Al navegar por el ciberespacio buscando poesía, uno encuentra por lo menos dos corrientes de signo opuesto. Por un lado están los poetas que encarnan la esperanza de que el arte no dejará de manifestarse ni morirá la esencia de la poesía. Se encuentra uno con voces que conmueven y que exudan la conciencia del respeto por quien lee; voces que se descubren puras y se nutren de su personal visión, que transmiten la fuerza de su paso por el mundo y que no pretenden más que dar, con extraordinario ímpetu, una parte de sí mismas. Poetas que transpira cada verso y se dejan desangrar en sus poemas. En la vereda de enfrente, en cambio, uno se encuentra con un hato de personajes convencidos de ser la reencarnación de Oliverio Girondo o cualquier otro poeta universal, y que, si algo tienen de alguno de ellos es la semejanza, en el mejor de los casos, del blanco del ojo.
Estos seudo-poetas pululan en foros de poesía esperando recibir elogios. Creen que el poeta no necesita más que su iluminada esencia para hacer poesía. Repudian a los que se esfuerzan por crecer, y defenestran a los que estamos convencidos de que para hacer literatura hay que leerla, hay que conocer las técnicas y buscar la propia voz, y nos acusan de atrevernos a insultar el sacrosanto lugar del sentimiento. A estos personajes les decimos: ¡Basta de paparruchadas!
¡Basta! Estamos cansados de leer una y otra vez las mismas frases que se escriben desde que el mundo es mundo, estamos hartos de escuchar que el poeta sólo escribe con el corazón, estamos agotados de los que dicen que no quieren leer poesía porque no desean contaminarse. Estamos asqueados de los pretendidos vanguardistas de medio pelo, de los que defienden con uñas y dientes la falta de moderación y de quienes insultan a todo el que intenta acercarles un poco de claridad, o al menos, un poco de experiencia.
Jaime Sabines —poeta nacido en Tuxda Gutiérrez, Chiapas, México, en 1926— dijo: "La libertad se adquiere, paradójicamente, con el mayor rigor y la mayor disciplina. Así es la creación poética. Alguna vez dije que era un ejercicio impúdico, en el que el hombre se tiene que desnudar para escribir. El poeta tiene que darse totalmente en cuerpo y alma. Entonces hay que dejar muchísimo para escribir. No es cuestión de que le dicten a usted todos los poemas. Hay que tener el oído bien despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto, y escribiendo aprender a escribir, como el nadador que quiere llegar a nadar bien y tiene que meterse al agua todos los días; ése es el hecho de escribir, el ejercicio de escribir, la disciplina de escribir. Sólo a través de muchos años se van obteniendo resultados, únicamente cuando se ha hecho una buena siembra se van cosechando productos consistentes." ("La poesía es un destino", entrevista a Jaime Sabines por Ana Cruz)
Sin embargo, estos personajes de los que hablábamos insisten en que las musas llegan de improviso y los invaden, aseguran que entonces la poesía sale, se manifiesta, y el producto de esa inspiración es arte. Dicen que si uno corrige lo que escribe deja de ser fiel a sí mismo. Dicen que no buscan fama ni aplausos, pero saltan como fieras cuando alguien se atreve a señalarles que lo que escribió está plagado de frases hechas y carece de musicalidad o, por el contrario, agobia con rimas que se ven forzadas. A estos personajes habría que decirles que son unos pelafustanes si dejan que las pobres musas hagan todo el trabajo y no usan un poquito la cabeza para moldear aquello que la inspiración ofrece. Y también, que ser fiel a uno mismo es justamente lo contrario de lo que piensan, puesto que la verdadera fidelidad consiste, ni más ni menos, que en el trabajo constante, en la corrección, la búsqueda de nuevas maneras de expresión, en la experimentación con la propia voz y no la copia edulcorada de los versitos que se imprimen en las tarjetas de felicitaciones.
Sobre esta búsqueda habla Abelardo Castillo, escritor nacido en San Pedro, Argentina, en 1935, en una entrevista que le hicieron en Artnovela.com.ar:
"Yo nunca siento que lo hecho está terminado. Y no creo que la corrección pertenezca a la retórica. A lo que trivialmente llamamos literatura. Paul Valéry tocó este tema de la corrección. Él decía que se trataba de algo que uno hacía en uno mismo, llevado por la pasión de acercarse a un modelo ideal al que nunca se llegará. Esto pertenece menos a la literatura que a una zona metafísico-poética. "Es un acto ético, más que estético", decía Valéry. En definitiva se trata de aproximar ese original todavía indeciso, que está entre el ser y el no ser, al modelo ideal que uno tiene en la cabeza mucho antes de sentarse a escribir."
Juan Gelman (Buenos Aires, Argentina, 1930) se expresó en igual sentido, en oportunidad del reportaje realizado por Claudio Zeiger para Radar, suplemento de Página/12, Argentina, en octubre del 2001: "En realidad ningún poema se termina nunca. Como decía Octavio Paz, en realidad el poema no se termina sino que se abandona. La corrección es lícita y necesaria. Yo solía escribir todas las noches, desechaba lo que no me parecía bien, sobre todo cuando veía que asomaba la maquinita de la poesía. En general he escrito series de poemas que se convirtieron en libros o no pero en el término de unos dos o tres meses. Con Valer la pena es la primera vez que tardo tantos años en terminar un libro. Y bueno, con respecto a la tercera parte de la consigna, soy claro. Tirar significa eso: tirar a la basura. Pero no hay arrepentimiento."
Para escribir poesía hay que abrirse al mundo, hay que leer. Hay que atreverse a matar un mal verso para parir un buen poema.
Para escribir poesía hay que salir del agujero de uno mismo, abrir los ojos y el alma, aprender de los que caminan por ella y la enaltecen; hay que respetarla. Marcelo di Marco (Buenos Aires, Argentina, octubre de 1957) expresó en una entrevista: "Creo en la poesía. Creo en la fuerza de la poesía, y trato de acercarme a ella con sumo respeto en cada nuevo poema que intento."
Empaparse de esa fe y ese respeto es la única manera de sentir y escribir poesía.
El planeta Ombligo
Un solo ejemplo basta para descubrir al planeta Ombligo y a sus ilustres habitantes. Supongamos que se presenta ante nuestros ojos un texto pretendidamente de vanguardia. El seudo-poeta que lo ha escrito se vanagloria de haber leído tanto en su vida que ya no le preocupan ni la forma ni el fondo porque su extraordinaria poesía está más allá del bien y del mal.
El poema es algo así:
"Amor mío si de amor se trata tus ojos están en mis sueños Triquilingui cofisuni, manumamu La naranja mecánica es una naranja ¡Sabéis que sois mi amor! Triquilingui cofisuni, manumamu
amor dolor alma y sensación"
Ya que no puede elogiarse como el poeta ombliguista espera, en lugar de felicitarlo nos surgen algunas dudas:
1) Siendo dueños de tan rico idioma, ¿por qué no usar palabras que existen o, en todo caso, por qué no inventar palabras con algún asidero, como ya han hecho Cortázar, Girondo o Huidobro?
