COLEGIO DE PSICÓLOGOS DEL PERÚ-RENOVACION DE JUNTAS DIRECTIVAS
NECESARIA ACLARACION
Frente a la propagación y difusión de informaciones aleves contra mi persona a través de e-mail, siempre a la sombra del anonimato y en momentos previos a las elecciones del Colegio, me veo precisado a emitir el siguiente pronunciamiento:
1. El proceso de elección del Jurado Electoral del CDR-I Lima ha sido transparente y ajustándose a las normas establecidas en el Estatuto de nuestra orden. Solo quienes ignoran los mandatos estatutarios y tienen el ánimo de confundir y dañar la honra de las personas pueden afirmar lo contrario 2. Rechazo tajantemente las informaciones difundidas arteramente a través de un reiterado email por que faltan a la verdad y son tendenciosos en sus propósitos de crear un clima de inseguridad dentro del cual esperan lograr beneficios secundarios. 3. Rechazo en todos sus extremos los infundios emitidos contra la persona del Decano del Consejo Directivo Regional Lima, del personal administrativo y de los miembros del Tribunal de Honor, quienes han actuado de manera imparcial y transparente en el desempeño de sus funciones en el marco de este proceso electoral. 4. En el supuesto caso de que se hubieran dado acciones irregulares en esta etapa del proceso electoral atribuible a los directivos del Colegio y al personal administrativo, todo colegiado está en el derecho de iniciar las acciones legales correspondientes ante las instancias respectivas para que, dichas personas, respondan por sus actos. Lo que ha venido pasando es, por el contrario, una campaña sucia y calumniosa que es preciso detenerla y aclararla. 5. Conscientes de nuestra decencia y objetividad frente a esta burda campaña de desprestigio y calumnia, hemos iniciado las acciones legales pertinentes ante las autoridades correspondientes, el Departamento de Criminalística de la Policía Nacional del Perú, en primer término, a fin de que investigue el origen de estos comunicados y se de con los responsables de esta bajeza, así como también a quienes de forma gratuita y sin verificar los hechos, hayan difundido entusiastamente estos correos, asumiendo una clara complicidad sobre los hechos materia de la denuncia. 6. Con los resultados de la investigación policial procederemos a realizar las acciones legales correspondientes ante el Poder Judicial y ante el Tribunal de Honor, a fin de sancionar ejemplarmente a los responsables de esas comunicaciones.
En aras de un proceso electoral transparente y limpio, invocamos a los miembros de la Orden a mantenerse informado de los hechos verdaderos y rechazar este tipo de comunicaciones anónimas.
Lima 04 de Noviembre de 2009
Luis Alberto Palomino Berrios Decano del Consejo Directivo Regional I – Lima
COMUNICADO DEL TRIBUNAL DE HONOR DEL COLEGIO DE PSICOLOGOS DEL PERU REGIONAL I - LIMA
El día 02 NOV 09 fue emitido vía Internet un comunicado sin firma, en la cual encubriéndose en el anonimato se lanzan infundíos en menoscabo de la integridad personal y profesional de algunos miembros de la Orden, al respecto se informa lo siguiente:
1.- El día 23 OCT 09 el Tribunal de Honor firmo las constancias de Habilitación de todos los colegas que solicitaron dicha constancia. Dichas constancias no fueron recogidas por los interesados oportunamente.
2.- No ha existido ninguna intención subalterna de parte del Tribunal de Honor del Colegio de Psicólogos del Perú, en tratar de entorpecer el normal desarrollo de las inscripciones de las diversas listas de candidatos, como maliciosamente y tendenciosamente se indica en el comunicado publicado vía Internet . 3.- El tribunal de Honor del Colegio de Psicólogos del Perú rechaza todos los infundíos del pronunciamiento anteriormente indicado, por carecer de veracidad, reservándose el derecho de oficio de denunciar estos hechos ante las autoridades competentes y el Colegio de Psicólogos del Perú a fin de sancionar ejemplarmente a los responsables.
Lo que se informa a la comunidad psicológica a fin de no dejarse sorprender por opiniones antojadizas y desproporcionadas, acciones estas que lo único que consiguen es dañar ante la opinión publica la imagen profesional.
Lima, 09 de Noviembre de 2009
Dr. Abel Rodríguez Taboada Presidente del Tribunal de Honor
COLEGIO DE PSICÓLOGOS DEL PERÚ, RENOVACION DE JUNTAS DIRECTIVAS BIENIO 2010-2012
CANDIDATOS DE “PSICÓLOGOS UNIDOS”
Consejo Directivo Regional I, Lima, Callao e Ica: Dr. Jaime Aliaga Tovar
Consejo Directivo Nacional : Mg. César Neira Magan
LINEAMIENTOS GENERALES DEL PLAN DE TRABAJO
· Reestructuración Jurídica del Colegio, adecuando los Estatutos y creando los Reglamentos pertinentes, de manera que la Orden desarrolle una Organización adecuada a las exigencias de los nuevos tiempos. De este modo se impedirá el enquistamiento durante años de personas en la DIRECCIÓN del Colegio, especialmente en el Consejo Directivo Nacional y el Regional Lima I, que ha tenido como resultado que, a la fecha, sólo haya 1570 psicólogos hábiles de un total 15000 psicólogos registrados, habiéndose alejado de la Orden, aproximadamente, 13430.
La principal razón de este alejamiento la saben todos los psicólogos del país; una medida que propugnamos es la NO reelección de los Decanos, y, en el caso de Lima, que no se presente más situaciones como las ocurridas en ocasiones anteriores- el tránsito de Decano Regional a Decano Nacional y viceversa. Además, la NO reelección inmediata de los demás integrantes de los Consejos Directivos. Esa es la única manera de propiciar la necesaria renovación en los cuadros dirigenciales y fomentar nuevas maneras de dirigir los destinos de nuestra Orden.
· Crear un auténtico CENTRO DE INFORMACIÓN premunido de la tecnología más reciente: sala de teleconferencias y literatura especializada (revistas, bases de datos, libros, en físico y digital más actual sobre las diversas áreas de la psicología). Servicios de internet multicopiado y comunicaciones para el uso de los colegiados.
· Desarrollar investigaciones en los ámbitos nacional y regional que contribuyan a generar información relevante que sirva de insumo para el accionar del colegiado y la toma de decisiones en instituciones estatales y privadas.
· Actualizar, capacitar y perfeccionar los saberes y competencias de los colegiados a través de cursos, seminarios, foros y talleres no repetitivos sino sobre aspectos psicológicos de tratamiento más recientes referentes a las neurociencias, la psiconeuroinmunología, la psicoterapia por evidencias, psicoterapias alternativas, evaluación computarizada, y otros temas en sus vínculos con la psicología clínica y de la salud, la psicología educativa, la psicología organizacional, la psicología social y comunitaria, la psicología deportiva, la psicología militar, la psicología forense. Todo ello realizado con el concurso de psicólogos peruanos que realizan su actividad profesional y docente en el extranjero, psicólogos de otras nacionalidades y psicólogos peruanos especializados en sus áreas de acción, que se desenvuelven profesionalmente en el país.
· Realizar convenios realmente efectivos con Servicios de Salud y con Universidades para la realización de Diplomados para que así estos tengan el respaldo de una Universidad; cuestión importante en las Hojas de Vida de los colegiados. Asimismo, Convenios con Escuelas de Posgrado para que los miembros de la Orden puedan seguir estudios de maestría y doctorales.
· Crear la Editorial del Colegio de Psicólogos del Perú que edite la producción bibliográfica y hemerográfica de los colegiados, de acuerdo a los méritos de la misma. Asimismo, en el caso de Lima, la unificación de los Boletínes informativos de los Consejos Nacional y Regional, evitando el dispendio económico.
· Participar activamente en la vida del país a través de Pronunciamientos o Comunicados referentes a la problemática del país y cuando la situación lo requiera; recuperando de esta manera la presencia del Colegio ante la opinión nacional.
· Abrir el Colegio a la participación de todos los colegiados no habilitados, de acuerdo a un plan económico atractivo y no excluyente.
· Levantar en la zona donde está ubicada la casona del local del Jr. Pumacahua una edificación de tres pisos, que unida a la construcción ya existente, se constituya en el CENTRO del Colegio de Psicólogos, unidos en un solo lugar el Consejo Nacional y el Consejo Regional Lima I. Planificada de manera que haga posible la existencia de espacios de reunión social, académica y de esparcimiento, en beneficio de los asociados.
