derramando su alma
en cada nota que al salir se cristaliza en llama.
Entre las viejas partituras de grandiosas obras
se refinan y aminoran los conciertos de tristezas
de un contenido que él condenado piano solloza

XIII

Tierna serenata de un ataúd que implora y llora
al sentir tus manos sobre su triste teclado.
Una voz se asfixia dentro de negra caja sonora
y el aire entero se llena de notas de oro y plata.

XIV

Sinfonía de inmensa tristeza que entre sollozos
te dice: sufro dolor de oscuridad y de muerte.
callado, inerte, sombrío mi paso al helado paso
al infierno que se debate entre el amor y olvido.

XV.

Toca la tumba, mi sagrado aposento negro
¡Amado! que desde todos los tiempos ansío
que mi cuerpo ennegrecido por los deseos
sea por tus dedos surcado y profanado.

JEM WONG
11.02.2005

En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca.

Jacinto Benavente

(Jemwong)

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9 Enero 2010

LLUEVEN SUICIDIOS POR FANNY JEM WONG

LLUEVEN SUICIDIOS

Soy un fantasma escondido
entre las brumas del tiempo,
pirotecnias de rabia, roja ira,
verde angustia, negra soledad.

Camino entre estacas y ataúdes,
sus enormes bocas se mofan,
muestran furiosos colmillos,
mortíferas lenguas castrando esperanzas,
arrugando sueños, maliciosas hiedras.
En nuestras venas frio polvo, linfa helada….
¡No temo!

Un susurro inesperado inunda la mente,
el viento trae su grito desgarrador, añejo.
Todos los siglos que lo vieron nacer yacen aquí,
Y entre lenguas castradas llueven suicidios.


Sé que existo, sin embargo no soy nada,
De qué valió tanta soberbia enjaulada
Madurando guerras contra nosotros mismos
Solo alguien nos percibe… solo eso nos importa

FANNY JEM WONG
LIMA PERÚ
08-01-2010

“Dibujando círculos de éter tres volvieron a ser uno”

¡ASÍ SEA!

JEM

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5 Enero 2010

SER O NO SER POETA POR KARINA SACERDOTE

SER O NO SER POETA POR KARINA SACERDOTE

De "TÚ ERES MI HEMBRA" POR FANNY JEM WONG (poesía variada)

¿Qué es la poesía?

SER O NO SER POETA POR KARINA SACERDOTE

FUENTE: http://www.elaleph.com/fin/2005/03/41-ser-o-no-ser-poeta.html

Al navegar por el ciberespacio buscando poesía, uno encuentra por lo menos dos corrientes de signo opuesto. Por un lado están los poetas que encarnan la esperanza de que el arte no dejará de manifestarse ni morirá la esencia de la poesía. Se encuentra uno con voces que conmueven y que exudan la conciencia del respeto por quien lee; voces que se descubren puras y se nutren de su personal visión, que transmiten la fuerza de su paso por el mundo y que no pretenden más que dar, con extraordinario ímpetu, una parte de sí mismas. Poetas que transpira cada verso y se dejan desangrar en sus poemas. En la vereda de enfrente, en cambio, uno se encuentra con un hato de personajes convencidos de ser la reencarnación de Oliverio Girondo o cualquier otro poeta universal, y que, si algo tienen de alguno de ellos es la semejanza, en el mejor de los casos, del blanco del ojo.

Estos seudo-poetas pululan en foros de poesía esperando recibir elogios. Creen que el poeta no necesita más que su iluminada esencia para hacer poesía. Repudian a los que se esfuerzan por crecer, y defenestran a los que estamos convencidos de que para hacer literatura hay que leerla, hay que conocer las técnicas y buscar la propia voz, y nos acusan de atrevernos a insultar el sacrosanto lugar del sentimiento. A estos personajes les decimos: ¡Basta de paparruchadas!

¡Basta! Estamos cansados de leer una y otra vez las mismas frases que se escriben desde que el mundo es mundo, estamos hartos de escuchar que el poeta sólo escribe con el corazón, estamos agotados de los que dicen que no quieren leer poesía porque no desean contaminarse. Estamos asqueados de los pretendidos vanguardistas de medio pelo, de los que defienden con uñas y dientes la falta de moderación y de quienes insultan a todo el que intenta acercarles un poco de claridad, o al menos, un poco de experiencia.