2) "Tus ojos están en mis sueños" es una frase manida y algo descriptiva. Se puede decir así, pero también puede decirse: "en el secreto tu mirada es luz" u otra imagen más afortunada, si pensamos algunos días más. Recordemos las palabras de Quinto Horacio Flaco, nacido en diciembre del año 65 a.c. en Venusia (hoy Venosa), Apulia, Italia: "Condenad todo poema que no ha sido depurado por muchos días de corrección".
Le explicamos entonces al ombliguista que tampoco comprendemos la estructura del "texto", y, aunque muchas veces en poesía no es necesario comprender para sentir, su ¿poema? no nos hace sentir nada, salvo desconcierto y esta necesidad de preguntar.
Nos mira fijamente y dice:
—Me salió así, es mi estilo y jamás corrijo lo que escribo. Mirá a Cortazar y a Arlt. La verdadera literatura se hace con aquellos que se cagaron en las reglas gramaticales y en las normas impuestas, que se animaron a inventar.
Sentimos entonces un calor que nace en nuestros pies y poco a poco sube hasta la cabeza. Contestamos:
—Mitos como que Cortázar no corregía nunca sus textos, que Arlt era un ignorante y que escribía tocado por su varita mágica; mitos tales como que escribir poesía es acomodar palabritas varias y hacer un mejunje ilegible, o repetir las mismas frases usadas hasta el cansancio, son los que hacen que quienes se creen artistas, genios de la palabra, sigan nadando en su propia ignorancia y pensando que quienes se preocupan por aprender de los que ya fueron y vinieron son unos cerrados que no tienen talento.
Un poeta intenta escribir simple para que, dentro de su caos, el lector no se sienta ajeno ni confundido, sino parte de ese caos. De esta manera, el lector nunca queda en ascuas, ni está solo, ni siquiera piensa que quien escribe es superior, aunque rompa con las normas, aunque invente palabras, las corte, las desgrane.
El verdadero poeta tiene la conciencia de hacerlo para alcanzar el fin que se propone. Sabe que el poema se bastará a sí mismo.
Lo que define al artista es su propio arte, ese algo que está más allá, ese algo indefinible, que hace que nos guste o no una obra.
Y así se cierra la discusión: para el pretendido poeta seguimos siendo seres planos que no comprenden la "verdadera poesía"… Y él sigue siendo para nosotros un habitante más del ridículo planeta Ombligo.
Ser o no ser
Hablar de poesía, cuando se siente profundamente la poesía, cuando uno intenta hacer poesía, puede resultar difícil. Pero aconsejar a quien se inicia en la creación poética, cuando ese alguien se niega a tomar conciencia de que escribir poesía no sólo es un placer, sino también una manifestación responsable de la propia visión, que requiere mucho más que frenesí, es mucho más difícil; o al menos, un arduo trabajo. Hay que superar las barreras de la necedad, la vanidad y sobre todo, de la negación que comúnmente poseen los poetas del corazón.
Cuando uno comienza a andar el camino de la poesía debe tener la humildad de reconocer que dicho camino es eterno, y la fe suficiente para saber que sólo alcanzaremos la meta cuando el último suspiro nos abra las puertas de la muerte.
La poesía está ligada tanto al amor como a la desdicha: el poeta sólo nos sugiere un vehículo por donde transitar. Los versos son suyos, pero el amor y el dolor son nuestra propiedad, ya que para sentir placer con la lectura de la mejor poesía debemos aportar algo fundamental: la experiencia. Y así podremos sufrir, amar y odiar a través de un poema, sólo si hemos sufrido, amado y odiado en nuestra propia vida. La felicidad completa anula a la poesía, tanto como a cualquier otra expresión del arte; y hasta puede afirmarse que, sin desdicha, no habría poesía; y más aún, no habría vida. Dejemos entonces que los poetas canten nuestro sufrimiento, que nos relaten las formas de nuestro amor y nuestra pena; que usen nuestros recuerdos para devolvernos una tristeza más pura, menos terrenal, despojada de las miserias cotidianas; una tristeza que justifique nuestras lágrimas aquellas pálidas tardes quela poesía nos ha regalado.
Tu, o eco surdo de meus cantos meu amor, meu espelho, meu outro eu claro e escuro, ruinoso pesadelo desolando-me os sonhos.
Tu, em cada conexão de meu cérebro o fogo que me calcina as veias dança sacrílega de minhas mãos.
E que mais se eu queira matar-te não posso pois germinas a cada instante em minhas entranhas e floresces soberba rompendo entre escombros para assim te elevares até o cimo dos pinherais
Tu, eterna maldição, vertigem, tormento e delírio único,verdadeiro , somente meu e eterno porque nasce e morre entre vômitos negros Tu, minha odiada e bem amada poesia.
Una increíble historia de amor ha salido recientemente de China y ha logrado tocar al mundo.
Es la historia de un hombre y una mujer de edad quienes huyeron para vivir y amarse en paz el uno al otro por más de medio siglo.
El Chino de 70 años de edad quien cavó a mano más de 6,000 gradas en lo alto de una montaña para su esposa de 80 años de edad ha muerto en la cueva que ha sido el hogar de la pareja por los últimos 50 años.
Hace más de 50 años, Liu Guojiang un muchacho de 19 años se enamoró de una madre viuda de 29 años llamada Xu Chaoqin. En un enrollo digno de Romeo y Julieta de Shakespeare, amigos y parientes criticaron la relación debido a la diferencia de edades y el hecho de que Xu ya tuviera hijos .
Para esa época, era inaceptable e inmoral para un hombre joven el amar a una mujer mayor. Para evitar el murmullo en el mercado y el desprecio de sus comunidades, la pareja decidió fugarse y vivió en una cueva en el condado de Jiangjin en la sureña municipalidad de ChongQing.
Al principio la vida fue dura ya que ellos no poseían nada, no electricidad ni siquiera alimentos. Tuvieron que comer pasto y raíces que encontraron en la montaña y Liu construyó una lámpara de kerosene que usaban para iluminar sus vidas.
Xu sentía que había atado a Liu y repetidamente le preguntaba, '¿estás arrepentido? Liu siempre le respondía, 'mientras seamos laboriosos, la vida mejorará.'
En el segundo año de vivir en la montaña, Liu empezó y continuó por más de 50 años, a cavar las gradas para que su esposa pudiera bajar facilmente la montaña.
Después de medio siglo en 2001, un grupo de aventureros estaban explorando el bosque y se sorprendieron al encontrar a la vieja pareja y las más de 6,000 gradas hechas a mano. Liu MingSheng, uno de sus siete hijos dijo, 'Mis padres se amaban tanto, ellos han vivido en reclusión por más de 50 años y nunca han estado separados un solo día. El hizo más de 6,000 gradas a través de los años por la conveniencia de mi madre, a pesar de que ella no baja mucho la montaña.'
La pareja ha vivido en paz por más de 50 años hasta la semana pasada. Liu, ahora de 72 años regresó de su labor agrícola diaria y colapsó. Xu se sentó y oró por su hesposo mientras moría en sus brazos. Tan enamorada de Xu estaba Liu, que nadie fue capaz de liberar el agarre que él tenía en la mano de su esposa aún después de muerto.
'Tú me prometiste que cuidarías de mi, siempre estarías conmigo hasta el día en que muriera, ahora tú te fuiste antes que yo, ¿cómo voy a vivir sin ti?'