· Perfeccionar el Servicio de Asesoría Jurídica y Contable-Financiera brindado a los colegas, y crear el Servicio de Asesoría de Investigaciones de posgrado.
· Promover el Fondo de Ayuda Mutua para casos excepcionales.
· Crear un sistema de comunicación oportuno y eficiente con todos los colegiados para que recaben, en su momento, la información económica, social y académica que genere el Colegio.
· Promover el reconocimiento de la labor del psicólogo educativo, forense y de otras especialidades, en la Ley del Psicólogo y ante las instituciones estatales y privadas.
· Iniciar la planificación del Centro de Esparcimiento del Colegio en el terreno de dos hectáreas que es propiedad de la Orden.
Atte,
NANCY RIVEROS
EN LOS PRÓXIMOS DÍAS LES HAREMOS LLEGAR, ESTIMADOS COLEGAS, EL CURRICULUN VITAE DE LOS MIEMBROS DE NUESTRAS LISTAS Y EL PLAN DE ACCIÓN, MÁS DETALLADO.
Cualquier comunicación o adherencia a PSICÓLOGOS UNIDOS pueden remitirla a psicologosunidos2009@gmail.
Nació en Kiev, Ucrania, en 1912 y adoptó la ciudadanía argentina desde temprana edad.
Cursó estudios de derecho en la Universidad de Buenos Aires y música en el Conservatorio Nacional.
Publicó su primer libro de poesía a la edad de dieciocho años y pronto se convirtió en portavoz de la generación poética de los años cuarenta.
Entre sus libros más reconocidos figuran «Antología del amor», «Sonetos» y «Sólo estará la rosa».
FRASES JULIA PRILUTZKY
El amor era un huésped, la soledad es siempre el compañero.
SOLEDAD
Cómo decir, amor, en qué momento te rompes dulcemente entre las manos, sin quejas, sin recuerdos, sin arcanos y tal vez sin temor ni sufrimiento.
RECUERDO
Tenemos que aprender a no asombrarnos de habernos encontrado, de que la vida pueda estar de pronto en el silencio o la mirada.
SILENCIO
Dame tu estar, amor, en los extremos, tu presencia y tu infiel sabiduría: por los caminos de la sangre mía ya no sé si es que vamos o volvemos.
SANGRE
Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
AMOR
Este amor que se va, que se me pierde, esta oscura certeza de vacío: mi corazón, mi corazón ya es mío sin nada que le implore ni recuerde.
CORAZÓN
Me darás lo más dulce y más amargo: una breve alegría, un llanto largo... Sé que voy al dolor. Inútilmente.
DOLOR
¿Cómo será su amor – amor – conmigo, cómo ha de ser: espectador, testigo o superado actor del viejo drama?
AMOR
Llueve. Y el agua cae sin relieve sobre las piedras, ávidas de lluvia. Aquí en mi corazón, cómo remueve; aquí en mi corazón, cómo diluvia.
DUELO
Vuelvo a mirarte aún. Y eres el mismo milagro de ternura y egoísmo, triste y feliz, eterno y pasajero,
MILAGRO
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño. Penetrar más allá de lo que advierte la mirada sutil. Como beleño recorrer, galopar tu sangre inerte.
SANGRE
(...) Porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
MANO
Alguna vez, de pronto, me despierto...
Cómo decir, amor, en qué momento
Cómo decir de pronto...
Dame tu brazo, amor, y caminemos
Dile que no me tema, amor, y dile...
En el agua empozada te apareces
Está bien, seré dulce...
Este amor que se va, que se me pierde
Este miedo de ti, de mí... de todo
Este sabor de lágrimas
Frente al misterio estoy, de nuevo alerta
LLUVIA
Ni una palabra quedará, siquiera...
No amarse ahora, pero haber amado
No es el amor, lo sé, pero es de noche
No quiero esto de andar enamorado
No sé si es el amor el que regresa
No sé si espero, amor, ni si te espero
Porque la tarde es gris y todos hablan
Quiero estar en tu sueño...
Quiero hablar de tu amor, porque es el mío...
Quiero llevar tu sello
Quiero un amor de todos los instantes
Tal vez no sepas
Tú duermes, ya lo sé
Un día te querré...
Viaje sin partida
Voy hacia ti como una rosa viva
Yo digo: estoy cansada de la lluvia
Yo le diría, amor, yo le diría
Yo me pregunto así, de qué manera
Yo no sé todavía cómo existe
ALGUNA VEZ, DE PRONTO, ME DESPIERTO...
Alguna vez, de pronto, me despierto: Un dolor me recorre tenazmente, un dolor que está siempre, agazapado, por saltar, desde adentro. Entonces tengo miedo. Entonces, me doy cuenta que estoy sola frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo lleno de mis imágenes, de rostros polvorientos.
Estoy sola, pero siempre estoy sola: Es lo único cierto. El amor era un huésped, la soledad es siempre el compañero que permanece al lado, inconmovible. Lo único seguro, verdadero. Oigo mi corazón, vieja campana que dobla y que golpea, que rebota en las sienes y en la nuca y en la boca y los dedos. Es cierto, tengo miedo. Miedo de no poder gritar, de pronto, de que ya sea demasiado tarde para un ruego. La costumbre ahoga las palabras y alarga el desencuentro. Ah, tantas cosas quedarán ocultas, perdidas, sin recuerdo, tantas palabras que no fueron dichas, tantos gestos.
Unos dirán: Yo sé, la he conocido, fue una ardiente rebelde, se desolló las manos y la vida por defender los que creyó más débiles. Otros dirán: Yo sé, la he conocido, era dura, malévola, avara de ternura, con la boca mostraba su desprecio. Alguien dirá: Y cómo sonreía... Qué importa lo que vendrá después del gran silencio. Claro que tengo miedo. Así, en la madrugada mientras algún dolor -un dolor, siempre- va hincando sus agujas en mi cuerpo, abro las manos en la sombra dulce para atrapar mi soledad, de nuevo, y me quedo a su lado, sin moverme, con los ojos abiertos la vida detenida. Toda mi sangre es un temor inmenso.
CÓMO DECIR, AMOR, EN QUÉ MOMENTO...
Cómo decir, amor, en qué momento te rompes dulcemente entre las manos, sin quejas, sin recuerdos, sin arcanos y tal vez sin temor ni sufrimiento.
Cómo volver a amar, qué sentimiento de elementos divinos o profanos puede reverdecer entre desganos, en la etapa final del desaliento.
Pregunta al corazón por qué no cree, pregúntale al mirar qué cosas lee, pregunta al labio cruel por qué no besa,
y te dirán, sin duda, su fatiga del amor fiel o la pasión mendiga, su falta de esperanza o de sorpresa.
CÓMO DECIR DE PRONTO...
Cómo decir de pronto: tómame entre las manos, No me dejes caer. Te necesito: acepta este milagro, tenemos que aprender a no asombrarnos de habernos encontrado, de que la vida pueda estar de pronto en el silencio o la mirada. Tenemos que aprender a ser felices, a no extrañarnos de tener algo nuestro. Tenemos que aprender a no temernos y a no asustarnos y a estar seguros. y a no causarnos daño.
DAME TU BRAZO, AMOR, Y CAMINEMOS...
Dame tu brazo, amor, y caminemos, dame tu mano y sírveme de guía. Ya no quiero saber si es noche o día: mis ojos están ciegos. Avancemos.
Dame tu estar, amor, en los extremos, tu presencia y tu infiel sabiduría: por los caminos de la sangre mía ya no sé si es que vamos o volvemos.
Y no me digas nada. No es preciso. Deja que vuelva al pórtico indeciso desde donde no escucho ni presencio:
Todo fue dicho ya, tan a menudo, que ahora tengo miedo, amor, y dudo de aquello que está al borde del silencio.
DILE QUE NO ME TEMA, AMOR, Y DILE...
Dile que no me tema, amor, y dile que estoy a su lado como el aire, como un cristal de niebla o como el viento que se aquieta la tarde. Dile que no me huya, amor, y dile que no me vuelva a herir, que no me aparte, que soy el brillo húmedo en sus ojos y el latido en su sangre. Dile que no me aleje, amor, y dile que yo soy el umbral de su morada, el agua de su sed y aquel único pan para su hambre, Dile que no se oculte, amor, y dile que ya no tengo rostro ni señales de haber vivido antes de quererme. De haber vivido, antes. Dile que no recuerde y dile que no respire, amor, sin respirarme.