Jaime Sabines —poeta nacido en Tuxda Gutiérrez, Chiapas, México, en 1926— dijo: "La libertad se adquiere, paradójicamente, con el mayor rigor y la mayor disciplina. Así es la creación poética. Alguna vez dije que era un ejercicio impúdico, en el que el hombre se tiene que desnudar para escribir. El poeta tiene que darse totalmente en cuerpo y alma. Entonces hay que dejar muchísimo para escribir. No es cuestión de que le dicten a usted todos los poemas. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto, y escribiendo aprender a escribir, como el nadador que quiere llegar a nadar bien y tiene que meterse al agua todos los días; ése es el hecho de escribir, el ejercicio de escribir, la disciplina de escribir. Sólo a través de muchos años se van obteniendo resultados, únicamente cuando se ha hecho una buena siembra se van cosechando productos consistentes." ("La poesía es un destino", entrevista a Jaime Sabines por Ana Cruz)

Sin embargo, estos personajes de los que hablábamos insisten en que las musas llegan de improviso y los invaden, aseguran que entonces la poesía sale, se manifiesta, y el producto de esa inspiración es arte. Dicen que si uno corrige lo que escribe deja de ser fiel a sí mismo. Dicen que no buscan fama ni aplausos, pero saltan como fieras cuando alguien se atreve a señalarles que lo que escribió está plagado de frases hechas y carece de musicalidad o, por el contrario, agobia con rimas que se ven forzadas. A estos personajes habría que decirles que son unos pelafustanes si dejan que las pobres musas hagan todo el trabajo y no usan un poquito la cabeza para moldear aquello que la inspiración ofrece. Y también, que ser fiel a uno mismo es justamente lo contrario de lo que piensan, puesto que la verdadera fidelidad consiste, ni más ni menos, que en el trabajo constante, en la corrección, la búsqueda de nuevas maneras de expresión, en la experimentación con la propia voz y no la copia edulcorada de los versitos que se imprimen en las tarjetas de felicitaciones.

Sobre esta búsqueda habla Abelardo Castillo, escritor nacido en San Pedro, Argentina, en 1935, en una entrevista que le hicieron en Artnovela.com.ar:

"Yo nunca siento que lo hecho está terminado. Y no creo que la corrección pertenezca a la retórica. A lo que trivialmente llamamos literatura. Paul Valéry tocó este tema de la corrección. Él decía que se trataba de algo que uno hacía en uno mismo, llevado por la pasión de acercarse a un modelo ideal al que nunca se llegará. Esto pertenece menos a la literatura que a una zona metafísico-poética. "Es un acto ético, más que estético", decía Valéry. En definitiva se trata de aproximar ese original todavía indeciso, que está entre el ser y el no ser, al modelo ideal que uno tiene en la cabeza mucho antes de sentarse a escribir."

Juan Gelman (Buenos Aires, Argentina, 1930) se expresó en igual sentido, en oportunidad del reportaje realizado por Claudio Zeiger para Radar, suplemento de Página/12, Argentina, en octubre del 2001: "En realidad ningún poema se termina nunca. Como decía Octavio Paz, en realidad el poema no se termina sino que se abandona. La corrección es lícita y necesaria. Yo solía escribir todas las noches, desechaba lo que no me parecía bien, sobre todo cuando veía que asomaba la maquinita de la poesía. En general he escrito series de poemas que se convirtieron en libros o no pero en el término de unos dos o tres meses. Con Valer la pena es la primera vez que tardo tantos años en terminar un libro. Y bueno, con respecto a la tercera parte de la consigna, soy claro. Tirar significa eso: tirar a la basura. Pero no hay arrepentimiento."

Para escribir poesía hay que abrirse al mundo, hay que leer. Hay que atreverse a matar un mal verso para parir un buen poema.

Para escribir poesía hay que salir del agujero de uno mismo, abrir los ojos y el alma, aprender de los que caminan por ella y la enaltecen; hay que respetarla. Marcelo di Marco (Buenos Aires, Argentina, octubre de 1957) expresó en una entrevista: "Creo en la poesía. Creo en la fuerza de la poesía, y trato de acercarme a ella con sumo respeto en cada nuevo poema que intento."

Empaparse de esa fe y ese respeto es la única manera de sentir y escribir poesía.