Xu pasó días repitiendo suavente estas palabras y tocando el ataúd negro de su esposo con lágrimas rodando por sus mejillas. En el año 2006, su historia se convirtió en una de las 10 historias de amor más famosas de China, recogida por el Chinese Women Weekly. El gobierno local ha decidido preservar la escalera de amor y el lugar en que vivieron convirtiéndolo en un museo, para que su historia de amor pueda vivir para siempre.
NOTA PARA EL LECTOR:
ESTA HISTORIA ME LLEGÓ POR CORREO DESCONOZCO LA FUENTE QUE SUPONGO SERÁ LA REVISTA QUE SE MENCIONA.
A Simone de Beauvoir
Mi querido Castor
Le escribo al calor de la lumbre, bien arrimado a la estufa, aunque el tiempo sea ahora mucho más clemente. Esta noche, incluso, hubo deshielo, y como la antevíspera las tuberías habían reventado, a eso de las dos un rugido despertó a Paul -yo dormía como un bendito-. Creyó que era el fuego, pero era el agua. Se vistió a toda prisa y se lanzó al pasillo, ya inundado. Hubo un tremendo ajetreo y finalmente cortaron el agua. No tenemos ni una gota para lavarnos -sabe usted que esto no me preocupa mucho-. Sólo es un fastidio por los retretes, que ahora no podemos limpiar, y en los que excrementos de diversas procedencias se interpenetran íntimamente al capricho de las heladas y deshielos hasta constituir un budín inmundo y voluminoso. “Hacemos” en el campo. Creo que Paul sufre las consecuencias y está estreñido por vergüenza de mostrar el culo.
Hoy, pues, era Año Nuevo. No se tradujo en nada fuera de lo común, salvo que hubo un excelente choucroute y mucha gente en el restaurante de la estación. Y ayer, Nochevieja, tampoco sucedió gran cosa, excepto que una ignota bestia puso a todo volumen la radio de los oficiales, tras marcharse éstos, y acompañó la música aporreando al azar el teclado del piano, hasta medianoche. Yo, por mi parte, escribía tranquilamente en nuestro pequeño local.
El paisaje es siempre el mismo, un tenue polvillo de nieve, un poquito de blanco por todas partes, bastaría rascar apenas con la uña y aparecería el negro de la tierra helada y de los árboles. Estuve todo el día retocando pasajes de mi novela, en cuanto acabe me pondré a trabajar en Septembre; estoy contentísimo. Espero poder publicar los dos volúmenes a la vez, sería mejor, se vería mejor a dónde apunto. Aquí el mundo es idéntico a sí mismo: Paul siempre alarmado; Mistler me presta mil pequeños servicios a cambio de mis enseñanzas. Fue él quien hizo los paquetes de libros que les enviaré a Bost y a usted en cuanto me haya mandado algún dinero y, como un soldado me había pedido El muelle de las brumas, de Marc Orlan (por error, creyendo que iba a encontrar entera la historia de la película) y yo le había pedido a Mistler que me lo recordara, esta mañana vino a hacerme acordar pero el libro estaba en uno de los paquetes de Bost y entonces deshizo el paquete y después lo ató de nuevo. Además hará que me envíen los Nocturnos y Preludios de Chopin para que los estudie al piano. Entre los secretarios y nosotros hay envidias de familia. Por supuesto, los envidiados somos nosotros. Parece que es mi suerte despertar envidia por todas partes, desde la Ciudad Universitaria hasta aquí. Pero, sobre todo, hablan. Es una clase de envidia débil e impotente que sólo conocía de oídas y que ni siquiera llega a la maledicencia. Por ejemplo, todas las mañanas, cuando vuelvo de desayunar, paso delante de sus ventanas y ellos comentan: “Vaya, es Sartre volviendo del café. Sí. Ha estado con la linda Charlotte. Los otros habrán hecho el sondeo sin él”, etc. No difiere de la constatación de hecho más que en la intención de censura amistosa que le ponen, pero en el fondo es una simple constatación de hecho, porque no consiguen determinar exactamente lo que hay que censurar: ¿que yo disponga de bastante dinero, tiempo, puerilidad para permitirme un desayuno en el café? Todas las mañanas el objeto les parece vagamente escandaloso, y todas las mañanas lo señalan al pasar, sin más, se ha vuelto un menudo escándalo habitual del que no podrían prescindir. Están en el grado inferior de la escala. Naturalmente, todo esto me lo comunica el bueno de Mistler, quien hasta querría que dé un rodeo para evitar sus miradas, pero como ya se puede usted figurar, sería demasiado cansador. Y eso es todo. El Diario de Stendhal me encanta, estoy leyendo el tercer tomo, su historia con la señora Daru, es muy divertido. También leo el libro de Rauschning, realmente instructivo, incluso haré un resumen en el cuaderno; y además un poco las Provinciales y también un poco Jacques le Fataliste. Tania me escribe: “Estoy leyendo un libro estupendo que debo enviarte”. Me pierdo en conjeturas. ¿Será El diablo enamorado?
Hoy no ha habido carta suya. Pero como ayer tuve tres, no me quejo demasiado. Tengo muchísimas ganas de verla, querido amor mío. Éste es el período un tanto crispante en que el permiso se aleja o se aproxima de día en día, según las diferentes informaciones y el humor del cabo que hace las listas en el C.G. Pero voy a defenderme. Quisiera partir en quince días, si fuera posible. Hasta pronto, dulce Castor, que duerme ya tras haber esquiado tanto. Ya sabe que me levanto tempranísimo, como usted. Cuando usted se está calzando sus pequeños esquís, yo hace tiempo me he puesto mis polainas y he bajado a medir el viento para telefonear un panorama general al puesto meteorológico del cuerpo de ejército. Duermo poco pero estoy animoso. Hasta mañana, mi pequeña flor, la quiero con todas mis fuerzas.
Primero de enero, 1940
FUENTE
http://descontexto.blogspot.com/2007/06/cartas-al-castor-de-jean-paul-sartre_01.html
Déjame felicitarte por tu esforzada labor, que importante es que nuestras alumnas de la escuela de enfermería comprendan la gran responsabilidad que deberán desempeñar a lo largo de su vida profesional.
Los trabajos de campo son una opción ideal, no solo para aprender sino que a su vez les obligan a dejar su zona de confort, haciéndoles participantes activos de la situación a observar.
Estas cosas como las que tu compartes hoy son las que realmente resultan valiosas , que bueno sería que esta aldea muchas veces bestial , hubiese más gentes como tú que se preocupan por hacer conocer lo bueno .
Hoy no quiero escribir un poema… hoy solo quiero escribir una carta. Una carta tan real como cada letra que he escrito a lo largo de todo este tiempo en sentimiento y emoción. Una carta que aunque resulte extraña para algunos y para otros absurda quiero compartir con quién la quiera leer, una carta de Navidad.
Callao, 08 de Diciembre del 2005
09.45 PM. Lima –Perú
Hola Papa Noel
Soy Fanny Jem Wong supongo que me recuerdas… aunque hace tannnnnnnnnnto tiempo que no te escribo
¿Sabes?