EN EL AGUA EMPOZADA TE APARECES...
En el agua empozada te apareces. Tu imagen se empecina y el viento la sacude sin borrarla y el rumor de las hojas vuelve a clamar tu nombre, mientras tu rostro surge como máscara sobre todos los rostros de la tierra y tu caricia brota en toda mano. Perfiles desgarrados en el agua tiritan: ¿cómo llamarte ahora, con qué nombre -muerto de toda muerte, sonrisa desterrada, inviolado temblor que se desliza-, si ya no queda nada más que arena? Y nada más que cielo sobre el dormido estanque donde voy rastreando qué queda de tu vida. Y de la mía. ¿Cómo clamar tu réplica perdida, tu lapidado corazón en llamas, tu aventada ceniza, tu amor que no fue entero ni entregado, la no ardida pasión, no devorada, la piel que ya no existe, el detenido impulso de la sangre y la petrificada melodía de tu voz sin matices?
ESTÁ BIEN. SERÉ DULCE Y OBEDIENTE...
Está bien. Seré dulce y obediente o lo pareceré. Te da lo mismo: Necesita, de pronto, tu egoísmo que yo me quede así, sumisamente,
Sin sufrir, sin dolor, sin aliciente, sin pasiones al borde del abismo, sin mucha fe ni un gran escepticismo, sin recordar la esclusa ni el torrente.
Necesitas las llamas sin el fuego, que el fuego del amor no sea un juego y que esté el rayo aquí, sin la tormenta.
Quieres que espere así, sin esperarte, que te adore también sin adorarte y estar clavado en mi, sin que te sienta.
ESTE AMOR QUE SE VA, QUE SE ME PIERDE...
Este amor que se va, que se me pierde, esta oscura certeza de vacío: mi corazón, mi corazón ya es mío sin nada que le implore ni recuerde.
De pronto, vuelve a ser un fruto verde sin madurez, ni aroma en el rocío: ay del que quiere apresurar su estío, ay de aquél que lo besa o que lo muerde.
Yo sé que algo persiste, todavía. Pero no existen ya ni la alegría ni la embriaguez radiante ni la lumbre
ardiendo en la mirada y en los labios. Ni exaltación ni búsqueda ni agravios: apenas una cálida costumbre.
ESTE MIEDO DE TI, DE MÍ... DE TODO...
Este miedo de ti, de mí... de todo, miedo de lo sabido y lo entrevisto, temor a lo esperado y lo imprevisto, congoja ante la nube y ante el lodo.
Déjame estar. Así. ¿No te incomodo?... Abajo ya es la noche, y hoy has visto cómo acerca el temor: aún me resisto pero me lleva a ti de extraño modo.
Déjate estar. No luches: está escrito. Desde lejos nos llega, como un grito o como un lerdo vértigo rugiente.
Me darás lo más dulce y más amargo: una breve alegría, un llanto largo... sé que voy al dolor. Inútilmente.
ESTE SABOR DE LÁGRIMAS
Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste de una tristeza apenas explicable con palabras, y de una imperturbable soledad, que por ti nace y existe.
Siempre de gris, mi corazón se viste: polvo y humo, ceniza abominable, y la envolvente bruma irrenunciable que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.
Gris a mí alrededor. Contra mi mano la nube espesa se va abriendo en vano porque el fuego que soy, no está encendido
y hay niebla en lo que miro y lo que toco. Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco porque está gris, y llueve, y no has venido.
FRENTE AL MISTERIO ESTOY, DE NUEVO ALERTA...
Frente al misterio estoy, de nuevo alerta, frente al amor quizá, frente al oscuro despertar sin urgencia y sin apuro. pero la mano tiembla ante la puerta.
Yo creía estar muerta. Yo estoy muerta: nada hay en mí tan cierto o tan seguro. Pero crece mi sombra contra el muro y la mano se extiende. Y está abierta.
¿Cómo será su amor –amor– conmigo, cómo ha de ser: espectador, testigo o superado actor del viejo drama?
¿Cómo será ese afán que me despoja, su esperanza, su grito, su congoja, y cómo las cenizas de su llama?
LLUVIA
Llueve otra vez. Llueve de nuevo. Llueve: siempre el amor me llega con la lluvia. Sobre la calle una llovizna breve y aquí en mi corazón, cómo diluvia...
Llueve. Y el agua cae sin relieve sobre las piedras, ávidas de lluvia. Aquí en mi corazón, cómo remueve; aquí en mi corazón, cómo diluvia.
Siempre el amor me llega así. Sin ruido, con silencioso paso estremecido: niebla menuda que después diluvia.
Siempre el amor me llega así, callado, con silencioso andar desesperado... Y no sé dónde estás. Y está la lluvia.
NI UNA PALABRA QUEDARÁ, SIQUIERA...
Ni una palabra quedará, siquiera, amor que eras mi amor, que eras mi vida. Ya no te digo adiós, ni hay despedida ni volveré a llorar por lo que fuera.
Dónde quedó el terror frente a la espera, dónde el pretexto fácil de la huida: estoy de pronto, como adormecida, brazos ausentes, párpados de cera.
Amor que eras mi amor, estas tan lejos que tu imagen se vela en los espejos y está la niebla donde había llamas.
Oigo que rondas pero no te veo, vuelvo a escuchar tu voz, pero no creo. Ya no importa si estás ni si me llamas.
NO AMARSE AHORA, PERO HABER AMADO...
No amarse ahora, pero haber amado. Y encontrarse otra vez... Recuerdo grave como el de alguna flor de aroma suave que se mustia en un libro ya olvidado.
Va surgiendo el recuerdo desvelado: una palabra, un gesto... Es una clave que nadie descifró, que nadie sabe; recinto nuestro, cántico inviolado.
Estamos en silencio, frente a frente. Y sin verte, yo sé que me has mirado con no sé qué recuerdo transparente
en los ojos lejanos... No has cambiado. Y es dulce estarse así, indolentemente, pero no amarse ya. Haberse amado.
NO ES EL AMOR, LO SÉ, PERO ES DE NOCHE...
No es el amor, lo sé, pero es de noche y yo estoy sola, frente al mar que espera con las uñas viscosas de sus algas y el sello de la sal sobre sus piedras: sin cesar, desde el agua y las espumas mil ramajes de brazos me recuerdan que aguardan todavía tendiéndome su ausencia. Las mismas olas que devoran barcos, que van hundiendo mástiles y velas, tiran siempre de mí salvajemente ceñidas, enroscadas, como cuerdas.
No es el amor, lo sé, pero qué importa: tiene su mismo rostro hecho de niebla y su temblor febril y su acechanza, tiene sus manos blandas que se aferran con dura precisión. Tiene su misma insólita presencia con el prestigio de un fulgor pasado y la futura soledad que empieza. Tiene sin duda del amor la insidia y el desgajado abandonar reservas hasta quedar desnudo como un árbol reseco. Tiene el rondar la sangre como un fantasma hambriento sobre la inaccesible piel del mundo, lamiendo inútilmente su corteza, desesperado, ávido, con la exacta impaciencia del querer, del después, del otoño y la espera. Y aquel recomenzar desde la bruma que es su signo quizá. Y su señal más cierta.
No sé cuándo ha llegado: es como un viejo amigo que regresa con el rostro cambiado por los viajes, las fiebres, el alcohol, las peripecias. Reconozco sus rasgos, su voz que ha enronquecido, pero es ésta, su antigua voz que dice otras palabras semejantes a aquéllas. No es el amor, lo sé, y sin embargo es su paso otra vez, y las caricias recobran los caminos sin urgencia. No hay palabras, y puedo estar callada: todo es tan simple así, tan sin sorpresa y es tan fácil estar, tan necesario. No es el amor, tal vez. ¿Y si lo fuera?
NO QUIERO ESTO DE ANDAR ENAMORADO...
No quiero esto de andar enamorado, estar triste y alegre sin motivo, saberse generoso y vengativo, dormirse sin dormir. Y estar cansado.
Y sin embargo, es el acostumbrado milagro de estar trémulo y altivo, tanto más libre cuando más cautivo, tanto más rico cuanto más se ha dado.