El planeta Ombligo

Un solo ejemplo basta para descubrir al planeta Ombligo y a sus ilustres habitantes. Supongamos que se presenta ante nuestros ojos un texto pretendidamente de vanguardia. El seudo-poeta que lo ha escrito se vanagloria de haber leído tanto en su vida que ya no le preocupan ni la forma ni el fondo porque su extraordinaria poesía está más allá del bien y del mal.

El poema es algo así:

"Amor mío si de amor se trata tus ojos están en mis sueños
Triquilingui cofisuni, manumamu
La naranja mecánica es una naranja
¡Sabéis que sois mi amor!
Triquilingui
cofisuni,
manumamu

amor dolor alma y sensación"

Ya que no puede elogiarse como el poeta ombliguista espera, en lugar de felicitarlo nos surgen algunas dudas:

1) Siendo dueños de tan rico idioma, ¿por qué no usar palabras que existen o, en todo caso, por qué no inventar palabras con algún asidero, como ya han hecho Cortázar, Girondo o Huidobro?

2) "Tus ojos están en mis sueños" es una frase manida y algo descriptiva. Se puede decir así, pero también puede decirse: "en el secreto tu mirada es luz" u otra imagen más afortunada, si pensamos algunos días más. Recordemos las palabras de Quinto Horacio Flaco, nacido en diciembre del año 65 a.c. en Venusia (hoy Venosa), Apulia, Italia: "Condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección".

Le explicamos entonces al ombliguista que tampoco comprendemos la estructura del "texto", y, aunque muchas veces en poesía no es necesario comprender para sentir, su ¿poema? no nos hace sentir nada, salvo desconcierto y esta necesidad de preguntar.

Nos mira fijamente y dice:

—Me salió así, es mi estilo y jamás corrijo lo que escribo. Mirá a Cortazar y a Arlt. La verdadera literatura se hace con aquellos que se cagaron en las reglas gramaticales y en las normas impuestas, que se animaron a inventar.

Sentimos entonces un calor que nace en nuestros pies y poco a poco sube hasta la cabeza. Contestamos:

—Mitos como que Cortázar no corregía nunca sus textos, que Arlt era un ignorante y que escribía tocado por su varita mágica; mitos tales como que escribir poesía es acomodar palabritas varias y hacer un mejunje ilegible, o repetir las mismas frases usadas hasta el cansancio, son los que hacen que quienes se creen artistas, genios de la palabra, sigan nadando en su propia ignorancia y pensando que quienes se preocupan por aprender de los que ya fueron y vinieron son unos cerrados que no tienen talento.

Un poeta intenta escribir simple para que, dentro de su caos, el lector no se sienta ajeno ni confundido, sino parte de ese caos. De esta manera, el lector nunca queda en ascuas, ni está solo, ni siquiera piensa que quien escribe es superior, aunque rompa con las normas, aunque invente palabras, las corte, las desgrane.

El verdadero poeta tiene la conciencia de hacerlo para alcanzar el fin que se propone. Sabe que el poema se bastará a sí mismo.

Lo que define al artista es su propio arte, ese algo que está más allá, ese algo indefinible, que hace que nos guste o no una obra.

Y así se cierra la discusión: para el pretendido poeta seguimos siendo seres planos que no comprenden la "verdadera poesía"… Y él sigue siendo para nosotros un habitante más del ridículo planeta Ombligo.


Ser o no ser

Hablar de poesía, cuando se siente profundamente la poesía, cuando uno intenta hacer poesía, puede resultar difícil. Pero aconsejar a quien se inicia en la creación poética, cuando ese alguien se niega a tomar conciencia de que escribir poesía no sólo es un placer, sino también una manifestación responsable de la propia visión, que requiere mucho más que frenesí, es mucho más difícil; o al menos, un arduo trabajo. Hay que superar las barreras de la necedad, la vanidad y sobre todo, de la negación que comúnmente poseen los poetas del corazón.

Cuando uno comienza a andar el camino de la poesía debe tener la humildad de reconocer que dicho camino es eterno, y la fe suficiente para saber que sólo alcanzaremos la meta cuando el último suspiro nos abra las puertas de la muerte.