Las Navidades hace mucho que dejaron de ser bonitas para mí Ya no tengo a mi papá cerca. Debes conocerlo se llama Julio Víctor Wong Espinoza más conocido como Wong Wu Yong el Guerrero Valiente.
-¿Ahora te acuerdas?
-Dime que siiiiiiiiii
Supongo que mi padre estará en uno de tus enormes talleres del Polo Norte, preparando juguetes para otros niños.
A él le encantaba la carpintería y hacer muñecos de trapo. Debe ser uno de los mejores trabajadores en tus talleres y debe también llevarse bien con los duendes que allí laboran ya que es muy cordial y gran amigo porque conoce el valor de la lealtad.
Aunque pienso que podría quizás estar cuidando a los venados porque adoraaaaaaa a los animales y es muy cariñoso con ellos.
Danzador, Saltador, Donero, Blitzeno, Cometa y Cupido estarían felices en compañía de mi padre
Te cuento Santa una vez papá me dijo:
-Si yo fuese millonario quisiera tener una casa en un terreno enormeeeeee para tener un par de perros de cada rasa que exista en el mundo
Luego rectifico y dijo:
-Mejor una granja así también tendría conejos, pollitos, patos……… muchas flores y arboles frutales de todos los tipos y un pequeño lago con miles de peces
- Entre nos Santa…no sé si eso era tan cierto porque siempre me dejo tener perros. Es másssssssss hubo un tiempo que tuve once
- ¡Siiiiiiiii! once aunque no lo creas.
-También periquitos australianos, una pareja hansters llamados Napoleón y Josefina y a todos sus hijos que fueron catorce.
-Ardillas, una rata blanca enorme llamada Lulú
-Vayaaaa me olvidaba de Priscilo mi pequeño ratón blanco que comía chocolates y comida china, tenía una casa en forma de circo de techo colorado
-Pero cuando una vez aparecí con July un mono papá casi me vota de casa jaaaaaaaaa.
La historia de ese mona fue tristeeeee y yo conmovida le ofrecí todo el dinero que tenía a un organillero para que me lo vendiera y lo hizo.
Fue toda una hazaña llevarlo a mi casa y encima la mona se me trepo en la cabeza y me hizo puffffffff sobre ella.
Llegue a casa hecha un asco pero contenta
Papá dijo:
-¿Estas loca?
-¿Un mono?
-¡Noooooooooooo!
-Te lo llevas al zoológico
-Mañana mismo .
-En fin con el dolor de mi corazón doné el mono al Parque de las Leyendas, pero la verdad es que en un solo día que paso en mi casa rompió muchas cosas.
-Una desgracia total
-Arturo mi esposo que en ese tiempo era mi novio me acompaño en mi dolor de regalar a July la mona.
-Bueno Santa te sigo contando
-Recuerdo que papá un año cuando salio de vacaciones, se paso un mes completo recortando moldes y fabricó a mano muchos muñecos para mí .Todavía tengo varios
-¡Era increíble!
Me hizo una pareja de patilargos con zapatos de fieltro negro, con cabellos de motas y trajes muy coloridos con muchas blondas.
-Todavía los tengo y están como nuevos los cuide por años.
También tengo un burro de paño lenci muy negro y con alforjas tejidas en lamas coloradas.
-Un canguro rosado y un pequeño pirata de gamuza que ya esta tuerto. Los demás se perdieron en el tiempo pero se quedaron en mis memorias.
Como yo colecciono muñecas y muchas otros cachivaches, fue mi padre quién preparó todas las repisas en donde se exhiben.
El decía:
-No te haré ni una más
-Ya esta tu cuarto esta muy lleno de cachivaches
-¿Dónde vas a meter más?
-Esto no parece un dormitorio
-Parece una tienda
Pero al ver mi cara de luna enfadada me decía:
-Buenoooooo
-¿Dónde pongo otra? Pero tú compras tus maderas
-¿Y para qué será esta vez?
-Osos, payasos, búhos, bolas de nieves, unicornios, más muñecas o qué?
Y se reía…….. Es más cierro los ojos y lo veo sonriéndome
Santa la Navidad en mi casa era mi padre, cuando murió se llevo la Navidad en sus alforjas. Era él quién desde los primeros días de noviembre armaba conmigo el árbol, el nacimiento y todo lo demás.
Planeábamos que se cenaría y yo ponía en la mesa todos los antojos de papá, que eran muchos por cierto porque era muy comelón
Algo que me enseño desde muy pequeña fue siempre compartir la cena con alguna persona que no tuviera nada y así se hizo siempre en casa. Alistábamos lugares de más para así hacerlo
Papá nos enseñó que la navidad no eran los regalos porque estos en si mismos carecen de valor. Me enseño que un regalo valía por significado y no por su precio. Y que si no se podía regalar algo un abrazo y un beso eran mucho más valioso
Yo siempre quise tocar piano pero mi padre no podía comprarme uno de verdad. Pero si me pudo dar mi primer piano de cajita musical y años más tarde un pequeño órgano.
-Para nosotros la Navidad era la unión de la familia y la simbología del nacimiento del Niño Jesús. Aunque no te niego que siempre tuve todo a diferencia de tantos niños que no tienen nada, ni siquiera algo que comer.
-Tuve muchas, muchas navidades hermosas las cuales agradezco porque fui afortunada.
-Perdóname Santa ya te debo haber mareado con todo mi rollo, ahora si te diré que es lo que te pediré para esta Navidad
-Lo primero que en cada hogar del mundo se encienda una luz para cada familia que exista.
-Para mí si puedes deseo que te lleves parte de la tristeza que tengo dentro, porque me pesa demasiado.
-Arrójala muy lejos en un abismo para que nunca más regrese.
-Permíteme soñar que estoy allá contigo y que me encuentro con mi padre y lo ayudo como siempre en la fabricación de los juguetes o preparando los dulces para los niños del mundo
-Pero si no puede ser lo único que te pido y no es para mí es que le digas a Dios que no se lleve un día de Navidad al papito de ningún niño del mundo como se llevo al mío.
Eso es todo lo que yo deseo si puedes concedérmelo
Adiós Santa gracias por leer mi carta
Un besoteeeeeeeeeee
FANNY JEM WONG
PD.
A quienes la lean resultará quizás infantil lo que acabo de escribir pero es lo que siento después de casi ocho años de la muerte de mi padre.
Él me prometió no morirse en Navidad y cumplió su promesa.
El 24 de Diciembre se sentó por última vez a la mesa. No pudo cenar tenía mucho dolor. Ya no podía comer solo pesaba 32 kilos pero nos acompaño.
La mañana del 25 de diciembre de ese año salió de casa conmigo para una clínica y no regreso. Falleció catorce días después.
La casa es un fantasmal calabozo oscuro
Los techos parecieran caerse a pedazos
¿Dónde se fueron todos?
No hay ecos, solo estaciones de invierno
Malditas poses congelantes
La casa se cae a pedazos
A nadie pareciera importarle
Cada quien se ocupa de sus muros
La poesía va perdiendo fuerza
Nadie la espera…… JEM WONG
Mi querida amiga ya escribí hace tiempo sobre los vivos que nos viven y los muertos que nos matan. Siempre estaremos en muerte permanente, la vida es la excusa precisa para ello. Los pueblos se levantan con cada gota de sangre y con cada corazón que se transforme en el escalón de sus escaleras.