Esto de respirar bebiendo el aire, sentirse rey, temblar frente al desaire, con el gesto indeciso y la mirada
más cerca o más allá del horizonte, sufrir el sol, tratar que no tramonte, mirar sin ver. Y ver, sin mirar nada.
NO SÉ SI ES EL AMOR EL QUE REGRESA...
No sé si es el amor el que regresa brotando entre la sombra temerosa, si es un viejo cansancio que reposa o una pasión impune que no cesa.
Mi corazón a solas se confiesa mientras calla la boca perezosa: nunca fue su verdad tan nebulosa, nunca fue la penumbra más aviesa.
Yo sé que no es antorcha ni ceniza, ni tierra fiel, ni duna movediza ni el asombro total ni la experiencia.
Pero igual que un torrente trascendido retomo el cauce del amor perdido: no perturba el estar sino la ausencia.
NO SÉ SI ESPERO, AMOR, NI SI TE ESPERO... No sé si espero, amor, ni si te espero pero de pronto estás, inesperado, con tu visaje cruel y desolado en este abrazo cálido de enero.
Reconozco tus ojos de viajero, tu inseguro silencio, tu llamado, tus labios sin mañana y sin pasado: eres el rostro del dolor primero.
Vuelvo a mirarte aún. Y eres el mismo milagro de ternura y egoísmo, triste y feliz, eterno y pasajero,
burlón, desesperado, inquieto, firme. Cómo quedarme, amor, y cómo irme, cómo estar sin estar. Ya no te quiero.
PORQUE LA TARDE ES GRIS Y TODOS HABLAN...
Porque la tarde es gris y todos hablan yo escucho dilatarse un gran silencio. Las gentes van juntando más palabras: yo no sé de sus voces ni sus ecos.
Los árboles se alejan lentamente entre la tibia niebla del paseo mientras las frases caen como gotas y apenas van cambiando los acentos.
Porque la tarde se va haciendo noche los murmullos son más, los ruidos menos y los pájaros se hunden en la sombra:
aún los oigo cantar; ya no los veo. Tanto sonido inútil, derramado, si dos palabras bastan hoy: te quiero.
QUIERO ESTAR EN TU SUEÑO. SER TU SUEÑO...
Quiero estar en tu sueño. Ser tu sueño. Penetrar más allá de lo que advierte la mirada sutil. Como beleño recorrer, galopar tu sangre inerte.
Quiero quebrar con definido empeño toda defensa en ti: muralla, fuerte: y adentrarme, crisálida de ensueño más allá de tu vida y de tu muerte.
Más allá de tu piel, y más adentro de toda sombra, y más allá del centro desconocido, virgen, tembloroso...
Y estar dentro de ti -seguro puerto- como un paradojal milagro cierto, presentido a la vez que pavoroso.
QUIERO HABLAR DE TU AMOR, PORQUE ES EL MÍO...
Quiero hablar de tu amor, porque es el mío: decirme tu impaciencia y tu sorpresa, tu soledad de mí que en mí no cesa, tu sed que ignora el borde del hastío.
Quiero decir tu dulce desafío, tu inseguro temblor y tu certeza, tu júbilo que es casi una tristeza, tu miedo indetenible como un río.
Quiero hablar de mi amor, porque es el tuyo: porque estoy en el grito y el arrullo -desesperado actor, mudo testigo-
porque soy quien se va pero regresa para morder tu mano, mientras besa, porque soy el que otorga. Y el mendigo.
QUIERO LLEVAR TU SELLO...
Quiero llevar tu sello, estar marcada como una cosa más entre tus cosas. Que las gentes murmuren: allá pasa, allá va feliz, la señalada, la que lleva en el rostro esa antigua señal de risa y lágrima, la cabellera derramada y viva, toda ella una antorcha y toda llama, musgo de eternidad sobre sus hombros resplandeciendo así, como una lámpara. A mis pies, un rumor de muchedumbre se irá abriendo en canal, como una calle. No me importa que digan: esa mujer que escapa como ráfaga, que no ve fuera de su sangre, nada, que ya no escucha fuera de sus voces, que no despierta sino entre sus brazos, que camina sonriendo; esa mujer que va segando el aire, la boca contra el viento, le pertenece toda como un libro, como el reloj, la pipa o el llavero. Como cualquier objeto imprescindible que es uno mismo a fuerza de ser nuestro. Quiero que todos sepan que te quiero: deja tu mano, amor, sobre mi mano. Sobre mi corazón, deja tu sello.
QUIERO UN AMOR DE TODOS LOS INSTANTES...
Quiero un amor de todos los instantes, aunque no sea un amor para la vida; quiero un amor con la ansiedad del antes para después del ansia desmedida.
Quiero la fe de todos los amantes en este solo amor, ver contenida: tumulto de horizontes trashumantes y luego, claridad de agua dormida.
Quiero un amor transfigurado en fuente de todo florecer: fruto y simiente; a tal único amor, mi amor sentencio:
aquél de la impaciencia y el latido y la fiebre y el grito y el gemido y el difícil momento del silencio.
TAL VEZ NO SEPAS NUNCA CUÁNDO Y CÓMO...
Tal vez no sepas nunca cuándo y cómo quise salvar mi amor, tu amor. El nuestro. Una vez será tarde. Yo presiento esa herida que avanza, ese cierto dolor de no querernos. Cómo decirte ahora: mírame aún, así, trata de verme como soy, duramente. Con mi ternura. Claro, y mis tormentas. Cómo decirte: sálvalo, si quieres y cuídalo. Se te ha ido de las manos, se me va de la sangre y no regresa. Cómo decirte que te quiero menos y que quiero quererte como entonces. Y que entiendas y no te encierres más. Y me dejes creer en ti, de nuevo. Cómo decirte nada. Un día será tarde. Tarde y lejos.
TÚ DUERMES, YA LO SÉ...
Tú duermes, ya lo sé. Te estoy velando. No importa que estés lejos, que no escuche tu cadencia en la sombra; no importa que no pueda pasar mi mano sobre tu cabeza, tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando, siempre. No importa que no pueda acurrucarme para que tú me envuelvas sin saberlo, para que tú me abraces sin sentirlo, para que me retengas mientras yo tiemblo y digo simplemente palabras que no escuchas. Yo puedo estar tan lejos pero sigo velando cuando duermes.
UN DÍA TE QUERRÉ... UN DÍA: ¿CUÁNDO?...
Un día te querré... Un día: ¿cuándo? No lo sé, ni me importa, todavía. Tan segura de amarte estoy, un día, que ni anhelo ni busco, voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando hoy reposa indolente, blanda y fría. Un día te querrá... Hoy sólo ansía encerrarse en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente me ha de dar a tu amor, serenamente. Un día te amaré: ¿qué importa cuándo?
VIAJE SIN PARTIDA
No amarse ahora, pero haber amado. Y encontrarse otra vez, recuerdo grave como el de alguna flor de aroma suave que se mustia en un libro ya olvidado,
Va surgiendo el recuerdo desvelado: una palabra, un gesto... Es una clave que nadie descifró, que nadie sabe; recinto nuestro, cántico inviolado.
Estamos en silencio, frente a frente. Y sin verte, yo sé que me has mirado con no sé qué recuerdo transparente
en los ojos lejanos... No has cambiado. Y es dulce estarse así, indolentemente, pero no amarse ya. Haberse amado.
VOY HACIA TI COMO UNA ROSA VIVA...
Voy hacia ti como una rosa viva deshojada en distancias y en esperas... No lo sabes aún. Y no aceleras el encuentro en la hora decisiva.
Voy hacia ti con precisión altiva y antes que yo -oscuras mensajeras del porvenir- las grises hilanderas van tejiendo la trama fugitiva.
Estás en mí. Y no eres el culpable: algo de tu presencia indescifrable me dilata en las venas el latido
y se estira en mi piel con grave alarde. Mis pájaros se alargan en la tarde y todo es tan perfecto, que ya ha sido.
YO DIGO: ESTOY CANSADA DE LA LLUVIA...