La poesía está ligada tanto al amor como a la desdicha: el poeta sólo nos sugiere un vehículo por donde transitar. Los versos son suyos, pero el amor y el dolor son nuestra propiedad, ya que para sentir placer con la lectura de la mejor poesía debemos aportar algo fundamental: la experiencia. Y así podremos sufrir, amar y odiar a través de un poema, sólo si hemos sufrido, amado y odiado en nuestra propia vida. La felicidad completa anula a la poesía, tanto como a cualquier otra expresión del arte; y hasta puede afirmarse que, sin desdicha, no habría poesía; y más aún, no habría vida. Dejemos entonces que los poetas canten nuestro sufrimiento, que nos relaten las formas de nuestro amor y nuestra pena; que usen nuestros recuerdos para devolvernos una tristeza más pura, menos terrenal, despojada de las miserias cotidianas; una tristeza que justifique nuestras lágrimas aquellas pálidas tardes quela poesía nos ha regalado.

elespejogotico@gmail.com

De "TÚ ERES MI HEMBRA" POR FANNY JEM WONG (poesía variada)


TRADUÇÃO LIVRE DE ROMEU FAGUNDES
DANÇA SACRÍLEGA

Tu, o eco surdo de meus cantos
meu amor, meu espelho, meu outro eu
claro e escuro, ruinoso pesadelo
desolando-me os sonhos.

Tu, em cada conexão de meu cérebro
o fogo que me calcina as veias
dança sacrílega de minhas mãos.

E que mais se eu queira matar-te não posso
pois germinas a cada instante em minhas entranhas
e floresces soberba rompendo entre escombros
para assim te elevares até o cimo dos pinherais

Tu, eterna maldição, vertigem, tormento e delírio
único,verdadeiro , somente meu e eterno
porque nasce e morre entre vômitos negros
Tu, minha odiada e bem amada poesia.

JEM WONG

CONTADORWAP

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5 Enero 2010

BOSQUEJOS POR FANNY JEM WONG

Monday, January 04, 2010

BOSQUEJOS POR FANNY JEM WONG

De MOMENTO POÉTICO POR FANNY JEM WONG


BOSQUEJOS POR FANNY JEM WONG

I
ESFERAS DE ACERO

Dibujaré el bosquejo de unos ojos
sobre una porción de roca oscura.
Unos ojos que no conozco,
con lágrimas negras de sangre
Unos ojos desorbitados, ausentes,
frías esferas de acero.
Unos ojos de miradas desgastadas,
descoloridas, perdidas.
Unos ojos de un verdor defectuoso,
oscuros como el ébano.
Unos ojos de mirada pirotécnica
y de esplendores fugitivos.
Unos ojos adheridos a los míos
colgando de un perchero.
Unos ojos que dan pena
desangrándose sobre mi regazo.
Un simulacro, una alucinación de ojos
con vocación de luceros.
Un simple ensayo de parpadeos
que guiñan quemadores.

II
LABIOS QUE ASESINAN

Dibujaré el bosquejo de unos labios
sobre una porción de roca oscura.
Unos labios que arrojan espuma
y que no derraman voces.
Unos labios que se abren circulares
en melancólicas carcajadas.
Unos labios vestidos de ausencias,
de silencios, de mentiras.
Unos labios quebrados
por los dientes de una fiera inexistente.
Unos labios siempre hambrientos
prendidos de mis pechos.
Unos labios que asesinan
en la garganta los conciertos de te amos.
Unos labios que castran
cada día el aliento y las sonrisas.
Unos labios de avispa rabiosa
que liban miel en cualquier rosa.
Unos labios cuyos juramentos
fueron tan solo gritos de cenizas.

II
UN ROSTRO QUE FUE EL ESPEJO

Dibujaré el bosquejo de un rostro
sobre una porción de roca oscura
Un rostro distorsionado por el filo
de millones de estalactitas.
Un rostro que se burla lujurioso
del esplendor de los cielos.
Un rostro monstruosamente tatuado
por surcos de abandonos.
Un rostro que no conozco,
que es una ficción,
un gran artificio.
Un rostro que derriba estatuas
como polvo en mis sueños.
Un rostro del que resplandece
más su cuello y sus zapatos.
Un rostro que nunca pedí ver,
ni en el cristal, ni en el papel.
Un rostro que fue el espejo
de mis carnes desangrándose.
Un rostro que me vistió
de encajes y de furiosos ataúdes.

III
UN CUERPO DE SAL

Dibujaré el bosquejo de un cuerpo
sobre una porción de roca oscura
Un cuerpo formado por
hojas marchitas
y quebradas ramas.
Un cuerpo que anida
noches desesperadas
e intensas soledades.
Un cuerpo que se disgrega enloquecido
entre tormentosos cristales.
Un cuerpo que es amado
entre tropiezos
por entes insatisfechos.
Un cuerpo que vive penando
entre corredores
de tinieblas lunares.
Un cuerpo desgastado
entre columnas podridas
que coloradas arden.
Un cuerpo que es una sombra
cuando en sus balcones no hay rosas.
Un cuerpo de sal y de arena
sentado sobre un sillón de alabastro.
Un cuerpo agotado desgastando sus extremos
bajo un pórtico de mármol.