Un beso grande princesa, no dudo que tu corazón ayudara. WALTER FAILA
2007-08-20 12:19:53
08-16-2007 06:50 PM
La verdad sorprender tanta sensibilidad... Hasta agobia. Muchos dicen ser y pocos son…Mascaras...sólo son máscaras cuyo color asfixia .
08-16-2007 06:50 PM
9.34 PM ////// 09.08.07 ////// 00:00.09
Lastima, si tan solo hubieras preguntado…
Desde el pescante siempre tú...
08-10-2007 09:49 AM
24.07.07 10.19.AM 18 SEG.
En cada punto de mi universo personal eternamente tú.
07-25-2007 04:46 AM 06.07.07
La carga es pesada,
me pregunto si debiera soltarla
¡No! De nada me arrepiento...de nada.....
07-07-2007 03:00 AM
Cuento los días mientras
otra muerte se acerca
06-27-2007 11:33 AM
Es curioso entre a dejar mi pena y encontré aliento.
Es verdad todo pasa, lo sé y sigo aquí en mi casa poética,
tratando de encontrar mis versos, de encontrarme, de regresar.
Son todos un caso....curiosos, pero me hicieron bien...quiere decir que extrañan a Jem.
06-23-2007 04:57 AM
Tuve un día pésimo...demasiado trabajo y pocas ganas.
Que noche atroz, que feas imágenes pero, servirán las convertiré en poesía...
Si puedo...
04-26-2007 06:37 PM
Siento que como nunca me pesa la vida, lo curioso es que ya ni duele, solo siento cansacio.
04-26-2007 06:37 PM
-No la despierten déjala reposando en su quietud enrojecida, ella adormilada
-No oséis en levantarla, cayó en el letargo...en el sopor, donde su victimario la dejó.
Le asesinó el alma, por ende espera la descomposición de su carne
-¡Déjenla! esta dormida…
-¡Déjenla! fieras del infierno
-¡Apártense! No osen despertarla, no desea sentir mas dolor
-¡Déjenla! Sueña con sus versos, con espejos plateados y azules corredores
-¡Déjenla! No ven que esta dormida
P.D. Te regalo mis lágrimas
04-25-2007 11:52 AM
Extraño mi cabello...cuánto lo extraño
Tener tiempo para hacer poesía...tiempo..
parece siempre tan corto...
04-12-2007 06:32 PM FRASES QUE JAMÁS DEBERÉ OLVIDAR
La malicia bebe la mayor parte de su veneno. Séneca
El demonio del mal es uno de los instintos primeros del corazón humano Edgar Allan Poe
Nada puede hacerme daño excepto yo mismo; el mal que me agobia lo llevo conmigo y jamás sufro realmente sino por mi culpa San Bernardo
Sólo el tiempo puede revelarnos al hombre justo; al perverso se le puede conocer en un solo día Sófocles
04-06-2007 03:37 AM
Cuando recoja mis pasos sentirás...
el frío abrazo de mi despedida...
por fín sabrás
que siempre fui verdad
04-06-2007 03:32 AM
Detrás del silencio
se ocultan los crímenes más perfectos.
Hoy se cometió uno,
nadie se entero
04-06-2007 03:29 AM
Poesía, a quién demonios importa
nadie la extraña...
son solo las lúgubres huellas
de un cien pies desorientado
11.08.07 3.55 PM
Desde el pescante,
Observas...
Cochero arrogante
08-12-2007 12:15 AM
El mundo se detiene 11.17 AM 20.01.07
La voz se asusta y tímida se esconde
un torpedeos de imágenes atropellan la mente
01-21-2007 08:08 PM EL LABERINTO
La vida es un laberinto con mil caminos cerrados para una sola meta. ¿Pero, cuál es el camino bueno? ¿Aquel? ¿Este? Para algunos puede ser el primero y para otros, no llega siquiera a ser el último. Y en este laberinto estás como yo buscando la salida, el lugar donde se esconde la risa y el final la promesa. Hasta llegar a ella el amor es sólo una fantasía teñida de esperanza. Mira tus manos, ¿qué tienen para dar en esa búsqueda? Que no se agote. Profundiza en tus ojos, Tócate el cuerpo y deja recibir en ti la búsqueda del otro. Si crees encontrar el camino justo y descubres una salida cerrada con murallas y con aceros, vuélvete e intenta otra chance comprendiendo que todo es producto de este juego que se llama laberinto. Arriesga un nuevo intento en cada camino fallido. Si te quedas parado solo encontrarás a quienes buscan una salida y están perdidos. No lo escribí, pero me gusta, no sé la fuente
01-05-2007 04:53 AM
"Estoy seguro de que en verdad se vuelve a vivir de nuevo, de que la vida emerge de la muerte y de que las almas de los muertos están vivas" Sócrates
-dices que recuerde a Sócrates , bien...
- Hoy le cantaré a la muerte, quizás así consiga que la vida me despierte.
12-12-2006 11:53 AM
Todos observan...
pocos se mojan...
la sospecha se hace certeza.
11-06-2006 10:57 PM
“Nunca dejaré de sorprenderme de la estupidez humana”….gran verdad
Ser parte y juez... Vaya objetividad. Libertad de expresión...Excusa absurda de maldades y de huestes alcahuetas para justificar, su actitud servil mientras, esperan lamiéndoles los pies.
11-05-2006 04:19 PM
Y REGRESÓ Majestuoso, indiferente e inmenso océano / Fuiste lejano horizonte, tormenta de nostalgias / Nunca abrigaste el alma, ni la vestiste de azul calma / Fuiste esquivo, frío amor consumiéndose las aguas. / Egoísta navío atravesando mares de extremo a extremo/ Diestro pintas los húmedos cristales de rojas ansiedades/ Gotas de sangre deslizáronse sobre las pálidas mejillas / Y regresó…pidiendo a gritos encender brazas / Desesperado esta por recorrer la popa con encendido aliento / Traes amoroso timonel el arrebato de todas las ansias Bordando estas sobre el impaciente vientre la marca de fuego / Clavando el ancla de tu naves una y otra vez en el húmedo centro / Retorciendo los cabos y el árbol de hélice cual eje enloquecido/ Mar de tibia espuma blanca inundando la proa hasta la popa/ Eres amor embriagadora brisa que arremete la popa de espejo / Puliendo esta tu afanosa lengua la lanzada y el puente De estribor a babor haces tuya la cubierta y el entre puente/ Flotando yacen los velas frente al altivo faro que irrumpe/ Rompiéndome las olas y la espuma entre gritos y quejidos/ Loco vas navío bajo el murmullo de las blancas olas/ Besando hambriento, afanoso de placeres las trémulas olas/ Flameando de amor estallas, no detienes los motores/ Suspiras, suplicas, lloras, gritas / ¡No deseas detener tu embriagador viaje hacia el Oriente!/ Historia sin fin de tintas frescas sobre el cuaderno amarillo de bitácora/ Y regresó…como tantas otras veces / FANNY JEM WONG/ 23.10.2006/ “Mira vida mía las caracolas llenarse de besos sonoros / Que las olas en ardiente suspiro no quemen y nos ardan los quejidos”/ JEM
10-23-2006 03:00 AM
No fui princesa...no lo fui.Ni tú mi Rey
09-15-2006 01:00 AM
-¡Vaya sorpresa!