Yo digo: estoy cansada de la lluvia, de la neblina, de la bruma incierta. Quiero volver al sol y estar contigo simplemente, en la arena. Comienzo a odiar el gris, me estorba el humo y sé que la ceniza es harapienta. Quiero mares de añil, y no estos ríos hechos como de lodo y de miseria. cansada de llevar el duelo de todas las penumbras, y las nieblas; quiero un cielo con nubes en retazos y una noche de estrellas. Ah, no sentir temor de ser la llama: no, ni de arder, ni de quemarse en ella. Toda la vida fue un interrogante sin eco ni respuesta, todas las horas fueron lejanías: hoy quiero ser por fin, una presencia.
YO LE DIRÍA, AMOR, YO LE DIRÍA...
Yo le diría, amor, yo le diría que no esté tan seguro de su abrazo, tan fuerte de mi pena, tan firme de mi lágrima. Yo le diría, amor, que no me duela con la certeza de tenerme tanto porque yo sé también cómo te pierdes sin un reproche, sin una palabra, a veces, casi, casi con dulzura y de pronto, no estás. y no está nada. Yo le diría, amor, yo le diría que no se sienta fuerte de mi llanto, que la pasión se hunde como arena en el agua; que tenga miedo, amor, como yo tengo de la noche sin alba, de las hojas que aún parecen vivas y ya no tienen savia, de ese momento cuando se atraviesa el borde del espanto, del despertar sin recordar siquiera, del límite entre el muro y la esperanza. Yo le diría que llegará una tarde sin mañana, la tarde en que la lluvia sólo es agua: apenas una cosa entre las cosas.
Y tengo miedo, amor. Y estoy callada.
YO ME PREGUNTO ASÍ, DE QUÉ MANERA... Yo me pregunto así, de qué manera recomienza aquel cántico olvidado, surge aquel horizonte de una distante playa sin reparo. De qué extraña manera los labios se entreabren o se pliegan y las manos adquieren un tremendo rebrotar de caricias. Por qué, en alguna hora, nada es más importante que pensarlo, como un arroyo terco sobre la tierra.
No sé de qué manera ha sucedido pero aquí está otra vez, huésped callado, nocturno pasajero, fracturador de vidrios, escalador de muros, humilde visitante, sigiloso fantasma, bandolero magnífico y perverso. Yo me pregunto entonces, en qué forma crece otra vez la insólita marea que embiste contra el pecho desde adentro, de qué modo barbota aún la sangre eterna solfatara mientras un lento río de tambores golpea incoercible en las arterias.
Y sin embargo, ahora, todavía, no ha hecho todo el daño: su presencia es apenas una máscara. Pero qué dura imagen es su ausencia.
YO NO SÉ TODAVÍA CÓMO EXISTE...
Yo no sé todavía cómo existe, cómo ha venido a mí y está creciendo la indócil llamarada que no enciendo y esta emoción que tiembla y que persiste.
No sé si estar alegre o estar triste, ya no entiendo la voz sino el acento, ya no busco ni espero ni presiento: apenas sé que estoy. Que está. Qué existe.
Pero cómo saber si es sólo un juego: neblina, soledad, engaño, fuego. ¿Es un juego? Pues bien, hay que jugarlo
con una dulce complacencia esquiva o una total entrega fugitiva. ¿Y si fuera el amor? Hay que aceptarlo.
SELECCION DE SONETOS
IX
X
Un día te querré... Un día: ¿cuando? No lo sé, ni me importa, todavía. Tan segura de amarte estoy, un día, que ni anhelo ni busco: voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando, hoy reposa indolente, blanda y fría. Un día te querrá... Hoy sólo ansía encerrase en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente me he de dar a tu amor, serenamente. Un día te amaré: ¿qué importa cuando?
Quiero un amor de todos los instantes aunque no sea amor para la vida; quiero un amor con la ansiedad del antes para después del ansia desmedida.
Quiero la fe de todos los amantes en este solo amor, ver contenida: tumulto de horizontes trashumantes y luego, claridad de agua dormida.
Quiero un amor transfigurado en fuente de todo florecer: fruto y simiente; a tal único amor, mi amor sentencio:
aquel de la impaciencia y el latido y la fiebre y el grito y el gemido y el difícil momento del silencio.
(De «Viaje sin partida», 1939)
(De «Viaje sin partida», 1939)
2
6
Cómo decir mi corazón dormido desnudo de dolor, deshabitado; cómo decir mi corazón guardado de cualquier avidez, de todo olvido.
Cómo explicar que ya no importa el ruido cuando el silencio es el mejor llamado, y cómo revelar lo bien ganado en este alegre amor de lo perdido.
Cóno decir que el sol está, y es mío; que el horizonte más allá del río me destina su espuma perdurable
y una callada urgencia que no afronto. Cómo decir que soy feliz, de pronto, feliz de una manera inexorable.
(De «Este sabor de lágrimas», 1954)
Para el amor buscado o el perdido, para el amor huído o el hallado, ten la ternura fuerte del osado, ten la dulce fiereza del caído.
Para el amor invicto o el vencido, para aquel evadido o retomado, ten la ausente presencia del llegado y el silencioso grito del partido.
Así has de estar: tendido y encerrado —cobarde piel y sangre decidida—, del mismo modo oculto y entregado,
al mismo tiempo el dardo que la herida. Y este juego de amor, tan bien jugado, te llevará las horas. Y la vida. (De «Este sabor de lágrimas», 1954)
TÚ DUERMES, YA LO SÉ...
Tú duermes, ya lo sé. Te estoy velando. No importa que estés lejos, que no escuche tu cadencia en la sombra; no importa que no pueda pasar mi mano sobre tu cabeza, tus sienes y tus hombros.
Yo estoy velando, siempre. No importa que no pueda acurrucarme para que tú me envuelvas sin saberlo, para que tú me abraces sin sentirlo, para que me retengas mientras yo tiemblo y digo simplemente palabras que no escuchas. Yo puedo estar tan lejos pero sigo velando cuando duermes.
Ese instante que no se olvida Tan vacío devuelto por las sombras Tan vacío rechazado por los relojes Ese pobre instante adoptado por mi ternura Desnudo desnudo de sangre de alas Sin ojos para recordar angustias de antaño Sin labios para recoger el zumo de las violencias perdidas en el canto de los helados campanarios.
Ampáralo niña ciega de alma Ponle tus cabellos escarchados por el fuego Abrázalo pequeña estatua de terror. Señálale el mundo convulsionado a tus pies A tus pies donde mueren las golondrinas Tiritantes de pavor frente al futuro Dile que los suspiros del mar Humedecen las únicas palabras Por las que vale vivir.
Pero ese instante sudoroso de nada Acurrucado en la cueva del destino Sin manos para decir nunca Sin manos para regalar mariposas A los niños muertos
Esta lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues.
Hoy te miraste en el espejo y te fue triste estabas sola la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió
Enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado
Oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo Oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú
TE remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? Desesperada ¡nada más! (Alejandra Pizarnik, de La última inocencia, 1956)
Se fuga la isla Y la muchacha vuelve a escalar el viento y a descubrir la muerte del pájaro profeta Ahora es el fuego sometido Ahora es la carne la hoja la piedra perdidos en la fuente del tormento como el navegante en el horror de la civilación que purifica la caída de la noche Ahora la muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía.
Afuera hay sol. No es más que un sol pero los hombres lo miran y después cantan.
Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad bailan conmigo. Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos.
Mi ser henchido de barcos blancos. Mi ser reventando sentires. Toda yo bajo las reminiscencias de tus ojos. Quiero destruir la picazón de tus pestañas. Quiero rehuir la inquietud de tus labios. Porqué tu visión fantasmagórica redondea los cálices de estas horas?
correr no sé donde aquí o allá singulares recodos desnudos basta correr! trenzas sujetan mi anochecer de caspa y agua colonia rosa quemada fósforo de cera creación sincera en surco capilar la noche desanuda su bagaje de blancos y negros tirar detener su devenir
SALVACIÓN
Se fuga la isla. Y la muchacha vuelve a escalar el viento y a descubrir la muerte del pájaro profeta. Ahora es la carne la hoja la piedra perdidas en la fuente del tormento como el navegante en el horror de la civilización que purifica la caída de la noche. Ahora la muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía.
Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios
Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos
Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay mounstros que beben de mi sangre
Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada.
Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada
Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue
¿Còmo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde
Señor Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos
Señor La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas
Señor La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo
Esta manía de saberme ángel, sin edad, sin muerte en qué vivirme, sin piedad por mi nombre ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no goza entre amapolas? ¿Y quién no posee un fuego, una muerte, un miedo, algo horrible, aunque fuere con plumas aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar una sombra. La sombra no muere. Y mi amor sólo abraza a lo que fluye como lava del infierno: una logia callada, fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma, y sobre todo ángeles, ámgeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche y devastan la esperanza.
Llamé, llamé como la náufraga dichosa a las olas verdugas que conocen el verdadero nombre de la muerte.
He llamado al viento, le confié mi ser.
Pero un pájaro muerto vuela hacia la desesperanza en medio de la música cuando brujas y flores cortan la mano de la bruma. Un pájaro muerto llamado azul.
No es la soledad con alas, es el silencio de la prisionera, es la mudez de pájaros y viento, es el mundo enojado con mi risa o los guardianes del infierno rompiendo mis cartas.
a Cristina Campo Son mis voces cantando para que no canten ellos, los amordazados grismente en el alba, los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose. Y hay, cuando viene el día, una partición de sol en pequeños soles negros. Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio.
Si te atreves a sorprender la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe.
no sé si pájaro o jaula mano asesina o joven muerta jadeando en la gran garganta oscura o silenciosa pero tal vez oral como una fuente tal vez juglar o princesa en la torre más alta.
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores, Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiració de un animal que sueña.
Amantes
Una Flor No Lejos De La Noche Mi Cuerpo Mudo Se Abre A La Delicada Urgencia Del Rocío
ANILLOS DE CENIZA
A Cristina Campo
Son mis voces cantando para que no canten ellos, los amordazados grismente en el alba, los vestidos de pájaro desolado en la lluvia.
Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose. Y hay, cuando viene el día, una partición de sol en pequeños soles negros. Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio.
CAMINOS DEL ESPEJO
I Y sobre todo mirar con inocencia. Como si no pasara nada, lo cual es cierto.
II Pero a ti quiero mirarte hasta que tu rostro se aleje de mi miedo como un pájaro del borde filoso de la noche.
III Como una niña de tiza rosada en un muro muy viejo súbitamente borrada por la lluvia.
IV Como cuando se abre una flor y revela el corazón que no tiene.
V Todos los gestos de mi cuerpo y de mi voz para hacer de mí la ofrenda, el ramo que abandona el viento en el umbral.
VI Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste.
VII La noche de los dos se dispersó con la niebla. Es la estación de los alimentos fríos.
VIII Y la sed, mi memoria es de la sed, yo abajo, en el fondo, en el pozo, yo bebía, recuerdo.
IX Caer como un animal herido en el lugar que iba a ser de revelaciones.
X Como quien no quiere la cosa. Ninguna cosa. Boca cosida. Párpados cosidos. Me olvidé. Adentro el viento. Todo cerrado y el viento adentro.
XI Al negro sol del silencio las palabras se doraban.
XII Pero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No, no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.
XIII Aun si digo sol y luna y estrella me refiero a cosas que me suceden. ¿Y qué deseaba yo? Deseaba un silencio perfecto. Por eso hablo.
XIV La noche tiene la forma de un grito de lobo.
XV Delicia de perderse en la imagen presentida. Yo me levanté de mi cadáver, yo fui en busca de quien soy. Peregrina de mí, he ido hacia la que duerme en un país al viento.
XVI Mi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.
XVII Algo caía en el silencio. Mi última palabra fue yo pero me refería al alba luminosa.
XVIII Flores amarillas constelan un círculo de tierra azul. El agua tiembla llena de viento.
XIX Deslumbramiento del día, pájaros amarillos en la mañana. Una mano desata tinieblas, una mano arrastra la cabellera de una ahogada que no cesa de pasar por el espejo. Volver a la memoria del cuerpo, he de volver a mis huesos en duelo, he de comprender lo que dice mi voz.
CANTORA NOCTURNA
Joe, macht die Musik von damals nacht...
La que murió de su vestido azul está cantando. Canta imbuida de muerte al sol de su ebriedad.
Adentro de su canción hay un vestido azul, hay un caballo blanco, hay un corazón verde tatuado con los ecos de los latidos de su corazón muerto.
Expuesta a todas las perdiciones, ella canta junto a una niña extraviada que es ella: su amuleto de la buena suerte. Y a pesar de la niebla verde en los labios y del frío gris en los ojos, su voz corroe la distancia que se abre entre la sed y la mano que busca el vaso.
Ella canta.
CENIZAS
La noche se astilló de estrellas mirándome alucinada el aire arroja odio embellecido su rostro con música.
Pronto nos iremos
Arcano sueño antepasado de mi sonrisa el mundo está demacrado y hay candado pero no llaves y hay pavor pero no lágrimas.
¿Qué haré conmigo?
Porque a Ti te debo lo que soy
Pero no tengo mañana
Porque a Ti te...
La noche sufre.
COLD IN HAND BLUES
y qué es lo que vas a decir voy a decir solamente algo y qué es lo que vas a hacer voy a ocultarme en el lenguaje y por qué tengo miedo
ÁRBOL DE DIANA
1 He dado el salto de mí al alba. He dejado mi cuerpo junto a la luz y he cantado la tristeza de lo que nace.
2 Estas son las versiones que nos propone: un agujero, una pared que tiembla...
3 sólo la sed el silencio ningún encuentro cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra
4 Ahora bien: Quién dejará de hundir su mano en busca del tributo para la pequeña olvidada. El frío pagará. Pagará el viento. La lluvia pagará. Pagará el trueno.
5 por un minuto de vida breve única de ojos abiertos por un minuto de ver en el cerebro flores pequeñas danzando como palabras en la boca de un mudo
6 ella se desnuda en el paraíso de su memoria ella desconoce el feroz destino de sus visiones ella tiene miedo de no saber nombrar lo que no existe
7 Salta con la camisa en llamas de estrella a estrella, de sombra en sombra. Muere de muerte lejana la que ama al viento.
8 Memoria iluminada, galería donde vaga la sombra de lo que espero. No es verdad que vendrá. No es verdad que no vendrá.
9 A Aurora y Julio Cortázar
Estos huesos brillando en la noche, estas palabras como piedras preciosas en la garganta viva de un pájaro petrificado, este verde muy amado, este lila caliente, este corazón sólo misterioso.
10 un viento débil lleno de rostros doblados que recorto en forma de objetos que amar
11 ahora en esta hora inocente yo y la que fui nos sentamos en el umbral de mi mirada
12 no más las dulces metamorfosis de una niñ3; de seda sonámbula ahora en la cornisa de niebla
su despertar de mano respirando de flor que se abre al viento
13 explicar con palabras de este mundo que partió de mí un barco llevándome
14 El poema que no digo, el que no merezco. Miedo de ser dos camino del espejo: alguien en mí dormido me come y me bebe.
15 Extraño desacostumbrarme de la hora en que nací. Extraño no ejercer más oficio de recién llegada.
16 has construido tu casa has emplumado tus pájaros has golpeado al viento con tus propios huesos has terminado sola lo que nadie comenzó
17 Días en que una palabra lejana se apodera de mí. Voy por esos días sonámbula y transparente. La hermosa autómata se canta, se encanta, se cuenta casos y cosas: nido de hilos rígidos donde me danzo y me lloro en mis numerosos funerales. (Ella es su espejo incendiado, su espera en hogueras frías, su elemento místico, su fornicación de nom- bres creciendo solos en la noche pálida.)
20 a Laure Bataillon
dice que no sabe del miedo de la muerte del amor dice que tiene miedo de la muerte del amor dice que el amor es muerte es miedo dice que la muerte es miedo es amor dice que no sabe
21 he nacido tanto y doblemente sufrido en la memoria de aquí y de allá
22 en la noche un espejo para la pequeña muerta un espejo de cenizas
23 una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos
32 Zona de plagas donde la dormida come lentamente su corazón de medianoche.
33 alguna vez alguna vez tal vez me iré sin quedarme me iré como quien se va
34 la pequeña viajera moría explicando su muerte
sabios animales nostálgicos visitaban su cuerpo caliente
35 a Ester Singer
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fue- go, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida.
37 más allá de cualquier zona prohibida hay un espejo para nuestra triste transparencia
38 Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas' este canto me desmiente, me amordaza.