IV
EL BOSQUEJO DE TU ALMA

Dibujaré el bosquejo de tu alma
sobre una porción de roca oscura.
Un alma atormentada por mil fantasías
que se esfuman siempre de prisa.
Un alma que se nutre de sueños
y teme a la soledad de un nido vacío.
Un alma condenada a la embriaguez
de toneles de vinos y tumbas de madera.
Un alma colgada en el columpio
en un pino que fue error
pero también verdad.
Un alma que vive una vida, que no es vida
y que ardiente llora sus penas.
Un alma de niño a veces tierno,
otras cruel ,creyendo merecérselo todo.
Un alma que oculta tras la vidriera
y devora las urgencias de sus deseos.
Un alma que se divierte
y muere de amores
saltando de cornisa, en cornisa.
Un alma insaciable siempre buscando
la rivera de los ríos habladores.

Dibujaré el bosquejo de tu alma
sobre una porción de roca oscura
para nunca olvidarte
para nunca olvidarte

FANNY JEM WONG
07.02.06
LIMA-PERÚ

Quizás, cuando recuerdes lo mucho que te ame
Y en agonía tu alma me busque
Tus ojos logren divisar a lo lejos
Los bosquejos de un corazón sangrante
Pintados sobre los muros azules
de la que fuera mi casa
(Jemwong)

CONTADORWAP

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9 Diciembre 2009

¡NO REGRESES POETA !- de Maria Lua por Carlos Ledezma(Dedicado a Walter Faila)


Poesía de la poeta Brasilera Maria Lua dedicado al poeta argentino Walter Faila y en la voz del mexicano Carlos Ledesma- (La palabra sin fronteras)

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28 Noviembre 2009

MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: ENFERMEDAD VI

Saturday, August 30, 2008

MI AMIGO WALTER FAILA ESCRIBIÓ: ENFERMEDAD VI

Walter Faila: Enfermedad VI#links#links

Enfermedad VI

En éste punto se encuentran la tarde y la mañana.

No hay un plato en la mesa en la que escribo,

solo un vaso de nostalgia que bebo taciturno.

Fugado de abandono retorna algún inicio

con su raíz tronchada de débil aleluya.

Si ves por el río navegando alguna infancia,

jugando en el agua, sumergida en su sonrisa

Enaltece tu silencio guardando mi secreto

No le avises que transito entre penumbras,

que regreso por la vía en busca del origen,

con los muslos sudados por el tiempo,

y el pecho serpenteando entre las huellas.

No dejes que interrumpan sus conciertos los grillos

que esconden en los pastos sus cantos descuidados

de líricos recuerdos sus adagios serenos de mítica armonía.

No olvides que mi tiempo se termina

que me acucian dos acacias y un florero.

Que mi libre libertad arrastra las cadenas

de la cárcel que mis sueños encerraron

en la impune mazmorra de los péndulos,

en la dicotomía de mi cuerpo y de mi alma.

En éste punto de lanzas y jardines

debes guardar otra vez éste secreto.

No le cuentes que el viento arrastra mi ceniza

que mis versos son las cruces que Jesús ha rechazado,

dejando en mis hombros la carga de los verbos,

en el vía crucis que conduce a mi calvario.

Sé coherente con la sabia integridad de la consciencia,

no le digas a mi niño de humo y de memoria,

que no hay un plato en la mesa en la que escribo

que bosteza la razón cansada de su juicio,

planteando nulidades de olvidos y sospechas.

No le expliques que retorno en busca de mi origen,

que nada empañe su espontánea travesura,

que nada ensucie su andar por mi pasado.

No le anuncies que mi muerte aun no ha muerto

. Aun me quedan cuatro pasos de huérfana amargura,

aun me resta beber sobre mis lágrimas.

Walter Faila

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Sobre mí

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LA NOVIA DE LA OSCURIDAD FANNY JEM WONG

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FANNY JEM WONG MIÑÁN Magister en Psicología Educativa, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable ,por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo Fanny Jem Wong | Crea tu insignia
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