-Ahora soy la musa de mi sombra
-jaaaaaaaaaaaaa
-¿Qué tal?
Me da risa…siempre me temerá…siempre, pero no importa.
Nunca más...nunca más
11-27-2006 10:46 AM
Hoy conocí a Chela y deseo escribir la más linda poesía para una dulce y ejemplar jovencita
08-08-2006 02:15 AM
Que fácil resulta para algunos, quitarse el afecto como se quitan el traje… ¡Ojala! para mí fuese ,así de fácil…
07-26-2006 09:14 PM
Desearía poder escribir la más bella poesía, sin embargo mi inspiración parece estar perdida. Jem
"RETAZO A RETAZO ME BUSCO Y NO LOGRO HALLARME""
JEM WONG
19.10.2007
Ling y el hada del loto azul
Hubo una vez un niño triste y solitario llamado Ling, privado desde muy pequeño del amor y los cuidados de sus padres. Era muy pobre y se ganaba la vida como podía, pero tenía muchas ganas de ser alguien y estudiaba para desarrollarse, crecer, progresar.
A pesar de ser un chico muy travieso y cara dura nunca faltaba a la escuela, ni a la biblioteca pública
Él era un muchacho especial. Adoraba como ningún otro pilluelo de su edad las letras y siempre llevaba en sus alforjas muchos papeles y lápices. También grillos, ranas, increíbles insectos para estudiarlos. Era amigos de todos ellos.
Juguetón como cualquier niño pero terriblemente travieso se divertía rompiendo ventanas y salía corriendo para no ser atrapado. Era estudioso al punto el sinvergüenza sin importar las inclemencias del tiempo nunca descansaba ni un solo día.
Siempre encontraba algún trabajo que realizar, a nada rehuía. Le encantaban las plantas acuáticas y se divertía creando en su cabecita teorías muy complejas sobre ellas. A veces cuando podía gastaba algunas monedas comprando raíces, semillas, flores. y alguno que bichos para estudiarlos.
Era una época en donde los bellos atuendos solo los podía ver en las vitrinas, él era feliz siempre a su manera. Una de las cosas que llenaba sus ilusiones era pasarse largas horas en la biblioteca, allí conoció a los sabios y se hizo amigo de ellos. A estos les contaba sus pretensiones, aprendía también de ellos, los leía a todos sin parar. A veces de tanto leer quedaba chapita de conocimientos.
Su único abrigo en las noches frías era un enorme gabán azul con remiendos de otro color, pero la necesidad de arroparse hacía que no prescindiera de esa indumentaria. Él sufría mucho extrañaba tener unos brazos tibios como la de las madres de otros niños. Pensaba continuamente lo hermoso que sería tener alguien que lo acompañara y que entendiera su corazón solitario, pero nadie de los que él conocía y trataba lo comprendía.
Un día en una de las muchas noches que pasaban metido en la sala de estudios de la ciudad, cogíó un gran volumen de color azul. Sintió algo extraño, un llanto muy bajito.
Tomo el libro entre sus manos extasiado .No supo por que razón, había escuchado ese ruido tan raro y lo abrazó fuerte contra su pecho por largo rato. Despacito camino hacia una mesa en el rincón de la biblioteca.
Ling no supo resistirse y por muchas horas acaricio el libro con dulzura infinita. Era un libro grande y grueso con letras doradas y un lindo título “El Hada del Loto Azul”. Cuando por fin se decidió a abrirlo, fue enorme su sorpresa. Una flor azul de loto se abrió esplendorosamente frente a sus ojos y allí sentada en el centro estaba ella.
Era una niña de rostro de luna y ojos oscuros, que lo miraban curiosos y dulcemente. Tenía la nariz tupida y colorada por su quedo llanto. Dos lagrimones caían de sus ojos brillantes al ver a Ling entre suspiros cortados sonrío y le cerro un ojito. Ambos sonrieron sin pronunciar palabra alguna, en realidad no tenían nada que decirse, pues sus corazones sintieron conocerse desde tiempos milenarios, desde el inicio de todos los tiempos.
Dos luces salieron de sus cuerpos, danzaron las flores del libro antes marchitas y las hierbas que estaban secas volvieron a reverdecer. Mientras las hojas de los árboles antes secas retornaron. Los lotos del estanque iluminaron todo con bellos reflejos y los animalitos lucieron alrededor de la pequeña sus mejores cantos. Así, en su mundo de fantasía Ling y Hada azul permanecieron sonriendo largas horas muy callados
Azul era una pequeña especialmente sensible, poseedora de grandes secretos y sueños. Un ser amante de antiguas artes y de cosas bellas. Ling también era soñador y tierno, pero la vida lo había golpeado tanto que nunca estaba claro de quién le quería de verdad. Se encerraba en sus poses de mocoso seguro y osado cuando en realidad solo quería compañía y por eso hacia muchos amigos.
Lo único que tenía claro era su amor por los libros, pero esa niña cara de luna él la veía tan indefensa que sin pensarlo la metió en su corazón. Cada día durante meses a pesar de que la vieja bibliotecaria no quería prestarle el libro del Hada Azul porque Ling se adueñaba del este. Él asistió a su cita con la pequeña solo para contemplarla y sonreían sin hablar.
Meses después llego una tarde en que por fin se rompieron los silencios. Hablaron mucho y de todo hasta que Ling se quedaba dormido sobre el gran libro y la bibliotecaria renegona le despertaba al quitárselo siempre entre gritos y refunfuños.
Corría el mes de Marzo y era un día caluroso de verano. Ling había pasado el día trabajando recogiendo agua en grandes baldes, regando flores con su cara muy contenta y cantando pero se hacía tarde y corrió a la biblioteca muy de prisa.
El hada azul como siempre en el libro esperando a su amigo. Ling entro desesperado y al cogerlo la bibliotecaria lo tomo muy fuerte del brazo lastimándolo y con sus uñas hizo sangrar su piel, una gota de sangre cayo sobre el gran libro azul que yacía sobre el piso. El pequeño lloraba y la vieja bibliotecaria se asusto a tal punto que lo dejo recoger el libro con la condición que esa fuera la última vez que se lo daría, si quería seguir teniendo acceso a otros libros de menor importancia para él inquieto muchacho.
Él le prometió todo lo que la mujer quiso, cada una de las promesas que esta le arrancaba con sus chantajes con tal de poder seguir llegando a la biblioteca. Total él siempre vería como llegar a su pequeño Loto Azul.
Cuando se sentó en su acostumbrado rincón abrió el gran libro. El loto azul se alzo hermoso como siempre pero no se abrió el gran libro el loto azul se alzo hermoso como siempre pero no se abría de tal modo que no podía verla solo escuchaba a lo lejos un llanto quedo.
Horas más tarde el loto azul dejo abrir sus pétalos, su pequeña amiga estaba hinchada y llorosa, su nariz roja y muy congestionada, con la mirada apagada y los brazos caídos.