CAROLINE DE GUNDORODE
en nastalgique je vagabandais par l'infini. C. de G.
a Enrique Molina
La mano de la enamorada del viento acaricia la cara del ausente. La alucinada con su «maleta de piel de pájaro» huye de sí misma con un cuchillo en la memoria. La que fue devorada por el espejo entra en un cofre de cenizas y apacigua a las bestias del olvido.
CUARTO SOLO
Si te atreves a sorprender la verdad de esta vieja pared; y sus fisuras, desgarraduras, formando rostros, esfinges, manos, clepsidras, seguramente vendrá una presencia para tu sed, probablemente partirá esta ausencia que te bebe.
EL DESPERTAR
A León Ostrov
Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios
Qué haré con el miedo Qué haré con el miedo
Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones queman palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos
Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre
Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada.
Señor Tengo veinte años También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada
Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue
¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco me esperaría con las luces encendidas?
¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?
El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual
Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde
Señor Arroja los féretros de mi sangre
Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón
Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos
Señor La jaula se ha vuelto pájaro y ha devorado mis esperanzas
Señor La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo
De "Las aventuras perdidas" 1958
EL SOL, EL POEMA
Barcos sobre el agua natal. Agua negra, animal de olvido. Agua lila, única vigilia. El misterio soleado de las voces en el parque. Oh tan antiguo.
EXILIO
A Raúl Gustavo Aguirre
Esta manía de saberme ángel, sin edad, sin muerte en qué vivirme, sin piedad por mi nombre ni por mis huesos que lloran vagando.
¿Y quién no tiene un amor? ¿Y quién no goza entre amapolas? ¿Y quién no posee un fuego, una muerte, un miedo, algo horrible, aunque fuere con plumas, aunque fuere con sonrisas?
Siniestro delirio amar a una sombra. La sombra no muere. Y mi amor sólo abraza a lo que fluye como lava del infierno: una logia callada, fantasmas en dulce erección, sacerdotes de espuma, y sobre todo ángeles, ángeles bellos como cuchillos que se elevan en la noche y devastan la esperanza.
FRONTERAS INÚTILES
un lugar no digo un espacio hablo de qué
hablo de lo que no es hablo de lo que conozco
no el tiempo sólo todos los instantes no el amor no sí no
un lugar de ausencia un hilo de miserable unión.
HIJA DEL VIENTO
Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencias, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto.
Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie.
Tú lloras debajo del llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan.
INVOCACIONES
Insiste en tu abrazo, redobla tu furia , crea un espacio de injurias entre yo y el espejo, crea un canto de leprosa entre yo y la que me creo.
LA ENAMORADA
ante la lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues.
hoy te miraste en el espejo y te fuiste triste estabas sola y la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió
enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado
oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú
te remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? desesperada ¡nada más!
LA MESA VERDE
El sol como un gran animal demasiado amarillo. Es una suerte que nadie me ayude. Nada más peligroso, cuando se necesita ayuda, que recibir ayuda.
Pero a mi noche no la mata ningún sol.
¿Tendré tiempo para hacerme una máscara cuando emerja de la sombra?
Me pruebo en el lenguaje en que compruebo el peso de mis muertos.
El mar esconde sus muertos. Porque lo de abajo tiene que quedar abajo.
LA ÚLTIMA INOCENCIA
Partir en cuerpo y alma partir.
Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta.
He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más fila para morir.
He de partir
Pero arremete ¡viajera!
LA ÚNICA HERIDA
¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse?
He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra.
L'OBSCURITÉ DES EAUX
Escucho resonar el agua que cae en mi sueño. Las palabras caen como el agua yo caigo. Dibujo en mis ojos la forma de mis ojos, nado en mis aguas, me digo mis silencios. Toda la noche espero que mi lenguaje logre configurarme. Y pienso en el viento que viene a mí, permanece en mí. Toda la noche he caminado bajo la lluvia desconocida. A mí me han dado un silencio pleno de formas y visiones (dices). Y corres desolada como el único pájaro en el viento.
LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES
Para reconocer en la sed mi emblema para significar el único sueño para no sustentarme nunca de nuevo en el amor he sido toda ofrenda un puro errar de loba en el bosque en la noche de los cuerpos para decir la palabra inocente
MADRUGADA
Desnudo soñado una noche solar. He yacido días animales. El viento y la lluvia me borraron como a un fuego, como a un poema escrito en un muro.
MÁS ALLÁ DEL OLVIDO
alguna vez de un costado de la luna verás caer los besos que brillan en mí las sombras sonreirán altivas luciendo el secreto que gime vagando vendrán las hojas impávidas que algún día fueron lo que mis ojos vendrán las mustias fragancias que innatas descendieron del alado son vendrán las rojas alegrías que burbujean intensas en el sol que redondea las armonías equidistantes en el humo danzante de la pipa de mi amor
MENDIGA VOZ
Y aún me atrevo a amar el sonido de la luz en una hora muerta, el color del tiempo en un muro abandonado.
En mi mirada lo he perdido todo. Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
MORADAS
A Théodore Fraenkel
En la mano crispada de un muerto, en la memoria de un loco, en la tristeza de un niño, en la mano que busca el vaso, en el vaso inalcanzable, en la sed de siempre.
MUCHO MÁS ALLÁ
¿ Y si nos vamos anticipando de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza?
¿Y qué? ¿Y qué me das a mí, a mí que he perdido mi nombre, el nombre que me era dulce sustancia en épocas remotas, cuando yo no era yo sino una niña engañada por su sangre?
¿A qué , a qué este deshacerme, este desangrarme, este desplumarme, este desequilibrarme si mi realidad retrocede como empujada por una ametralladora y de pronto se lanza a correr, aunque igual la alcanzan, hasta que cae a mis pies como un ave muerta? Quisiera hablar de la vida . Pues esto es la vida, este aullido, este clavarse las uñas en el pecho, este arrancarse la cabellera a puñados , este escupirse a los propios ojos, sólo por decir, sólo por ver si se puede decir: "¿es que yo soy? ¿ verdad que sí ? ¿no es verdad que yo existo y no soy la pesadilla de una bestia?".
Y con las manos embarradas golpeamos a las puertas del amor. Y con la conciencia cubierta de sucios y hermosos velos, pedimos por Dios. Y con las sienes restallantes de imbécil soberbia tomamos de la cintura a la vida y pateamos de soslayo a la muerte.
Pues esto es lo que hacemos. Nos anticipamos de sonrisa en sonrisa hasta la última esperanza.
NAUFRAGIO INCONCLUSO
Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas de mis ojos, esta pequeña historia de amor que se cierra como un abanico que abierto mostraba a la bella alucinada: la más desnuda del bosque en el silencio musical de los abrazos.
PEREGRINAJE
A Elizabeth Azcona Cranwell
Llamé, llamé como la náufraga dichosa a las olas verdugas que conocen el verdadero nombre de la muerte.
He llamado al viento, le confié mi deseo de ser.
Pero un pájaro muerto vuela hacia la desesperanza en medio de la música cuando brujas y flores cortan la mano de la bruma. Un pájaro muerto llamado azul.
No es la soledad con alas, es el silencio de la prisionera, es la mudez de pájaros y viento, es el mundo enojado con mi risa o los guardianes del infierno rompiendo mis cartas.
He llamado, he llamado. He llamado hacia nunca.
PIDO EL SILENCIO
Canta, lastimada mía Cervantes
aunque es tarde, es noche, y tú no puedes.
Canta como si no pasara nada.
Nada pasa
POEMA 3
Sólo la sed el silencio ningún encuentro
cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra
POEMA 35
Vida, mi vida, déjate caer, déjate doler, mi vida, déjate enlazar de fuego, de silencio ingenuo, de piedras verdes en la casa de la noche, déjate caer y doler, mi vida.
RECONOCIMIENTO
Tú haces el silencio de las lilas que aletean en mi tragedia del viento en el corazón. Tú hiciste de mi vida un cuento para niños en donde naufragios y muertes son pretextos de ceremonias adorables.
REVELACIONES
En la noche a tu lado las palabras son claves, son llaves. el deseo es rey.
Que tu cuerpo sea siempre un amado espacio de revelaciones.
SALVACIÓN
Se fuga la isla. Y la muchacha vuelve a escalar el viento y a descubrir la muerte del pájaro profeta. Ahora es el fuego sometido. Ahora es la carne ..la hoja ..la piedra perdidas en la fuente del tormento como el navegante en el horror de la civilización que purifica la caída de la noche. Ahora la muchacha halla la máscara del infinito y rompe el muro de la poesía.