Ella entonces dijo:
-Ling, llegará el día en que ya no llegues a mí y me marchitaré de tristeza. Ya amiguito, no pertenezco a tu mundo… ese mundo al que tú tan apegado vives me infecta de tristezas, de grandes angustias, de cosas que mi corazón no conoce y lo rompen cada día.
-Ling, lo rompen más no soporto los gritos absurdos de verdades mentirosas y menos que alguna tarde no llegues hasta mi casa
-Sácame de esta fría biblioteca, nunca más deseo estar sola apártame de esa señora tan gritona.
-No deseo verla nunca más, antes cuidaba de mis hojas ahora solo espera que estas se estropeen. Ya no estoy entre los textos que ella cuidaba con esmero. Siempre me mete entre los libros que están sucios y estropeados para que algún gusano coma de mis hojas y yo desaparezca.
-No cierres mi casa hoy hasta prometerme que me llevaras contigo en tus alforjas
Ling que en verdad quería a su amiguita dijo:
-Algo se me ocurrirá y duerme tranquila que nunca te abandonare porque tu eres mi dulce amor mi corazón.
Él sabía que no podría pedirle a la bibliotecaria El Hada del Loto Azul. Así que se filtro sin que esta lo viera, como un ladrón. Sabía bien donde estaba, se arrastro como pudo y por fin llegó. Tomo el gran libro muy despacio despacio, lo coloco dentro de su bolsa y empezó su recorrido a hurtadillas hacía la salida.
Por fin, alcanzo la puerta sin que nadie lo notara y corrió veloz como un rayo hacia su casa. Nada podría impedir que su niña se quedara con él para siempre y nadie nunca más la dañaría.
Por fin en casa, Ling abrió el libro y ella sorprendida. Saltó de su loto, recorrió la humilde casa que para ella era un palacio dorado adornando de miles de estrella y Ling su príncipe encantado. Así corrieron los meses trataban de pasar largos ratos juntos charlando, riendo, jugando, amándose y queriéndose sin que nadie los viera, muy calladitos . Ling cuidaba no romper ninguna de sus promesas, promesa que Loto nunca le pidió
Una tarde especialmente fría mientras Azul u Ling conversaban una cara distorsionada por los celos y la rabia estaba mirando detrás de la ventana era la gruñona bibliotecaria que había logrado ver el libro sobre la mesa.
Ling al reconocerla lo ocultó bajo una manta roja y abrió la puerta haciéndose el sorprendido por la extraña visita. La señora muy cerca y con los ojos muy abiertos como un búho le dijo:
-¿Recuerdas Ling el libro del Hada del Loto azul?
Él respondió:
-Sí, pero hace mucho que yo no se lo pido, es más yo voy poco por ahora a la biblioteca respetable señora.
-Usted es muy gritona y no me deja leer lo que yo quiero y eso a mí me molesta muchísimo.
La bibliotecaria respondió:
-Lo sé muchachito insolente pero sí no te ajustas a mis reglas no podrás nunca más leer nada en mi casa y sé bien que eso te desespera
-Como vez yo sé bien que hacer para que tú pequeño pilluelo y los demás bailen al son que yo marque.
-Ahora ¿Estas claro?
-Ha desparecido el libro azul y me resulta especialmente extraño que tú ya no me lo pidas si te entusiasmaba tanto.
Ling contesto:
-Bueno… a mí ya no me interesa
La bibliotecaria que siempre sabía el terreno que pisaba y tenía un olfato de sabueso, artista de la manipulación y gran mentirosa le dijo:
-Bueno…entonces no hay problema la biblioteca tiene muchos que te gustaran. Te espero encantada mañana, tú sabes que yo sé todo siempre y en fin tu niño puedes ir cuando quieras, con tal que me obedezcas.
-Total ya el maldito libro de esa Hada Azul que tanto detesto y por el que tantos disgustos me causabas creo que ya ni existe.
-Es hora muchachito que comprendas que en mi biblioteca se hace y de dice lo que yo ordeno. Además tengo muchos seguidores a quienes les encantan mis cuentos
La mujer se marcho y Ling pensó y dijo en voz alta:
-Guardaré mejor a mi Hada del Loto Azul aquí en mi casa y para tenerla contenta a la bibliotecaria y no despertar sus sospechas, cada día revisare otros libros frente a sus narices.
-Así no nos molestará nunca más…eso haré, ni siquiera se acordara de nombrarla
Así pasaban los días Ling salía a trabajar y después su visita acostumbrada a la biblioteca. Cada día una historia distinta, casi siempre era la gruñona señora quien decidía que haría o leería el pequeño mocoso.
Ling a veces demoraba en llegar a casa largas horas, total Azul era solo de él .Se sentía muy confiado y seguro .Solo él leía sus páginas, solo él acariciaba todas sus letras .Además ella no tenía otros amigos más que los animalitos y las flores de sus propias páginas. Es decir solo su mundo de fantasías de la cual estaba hecha su azul morada.
Una noche Loto Azul descansaba cuando Ling llego a casa y la despertó bruscamente. Él deseaba contarle qué libros había leído ese día y qué sus colores eran diferentes, que las figuras eran tétricas y otras fantásticas, divertidas y excitante como ninguna
Loto azul bajo la cabeza, sus ojos se llenaron de gruesas lágrimas rojas, pero Ling no lo notaba. Él estaba solo preocupado en el mismo y en todos los cuentos que la bibliotecaria y otros amigos de la biblioteca le ofrecían
Cuando por fin él la miro el Hada Azul estaba tan descompuesta que para contentarla le entrego una rosa amarilla que cogío de un jardín por el camino .Recordó que a la salida de la biblioteca un hermoso querubín le había regalado la mejor de sus velas. Fue entonces que la encendió para que Azul al mirar su flama se alegrara. Pero esta se puso aún más y más triste
Azul seguía llorando cuando él recordó que tenía un libro en la alforja que quería leer esa noche .Así que se retiro dejando el Loto del Hada Azul abierto sobre la mesa junto a la vela encendida.
Ling leyó durante horas y gritaba entusiasmado ante esas historias sin recordar la vela, ni a la pequeña Azul y de tanto recorrerlas hojas de su nueva adquisición y complacerse con esta se quedo profundamente dormido pensando que ese libro era el mejor de todos.
Mientras tanto Azul seguía mirando muy de cerca la flama de la vela .Estaba muy, muy callada y quieta. Sus ojos casi eran solo dos palotes se inflamaban de tanto llorar. Un hilo de humo negro tomo forma de mano y pluma…De repente en las paginas del gran libro Azul letras de llanto escribían un triste final .
Azul estaba tan cerca de la llama de la vela que de un momento a otro sus cabellos se incendiaron rojos .La pequeña Hada del Loto grito:
-Ling duele
-Dueleeeeeeeeeee mucho
Pero él no la escuchaba, se había entretenido y agotado tanto con otras historias que el sueño lo había vencido. La cruel bibliotecaria que conocía bien al niño le exigía leer cada día y cada momento el mismo cuento y luego le daba uno interesante de tarea.
La cera ardía junto con la cabellera de Azul hasta que alcanzo cubrir toda la flor de papel y durante horas Loto Azul lloró su infierno de fuegos serpentinos hasta volverse cenizas oscuras pero Ling nunca la escucho. Él dormía agotado con el libro de la biblioteca y un querubín en el pecho.
Una gran nube tomo forma de brazos fantasmales. Eran unos largos brazos del pasado que abrazaron fríos el cuerpo del Ling envolviéndole con olor a muerte .El chico despertó llorando desesperado porque esos brazos el pensó ya haberlos olvidado. Ling solo sentía sus propios miedos y solo quería saber por qué había sentido ese abrazo… preguntaba… decía:
-Loto azul ¿No entiendes que estoy mal?
- Dime: ¿Por qué soñé eso?
Loto no contestaba y por fin el niño egoísta miro hacía la mesa Sus ojos se abrieron desorbitados el libro de su Hada Azul estaba chamuscado y grito desesperado:
-¿Donde estas mi loto azul?
-¿Dónde mi pequeña damita?
-¿Dónde estas mi ratona, dónde?
Ella no respondió, no podía responderle, no podía
Ella que siempre lo espero esta vez ya no pudo acudir a los llamados del pequeño Ling que siempre corría donde ella cuando un temor lo asaltaba.
Mientras decía:
-Yo no voltee
-Yo no voltee
-Solo me demore en llegar, no hice nada
-¿No entiendes que yo no hice nada?
Pero de nada le valieron sus llantos en esa ensordecedora y fría noche de Invierno Loto había sido tragada por las llamas de la vela y él nunca más la volvería a ver
Loco abrazo el empaste chamuscado de su amado libro y de las cenizas cayo un pedacito de papel que tenía la forma de loto pero maltratado por el fuego y en él difícilmente se leía con gotitas de sangre azul:
-Cuando lo leas ya me abre ido muy lejos
-No tienes la culpa solo te quedaste dormido
-Buscadme amor mío y si algún día me encuentras deja sobre mi loza fría bellas rosas amarillas
Te amoooooooooooooooo.
Tu niña por eternamente el Hada del Loto Azul Jem
Te esperaba cielo mío hace tanto tiempo .Pareciera haber pasado una eternidad sin ti. Presurosa salí a tu encuentro y los minutos corrían lentos .Por fin vida estabas allí, te recorrí con la mirada tantas veces y sentí como si el tiempo no hubiese transcurrido desde nuestro último encuentro.
Me preguntaste ¿Cómo estaba?, mientras yo sentía que todas esas noches oscuras se borraban mágicamente .Mi boca se junto a la tuya en ávidos besos. Besos húmedos, ansiosos, apasionados, tibios, dulces .No podía amor dejar de sentir que la piel se me erizaba y el calor del deseo hacía hervir mis entrañas, mientras tus manos hurgaban todos mis montes.
Realmente amado señor nunca me cure de ti, tú eres la fiebre que desata todos mis instintos, él que dibuja en mi rostro sonrisas cuando me aprieta contra su cuerpo enroscándote en torno al mío y tu lengua juguetea sobre mi cuello.
Oh amor me quemas por dentro, te acaricie tantas veces mirándote a los ojos, esos ojos que nunca dejan de mirar mi desnudez, esos ojos que se clavan y me hacen tan tuya.
No quiero dejar de escribirte esta carta porque este día debe quedar grabado en nuestras memorias para toda la eternidad.
¿Sabes cuánto te amo? ¿Cuánto te deseo? ¿Cuánto te extrañe?
Creo que no, muchooooooo no podría estar lejos de ti ni de tu vigoroso sexo un instante.
Como bajadas del cielo se dibujan en mi mente todas las imágenes y las disfruto, no sabes cuánto las disfruto mientras lento saboreó un delicioso vino rojo como la sangre y sonrío porque volviste a ser mío.
Te juro amor que mientras te cabalgaba de forma salvaje, deseaba que ese instante nunca terminara, disfrute muchísimo ser tuya una y mil veces hasta el hartazgo. Montaña rusa de placeres intensos uno tras otro hasta quitarme la respiración .No hay vereda mi noble amor que dejes en mí sin recorrer y no me cansaré nunca de hacerte mío, nunca.
Las horas de espera terminaron, hoy pude saborearte lentamente en toda tu extensión, sentir tu aliento sobre cada poro de mi piel, mientras me preguntaba ¿Para qué pensar en mañana? y me respondía hoy estas aquí sumergido entre la espuma blanca y mis carnes y te goce, tan hondo, tan mío.
El tiempo del placer llego por fin nos devoramos, nos penetramos, lanzamos gritos y para agotarnos nos consumimos hasta la raíz. Comimos uno del otro, golosos y sin prisa deleitándonos en cada bocado.
Jaaaaaaa a veces dices que te quiero matar, sí amor pero a besos ebrio de placer sintiendo deliciosos espasmos envolviéndote ,estrujándote, haciéndote cada vez más mío. Me hablas de espacios y yo no entiendo de espacios amor, solo sé que en ese momento yo tomo todo y te doy todo, lo demás no me importa total no pienso en mañana .Me pides que piense que estoy soñando eso hago amor, eso hago.
Siempre te he dicho que tus manos me apasionan, como no desearlas si me elevas al centro de una lluvia de meteoros, sensaciones que me nublan la conciencia...Vida mía hace tan solo un momento que nuestros sexos se separaron y nos despedimos y ya tengo tanta hambre de ti. Cierro los ojos y veo tu rostro y disfruto de tu mirada, de tu sonrisa y de tu voz cuando me amas.
Por más que luchas por apartarte de mí no puedes, ni podrás... me llevas tatuada en el corazón, en la mente, en el alma y en tu hombría. Yo soy la Dama Blanca que veneras hasta el agotamiento y por más que trates de huir no podrás. Eres tú cielo mío, el delicioso cetro de jade que yo devoro sin titubeos, sin límites, sin tiempos.
¿Cómo podrías huir de mí? Si me incruste en tu mente para toda la eternidad. Si el deseo, la lujuria y la inquietud que te invaden llevan grabado mi nombre. Si tu cerebro y el mundo de las ideas te llevan a mí.
He colgado un collar sobre tu cuello con mis blancas alas, has bebido de mis elixires de embrujos, has devorado mis labios rosados hambriento, desesperado y presuroso, has recorrido mis bosques y conquistado cada rincón de mi geografía haciéndote amo y dueño pero también esclavo de todos mis caprichos y antojos, aunque no lo quieras... mi pájaro azul ,tan mío. Has gritado de placer bajo mi dominio mientras los latidos de tu corazón parecían anunciar mil tormentas y el volcán erupcionaba furioso lava ardiente.
He bebido de ti la vida misma hasta la última gota. Me he preñado de tus locos deseos. Te he bañado de aceites de almendros .He sido tu ama y tu esclava...y como peces en su elemento nos hemos calmado mutuamente la sed y el hambre de poseernos.
Cierro los ojos y te siento aún en mí y aquí te quedaras clavado hasta tu último aliento, para escucharme gritar
Ayyyyyyyyy Amor más dentro, más dentro
Recuerda bien este día azul amor, el día en que regresaste a mi.
FANNY JEM WONG MIÑÁN
Magister en Psicología Educativa, egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable ,por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo
Fanny Jem Wong | Crea tu insignia
FANNY JEM WONG MI POESÍA SOY YO
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