SIGNOS
Todo hace el amor con el silencio. Me habían prometido un silencio como un fuego, una casa de silencio. De pronto el templo es un circo y la luz un tambor.
SOLAMENTE
ya comprendo la verdad
estalla en mis deseos
y mis desdichas en mis desencuentros en mis desequilibrios en mis delirios
ya comprendo la verdad
ahora a buscar la vida
SOLAMENTE EN LAS NOCHES
escribiendo he pedido, he perdido.
en esta noche en este mundo abrazada a vos, alegría del naufragio.
he querido sacrificar mis días y mis semanas en las ceremonias del poema.
he implorado tanto desde el fondo de los fondos de mi escritura.
Coger y morir no tienen adjetivos.
SOMBRAS DE LOS DÍAS A VENIR
a Ivonne A. Bordelois
Mañana me vestirán con cenizas al alba, me llenarán la boca de flores. Aprenderé a dormir en la memoria de un muro, en la respiración de un animal que sueña.
SUEÑO
Estallará la isla del recuerdo. La vida será sólo un acto de candor. Prisión para los días sin retorno. Mañana los monstruos del buque destruirán la playa sobre el viento del misterio. Mañana la carta desconocida encontrará las manos del alma.
TE HABLO
Estoy con pavura. hame sobrevenido lo que más temía. no estoy en dificultad: estoy en no poder más.
No abandoné el vacío y el desierto. vivo en peligro.
tu canto no me ayuda. cada vez más tenazas, más miedos, más sombras negras.
TIEMPO
A Olga Orozco
Yo no sé de la infancia más que un miedo luminoso y una mano que me arrastra a mi otra orilla.
Mi infancia y su perfume a pájaro acariciado.
EL MIEDO
En el eco de mis muertes aún hay miedo. ¿Sabes tu del miedo? Sé del miedo cuando digo mi nombre. Es el miedo, el miedo con sombrero negro escondiendo ratas en mi sangre, o el miedo con labios muertos bebiendo mis deseos. Sí. En el eco de mis muertes aún hay miedo.
HOJAS DE VIENTO
Han venido. Invaden la sangre. Huelen a plumas, a carencia, a llanto. Pero tú alimentas al miedo y a la soledad como a dos animales pequeños perdidos en el desierto.
Han venido a incendiar la edad del sueño. Un adiós es tu vida. Pero tú te abrazas como la serpiente loca de movimiento que sólo se halla a sí misma porque no hay nadie.
Tú lloras debajo de tu llanto, tú abres el cofre de tus deseos y eres más rica que la noche.
Pero hace tanta soledad que las palabras se suicidan.
LA CARENCIA
Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego. Pero creo que mi soledad debería tener alas.
LA DANZA INMÓVIL
Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos. Se buscó debajo del aullido de la luz. Se quiso detener el avance de las manos enguantadas que estrangulaban a la inocencia.
Y si se escondieron en la casa de mi sangre, ¿cómo no me arrastro hasta el amado que muere detrás de mi ternura? ¿Por qué no huyo y me persigo con cuchillos y me deliro?
De muerte se ha tejido cada instante. Yo devoro la furia como un ángel idiota invadido de malezas que le impiden recordar el color del cielo.
Pero ellos y yo sabemos que el cielo tiene el color de la infancia muerta.
Una palmera acaricia con el vaivén de sus ramas el paso del viento, aquí, en ésta ciudad agreste donde di origen y estadía a mis rústicos ensueños.
En estos asfaltos rotos y estas calles de tierra donde miré muchos ojos, donde me amaron y odiaron en igual o peor medida.
En éste pueblo aprendí a dar mi primer paso, a estampar mi primitiva letra, a derramar mi incipiente llanto.
Aquí me alimenté de mazamorra y miel de palo, de mate cocido y pan casero, aquí supe que el tiempo es verdugo y las huellas son más que pasos dejados a la espalda de los años.
Aquí conocí a los mendigos hurgando ilusiones en las bolsas de basura que se arrojan en cualquier lado, aquí sufro por los niños que roban una insignia o lavan un vidrio para alimentar el vicio de su padre y el estómago de sus hermanos.
Aquí aprendí que no hace falta saber pescar, que de nada sirve una caña cuando al pez te lo entregan a boca de urna.
En ésta ciudad que amo, en estos tercos paisajes de sequía y tierra seca, supe que para ser considerado artista del pueblo hay que tocar la guitarra, el bombo, cantar chacarera o escribirle al sachayoj, por lo tanto quedé al margen del gusto y el sufragio, salvo alguna excepción amigable.
Hoy, con frío y con miedo aguardo la jungla de lo incierto, resignado a que de nada sirve la alternativa doméstica del límite, cansado de los corruptos y los intolerantes, de los vanidosos y los necios, de los socialistas de ocasión y los oligarcas renacidos en las actas gubernamentales. Hastiado de la fosforescencia de los devenidos a señores detrás del terciopelo imaginario del humo y el eclipse.
Sé que habrá en otros suelos mejores parques, mejores ríos, mayores árboles, mas, no sé como arrancaré mi corazón malherido de ésta tierra de misterio y ambrosía. Pero ha llegado la hora de partir, el hombre lo exige en su deseo de paz, en sus hilachas de poeta, hacer de la palabra su patria y su protesta, su rumbo y su camino, su ambición y su torpeza.
Es hora de cruzar los torrentes de las obsesiones y caer de los agujeros secretos del estado de derecho y los vicios sociales, es el momento de violar las angustias y hacer crecer el césped sobre la escoria y los escombros. Escapar del mesianismo y la proliferación de cuervos enredados en corbatas con olor a azufre y con el alma escondida en billetera de cuero.
Es hora de partir, de inyectar el sol a mis venas sucias de dolor y de tristeza, de arrancar a jirones la esfera inmutable de mi cripta y de mi sueño. Dolerá la familia, dolerán los amigos, pero son mis serpientes mas letales que la flecha que acabó con Aquiles, mas débiles que su talón, mas persistente que un tejido de libertades ultrajadas.
Habré de sostenerme del vértigo y el enigma de las escalinatas de piedra y el himen del crepúsculo, sé que la vida me guarda un estuario de cumbres verdes y sierras montañosas, alguna playa cercana y un mar puro de aguas frescas, hacia allí me dirijo fastidioso, en busca de la cuerda que saque del pozo mi alma perdida entre estas callejas, donde fue feliz como la luz de un luciérnaga, por segundos, por instantes, por momentos.
Pido perdón si no fui el satiagueño, el argentino que deseaban, nada le ha dado mi patria a mis manos laboriosas e incansables, solo fui un hermano de la intemperie, devorando sigiloso los rincones de mi parque y de mi río, no hay visos de cambio en la complejidad generacional de nuestros tiempos, mi país es una ramera de ojos vendados entregada al poder y la avaricia, pisoteando la miseria y creando fabricas de violentos, de vagos, de ignorantes y de pobres.
Es hora de partir, de llevar bajo mis costillas mi rancho de horror y de utopía, cargando mis fríos y mis miedos, inventando lámparas de sueños en el germen de la hueva y la clorofila, es el momento de sentenciar la rutina y la hipocresía, de compartir el banquete del silencio en los nidos enramados de los duendes y los pájaros.-
HOLA DESDE LA PROVINCIA CONSTITUCIONAL DEL CALLAO LIMA -PERÚ
FANNY JEM WONG MIÑÁN
Estudios de Maestría en Psicología Educativa egresada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Casada ,tengo dos hijos varones.Dicen que para todo hay que tener suerte, creo que yo tuve mucha porque tengo una famila que me ama y la que amo pero a pesar de ello como cualquier otro ser humano ,poséo un mundo interior complejo y una forma muy particular de ver y de sentir la vida, cosa que se hace evidente en mis poemas. Cada poema es único e irremplazable por las connotaciones emocionales que encierra como una expresión del alma y del arte. Alguna vez leí "La poesía se escribe cuando ella quiere”, creo que esta afirmación es una gran verdad. Otras de las actividades a la que me dedico con profunda vocación y disfruto tremendamente es la enseñanza universitaria. “De mis manos brotarán amapolas rojas como la sangre quizás así consiga que mis versos sean eternos” Mi poesía soy yo